miércoles, 30 de enero de 2013

viernes, 18 de enero de 2013

SU ÚLTIMO MENSAJE

—Estoy sumamente deprimido —dijo Ricardo Leiva a sus compañeros de trabajo—. Estoy tan deprimido que ni siquiera siento dolor.
Y puso el brazo sobre la llama abierta de una cocina de gas.
Al mediodía pidió permiso en el trabajo para ir a su casa. Como no regresó en la tarde, el jefe lo llamó por teléfono.
Este es Ricardo Leiva —contestó una voz doliente y apagada.
Pero era una grabadora.
—He decidido acabar con mi vida —siguió diciendo el mensaje grabado—. La vida me ha consumido. He tomado catorce pastillas en los últimos cuarenta minutos. Si eso falla, usaré mi pistola 45.
Cuando la policía abrió la puerta de su casa, Ricardo estaba muerto. Pero su teléfono seguía contestando:
—Este es Ricardo Leiva...
He aquí otro que se suma a lo que ha llegado a ser una interminable lista de suicidas.
Ricardo Leiva era un ingeniero electrónico que llevaba cinco años trabajando en la misma empresa. Vivía bien. Tenía pocos amigos, es cierto, pero en su trabajo se llevaba bien con todos. De pronto entró en una profunda depresión, y no encontró más recurso que catorce pastillas somníferas y el tiro de una pistola.
¿Qué lo llevó a esa extrema resolución? Conjeturas hay muchas, pero hay una sola causa básica, que siempre es la misma. Esa causa básica es la falta de fe. No es la falta de religión. Lo cierto es que los suicidas suelen tener religión. Suelen ir mucho a la iglesia. Muchos, incluso, le piden perdón a Dios por lo que van a hacer. En sus notas de suicidio dicen con frecuencia: «¡Que Dios me perdone!»
Religión tienen. Lo que no tienen es fe, fe verdadera y comunión constante y viva con Cristo, fuente de vida espiritual. Por eso viven propensos a las depresiones y a las desilusiones de la vida.
Todo el que está siendo invadido por alguna depresión y por la tentación de quitarse la vida, sepa que hay un Dios que lo ama profundamente. Él lo trajo a este mundo para vida, no para muerte. La fe viva en Cristo, en su omnipotencia, en su amor, le traerá la paz que disipará esa depresión. Apártese ahora mismo en algún lugar donde pueda estar solo, y en la forma más sencilla posible, dígale a Dios en tantas palabras: «Te necesito, Señor. Ayúdame, por favor. Yo me someto a tu voluntad. Entra a mi corazón y tráeme tu paz.»
Si hablamos así con Dios, Él corresponderá a nuestro clamor. Hagámoslo ahora mismo. No esperemos. Pidamos con fe y seguridad al Creador de todo lo que existe. Él vendrá en nuestro auxilio, y la depresión se alejará de nosotros.

Hermano Pablo

EL FRUTO DEL ESPÍRITU: LA FE

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gálatas 5:22.23

Fidelidad es la traducción exacta de la palabra griega para “fe” en Gálatas 5:22. A veces asumimos que la palabra “fe” siempre significa confianza o creencia, pero en este contexto, la traducción exacta es “lealtad”. Esta lealtad denota fidelidad , una devoción fiel a nuestras obligaciones, especialmente para con otras personas. Sinónimos de esta palabra son fieles, confiables.

Mi Fidelidad.

a. A Dios. Daniel 1:1-9, Dn. 6:4

• A Su Palabra. Dn.1:8, Salmos 119:11
• A la Oración. Dn.2:18, 28, 1 Tes.5:17
• A tenerle en 1° lugar. Dn. 3:14.18. ¡¡Cuantos hay que han dado su vida por ser fieles al Señor, siendo mártires de la fe!!. Si le tengo en 1° lugar tendré fidelidad en buscar la santidad en mi vida.

b. A los Demás. Si soy fiel a Dios seré fiel también a los demás

• Amigos. Buscando bendecir y ser bendecido Prov.17:17
• Flia. Esposo. Fiel a mi compromiso
• Hnos. en Cristo. Lealtad y cuidado en lo que hablo Efesios 4:15
• Iglesia. Cumplir aquello que me ha sido encomendado. Heb.10:25

La Fidelidad de Dios

En nuestro mundo cambiante, siempre podemos depender de nuestro Dios inmutable, que no cambia, que es fiel.

Aunque a veces nos falla la fe y cuestionamos el amor de Dios por nosotros, Él sigue siendo fiel. Aún cuando dudamos de sus promesas o no nos sentimos cerca de Él u optamos por pecar, su fidelidad aún alcanza hasta las nubes. Salmos 36:5, Sl.119:90

Podemos estar seguros que Dios hará lo que dijo que haría. 1 Tes.5:24, 2 Tes,3:3. La fidelidad de Dios es s ólida. Sus promesas están respaldadas por su carácter. 2 Tm.2:13

a. No nos permite ser tentados más allá de lo que somos capaces de soportar – 1 Cor 10:13
b. Contesta nuestras oraciones. Sl. 143:1
c. Nos protege del mal – 2 Tes 3:3
d. Completa Su obra de salvación en nosotros – 2 Tes 3:3

¿No es maravilloso que sepamos que Dios puede ser confiable en estas y en muchas otras formas?
Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org
AlejandraL

viernes, 11 de enero de 2013

miércoles, 9 de enero de 2013

TIEMPO DE REFLEXIÓN

El último mes del año trae consigo la paradójica necesidad de reflexionar en medio del caos de las actividades que finalizan, el apuro por terminar lo que queda pendiente, las reuniones, los festejos, etc.

La mirada retrospectiva nos muestra cuán distantes o cercanos hemos quedado de lo que habíamos pensado o planificado para este año.

Vemos lo que hemos transitado: lo difícil de algunas situaciones nos asombra y visto más tarde nos parece increíble… También los momentos de felicidad y plenitud, algunos acontecimientos especiales nos llenan el pecho de calidez y la sonrisa se dibuja automática en nuestro rostro…

Las pruebas y las bendiciones, todo sale de la mano de nuestro Dios y nada escapa a Él. Aquello que nos da forma y transforma y aquello que por gra cia nos es dado.

Y la huella de nuestro Señor se hace patente al lado de nuestros pasos dados… Su mano sosteniendo nuestro cuerpo cansado; sus caricias que llenaron de paz nuestra mente cuando la lógica y los porqués sin respuesta inundaban el pensamiento; sus palabras que dieron sentido a nuestra vida.
“Nuestra alma espera en Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por lo tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. ¡Sea tu misericordia, Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti! “. (Salmo 33:20)


¡Llenemos de gozo de saber a Dios en nuestra vida! ¡Llenemos de gozo y alegrémonos al contemplar la misericordia de nuestro Padre!

¿Sabemos de Dios en nuestras vidas o hemos olvidado que caminamos su camino?, ¿acaso hemos trazado un camino paralelo al que nos ha preparado según lo que nosotros esperamos de nosotros mismos?

Miremos otra vez lo transit ado. Reconozcamos Su Presencia a pesar nuestro y alegrémonos de su misericordia.

Y en este nuevo año, caminemos por las huellas que Jesús ya trazó. Esperemos en Dios con la convicción de que Él hará.
Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org
meryrueda

viernes, 4 de enero de 2013

jueves, 3 de enero de 2013

UN SOLO CORAZÓN PARA LOS DOS

Los síntomas eran claros e inequívocos, y los médicos no se hicieron ilusiones. El cuerpo de Donna Ashlock, de diecisiete años, empezaba a rechazar el corazón de Félix Garza, de quince, implantado en ella tres años antes. A la muchacha la llevaron al hospital y la pusieron en cuidados intensivos. Pero la naturaleza respondió negativamente, y Donna murió el 7 de marzo de 1989. Durante tres años ella había vivido con el corazón de Félix. Dos personas, dos seres, dos vidas jóvenes: un solo corazón.
He aquí el ideal de todo noviazgo, de todo matrimonio. Dos vidas, dos personas, dos voluntades, pero un solo corazón. Un solo corazón para tener los mismos sentimientos, sufrir las mismas penas, gozar las mismas alegrías.
Félix murió de un aneurisma cerebral. Presintiendo su muerte, había donado su corazón a Donna, que lo necesitaba. Donna tenía catorce años, y vivió tres años con el corazón de Félix.
¿Qué hace que un matrimonio sea estable y duradero? El amor. ¿Cómo se fundamenta el buen amor? Cuando ambos corazones, el de él y el de ella, laten al unísono. ¿Cómo hacer que ambos corazones latan juntos? Ese es el gran secreto de un matrimonio duradero, estable y feliz. ¿Cómo se logra eso? La palabra clave es «compromiso». Esos votos que uno y otro se hacen ante el clérigo, los testigos y Dios, tienen que ser más que sonidos y articulaciones. Tienen que estar fundamentados en un compromiso, una lealtad, una unión de por vida. No puede haber siquiera la posibilidad de separación o divorcio. El compromiso es la clave. Él jura lealtad y amor eterno a ella, y ella jura lealtad y amor eterno a él.
Creemos que todo matrimonio comienza con esos ideales, pero algo pasa: enfriamiento, hastío, disgusto y, a partir de ahí, peleas e infidelidades, y al final el divorcio.
¿Qué ha ocurrido en los matrimonios fracasados? Para responder a eso hay que apelar a lo espiritual. El salmista dijo: «Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles» (Salmo 127:1). Es que los cónyuges hicieron caso omiso del gran edificador de hogares.
Si Dios no es el centro de nuestra vida y de nuestro hogar, fracasará nuestra familia. Cristo está a la puerta de nuestro matrimonio y nos pide que le permitamos entrar. Abrámosle hoy la puerta de nuestro corazón y de nuestro matrimonio.

Hermano Pablo

martes, 1 de enero de 2013

 Aqui mi guapa Apostol posando para la foto.
 Mi Aposstol  Elena haciendo la presentación de la predicación.
Mis Apostoles Falin Elena en presntación de un niño a Dios, para que sus padren lo gien en el camino de Dios y a sin cuando sea grande no se aparte de El.