La Escritura constata: “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos” (Proverbios 16:24). “El corazón alegre constituye buen remedio” (Proverbios 17:22). El profeta Isaías nos asegura que “en quietud y en confianza será vuestra fortaleza” (30:15). Para tener esta fuerza interior son necesarias dos condiciones:
–La tranquilidad: saber buscar la quietud apartándose para descansar, pero también reservando el tiempo para orar y hacer el balance con Dios, leyendo la Biblia, su Palabra. El Señor Jesús dijo a sus discípulos cuando regresaron de una misión: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer” (Marcos 6:31)
–La confianza: Dios nos dice: “No te desampararé, ni te dejaré”. Llenos de confianza podremos decir: “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6; Salmo 118:6).
Quieres que Dios te de la tranquilidad de saber que no estas solo? Quieres que tu estado de salud se vea fortalecido por tu estado espiritual? Acepta a Jesús como tu salvador personal haciendo una oración como esta:
“Señor Jesucristo, reconozco que he pecado. Deseo cambiar. Gracias por perdonar mis pecados en la cruz y ofrecerme una nueva vida. Entra a mi corazón y haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”
Si la has hecho ENHORABUENA, ahora formas parte de la familia de Dios.
Solo 3 recomendaciones:
1)Lee regularmente la Biblia
2)Habla con Dios a través de la oración
3)Acude a una iglesia Evangélica, donde se predique y enseñe la sana doctrina.
Bienvenido a la familia y que Dios te bendiga