jueves, 5 de agosto de 2010

DIOS SIGUE OBRANDO

BAJO VIGILANCIA CONSTANTE

La muchacha, bonita y agraciada, primero trató de correr a lo largo de la cuadra. Luego saltó una verja y atravesó un parque. Después subió a un taxi, y dio la vuelta a la manzana. Posteriormente trató de permanecer bajo la lluvia, a pesar de esa molestia. Pero en ningún momento logró desembarazarse de la otra mujer, una policía.

Ese procedimiento fue parte de la nueva táctica que Denise Pereira, de la División de Crímenes en la Calle de la policía de San José, California, tomó contra las prostitutas. Como es imposible arrestarlas a todas, Denise Pereira dispuso ponerles una acompañante que no se despegara de ellas durante todo el día. Como resultado, la prostitución en la ciudad disminuyó un noventa por ciento.

Esto de poner una escolta constante a una mujer que se dedica al amor ilícito fue, al parecer, una idea genial. De todas las prostitutas que había en determinado sector de la ciudad, sólo quedaron cinco. Las demás se vieron obligadas a dejar su oficio o a irse a otra parte. ¡Les era imposible realizar su negocio cuando a medio metro tenían a una mujer policía!

¿Qué tal si se pudiera poner una escolta policial a cada delincuente de los que pululan en las ciudades? ¿Qué tal si cada ladrón, cada asaltante, cada violador, tuviera siempre, las veinticuatro horas del día, un vigilante que no le perdiera pisada?

Sin duda que el crimen descendería mucho en todas partes. ¿Qué tal si cada marido, de esos a quienes les gusta engañar a su esposa, o cada esposa, de aquellas a quienes les gusta hacer lo mismo, tuvieran día y noche un guardia que los tirara de la manga no bien planearan hacer algo feo? ¿Se reduciría con eso el número de infidelidades, y por ende, de hogares destrozados?

Pero es imposible ponerle a cada hombre, a cada mujer, un vigilante sempiterno. ¡Necesitaríamos que la mitad de la población humana vigilara a la otra mitad!

Por eso Dios ha puesto en el ser humano un vigilante interno. Es la conciencia. La conciencia vigila, acusa, advierte, aconseja, habla, grita, clama. Si nos acostumbramos a escuchar la voz de nuestra conciencia, y nuestra conciencia está iluminada por la Palabra de Dios, difícilmente caeremos en el delito.

Hermano Pablo

MAS ALLA DE LA VENTANA

“Lo que veía a través de esas ventanas no era simplemente un paisaje. Era mucho más que eso: el futuro que un día podría ser suyo.

’Podría. El hecho de sentarse a pensar y a soñar lo dejaba boquiabierto, especialmente cuando las dudas invadían su mente. Pero de todas formas la idea de llegar más allá cruzaba las fronteras de su imaginación y por momentos lograba palpar aquello tan deseado.

“Es así como llegó. Es así como se fue. Mirando hacia el frente pero recordando su pasado. Aprendiendo de antiguas lecciones, pero atesorando los mejores sentimientos en su corazón. Vislumbró, se esforzó, lloró… ¡pero finalmente lo logró! ¡Vivió! Y eso, en un mundo hambriento de sentido y realización, es mucho decir”.

Palabras más, palabras menos, así es como deseo que se me recuerde el día en que mis días lleguen a su fin. No espero irme pronto, ni tampoco sé cuándo será el momento. Pero mi ruego diario incluye un reclamo íntimo y sincero: llegar.

Les escribo estas palabras porque hoy (más que ayer) soy consciente del hecho que muy pocas personas encuentran un propósito por el cual vivir. Y eso no es broma. Eso es muy preocupante.

Dos años atrás me conmovió la muerte de un famoso periodista argentino. ¿Suicidio? ¿Homicidio culposo? ¿Accidente? Las distintas hipótesis implicaron trabajo para los investigadores y “rating” para ciertos medios del espectáculo. Pero un joven de 33 años está muerto. Sin palabras. Sin más posibilidades.

Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre. Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre. Y desde ahora lo conocen, porque lo están viendo” (San Juan 14.6 – BLA).

Me llama la atención cómo lo expresó cierto pensador cuando dijo: “Si no tienes un plan de vida, nunca tendrás orden”. ¿Y usted? ¿Cuál es su “plan”? ¿Hacia dónde dirige todos sus esfuerzos? ¿Qué espera lograr con su vida? ¿A dónde quiere llegar?

Cristian Franco

No se puede vivir la vida plena sin un propósito. Dios tiene ese propósito clarificado para ti. Bùscalo y lo encontrarás.

Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación. Salmo 91:16.

El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias. Salmo 103.4.

Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:2.

ASUNTOS DEL CORAZON

Lectura: Mateo 13:10-15.
"Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos" Mateo 13:15
Al inicio de un retiro espiritual, nuestro orador, Matt Heard, preguntó: «¿Cómo están vuestros corazones?» Eso me dejó pasmado, porque yo tiendo a centrarme en creer con la mente y a trabajar con las manos. En la actividad de pensar y servir, mi corazón es dejado a un lado. Al ser guiados a través del énfasis reiterado de la Biblia en este centro crucial de nuestras vidas, comencé a captar su premisa de que la fe y el servicio son, más que nada, asuntos del corazón.
Cuando Jesús contó una historia para ilustrar cómo las personas reciben y responden a Su enseñanza (Mateo 13:1-9), Sus discípulos preguntaron: «¿Por qué les hablas por parábolas?» (v.10). En respuesta, Jesús citó al profeta Isaías: «Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos, para que no vean con los ojos, y oigan con los oído, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane» (v.15; Isaías 6:10).
Cuán peligrosamente fácil es descuidar nuestros corazones. Si nos endurecemos, no encontramos gozo en vivir o servir, y la vida parece hueca. Pero, cuando nuestros corazones son tiernos hacia Dios, la comprensión y el agradecimiento fluyen a través de nosotros hacia los demás.
Así que, ¿cómo está tu corazón?
Podemos estar tan ocupados haciendo el bien que perdamos nuestro corazón por Dios.