sábado, 3 de octubre de 2009

EL PERDON

MAMA.... EL PASTOR DE TI !!!

Después de mucho tiempo una señora volvió a ir al culto con su hijita. Por causa de su trabajo no podía asistir a los cultos matinales; por eso fue en la noche. El pastor habló en esa ocasión acerca de la negligencia de muchos en cuánto al cumplimiento de sus deberes cristianos: No leen la Biblia, descuidan la asistencia a los cultos, etcétera.
La niñita escuchaba atentamente el sermón y, cuando oyó que el pastor hablaba del descuido de muchos padres, se volvió a su madre y, confiada, le dijo:
“¡Mamital ¿Te habla a ti el pastor?” Estas palabras fueron un flechazo para el corazón de la madre que permaneció callada. Esa ingenua pregunta de su propia hijita fue para ella un sermón vivo y eficaz.
Sería conveniente que también nosotros tuviésemos a alguien que nos formulara esta pregunta mientras escuchamos el sermón de nuestro pastor. Sin embargo, tantas veces escuchamos el sermón de un pastor con el fin de criticar, o para oir al orador tras el sermón, o para oir por oir porque estamos con el reloj en la mano calculando el tiempo que tarda.
Sí, es conveniente que nos preguntemos, a veces, durante el culto: “¿Te habla a ti el pastor?” O para ser más exactos preguntémonos así: “¿No te está hablando Dios a ti por medio del pastor?”—L. Gross.
Dios siempre habla. Continuamente habla. De muchas maneras Él habla. Habla directo al corazón, a través de la BIblia, a través de personas incluyendo el pastor en sus sermones, amigos y a través de las circunstancias de la vida. Ya lo estas oyendo?
Cuando fue la última vez que fuiste a la Iglesia? Qué te dijo Dios allí?
No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad. Hech 2:46
Las palabras de los sabios son como aguijones. Como clavos bien puestos son sus colecciones de dichos, dados por un solo pastor. Ecle 12:11

LEE UN LIBRO PROHIBIDO

Lectura: Jeremías 36:1-8, 21-26.
“Escribe… todas las palabras que te he hablado… y se arrepienta…y yo perdonaré su maldad y su pecado” Jeremías 36:2-3
La Asociación de Bibliotecas de los Estados Unidos ha designado esta semana como la Semana de los Libros Prohibidos para celebrar la libertad de leer y de expresar nuestra opinión «incluso si dicha opinión pudiera considerarse poco ortodoxa o impopular».
La Biblia es el libro más vendido de todos los tiempos, pero está prohibida en algunas partes del mundo porque se considera peligroso. Sin embargo, la Biblia es peligrosa sólo para aquellos que temen descubrir que están equivocados.
Es peligrosa para aquellos que explotan a los débiles y los inocentes, que hacen uso de la fuerza para mantener a los demás esclavizados en la pobreza y la ignorancia, que no quieren renunciar a su pecado favorito, que creen que hay caminos alternativos a la salvación de Cristo.
A nadie le gusta que le digan que está equivocado. Nadie quiere escuchar que su comportamiento le está poniendo a él y a aquellos a quienes ama en peligro o que la paciencia de Dios finalmente se agotará. Pero ese fue el mensaje que Dios le dio a Jeremías para que lo escribiera (Jeremías 36:2). Cuando Su mensaje le fue leído al rey Joacim, éste cortó el rollo y lo echó al fuego (v. 23).
La única manera de saber que estamos en lo correcto es estando dispuestos a descubrir dónde estamos equivocados. Lee el libro prohibido más vendido de todos los tiempos, y permítele revelarte la verdad acerca de Dios -y acerca de ti mismo.
La Biblia nos muestra un cuadro de quiénes somos en realidad.