jueves, 23 de septiembre de 2010

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ROBAR SU PROPIO BANCO

Iba a ser el asalto perfecto, un asalto que no podría fallar, que no dejaría ninguna pista, y que produciría al asaltante una cuantiosa suma. El disfraz del asaltante, también, era perfecto: anteojos negros, peluca de color diferente, y nariz arreglada por un experto en maquillajes de teatro.

Así disfrazado, Wong Hoi Wan, de cincuenta y ocho años de edad, de Hong Kong, decidió asaltar un banco de su ciudad. Sólo que él era el presidente del banco. No se sabe si por el calor o por los nervios, la nariz se le desprendió. Y por si eso fuera poco, su enorme figura de 135 kilos de peso ya lo había denunciado a los guardias.

El titular en los diarios era interesante: «Intentó robar su propio banco».

¿Qué significa robar su propio banco? Es alzarse con el dinero que clientes desprevenidos, con toda confianza, han depositado en él. Es levantar una suma incalculable de dinero sin pensar en las consecuencias. Es arruinar honra, familia y porvenir. De ahí que Wong Hoi Wan tuviera que rendirle cuentas a la policía, al juez y a sus depositantes, expiando tras las rejas su maldad.

Si bien en esta vida pocos han de robar su propio banco literalmente, muchos lo han de hacer en sentido figurado. Pues robar su propio banco también es minar el prestigio que uno, con paciencia y cuidado, ha conquistado. Es derribar, por descuidos éticos, la posición que uno, en el mundo de los negocios, ha ganado.

Es destruir, por infidelidad conyugal, lo más hermoso y preciado que en este mundo existe: su matrimonio. Y junto con la destrucción de su matrimonio quedan, también, destruidos sus hijos, sus nietos y el resto de la familia.

Robar su propio banco es agredirse uno mismo con el uso de drogas y alcohol, destruyendo ánimo, cerebro y voluntad, haciéndose inútil para servicio benéfico y provechoso.

Es hacer caso omiso de la inquietud espiritual que toda persona tiene, destruyendo así la oportunidad de reconciliarse con Dios. Es llevar una vida materialista —efímera, volátil y falsa— sin preocuparse de lo espiritual. Es cerrar las puertas del cielo. «¿De qué le sirve a uno —afirmaba Jesucristo— ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?» (Lucas 9:25).

Lo cierto es que podemos ganar millones y adquirir casas, joyas, lujos y placeres, pero si descuidamos nuestra alma nos estamos robando a nosotros mismos.

No sigamos robándonos así. Sometámonos más bien al señorío de Cristo. Él quiere ser nuestro Salvador. Dejemos de robar nuestro propio banco.

Hermano Pablo

SI DIOS LO HA DICHO, YO LO CREO

Para Dios manifestar su poder a favor de sus hijos es necesario que andemos de acuerdo a su palabra, muchas veces queremos que Dios nos responda nuestras peticiones, suplicas, ayunos y toda clase de actividad que podemos hacer pero al no andar conforme a su palabra nosotros mismos nos cerramos la posibilidad de ver con nuestros propios ojos la respuesta de Dios.

Todo el tiempo que Israel andaba por el desierto Dios se manifestó a ellos no por los rebeldes y desobedientes, sino por aquellos que creyeron y obedecieron a su palabra, esos fueron los que experimentaron un crecimiento , madurez y dependencia total de su Dios.

Yo les mostrare maravillas como el día que saliste de Egipto. Miqueas 7:15.

Es imposible transitar este Camino sin ver con los ojos de la fe, ya que todo aquel que se pasa a un plano natural y mira con sus ojos físicos tarde o temprano se desmorona ; es por ello que Dios le hace saber a su pueblo una palabra profética a través de este profeta diciéndoles que así como en el pasado su poder se manifestó en el tiempo venidero también se habría de mostrar; a lo mejor necesitas ver maravillas en tu matrimonio , o en el carácter de tu pareja, o en la relación con tus hijos, o en la visión que te trazaste y lo más difícil es que has intentado por todos los medios traer un bienestar y cumplimiento a aquello que tanto anhelas pero, en este momento traigo un mensaje de parte de Dios para ti “Yo te mostrare cosas maravillosas ,así como cuando te saque con mano poderosa del mundo”.

Tal vez habías perdido la esperanza de ver cosas grandiosas de parte de Dios para ti por haberte pasado de un plano espiritual a un plano material pero, esta es la hora de que te detengas y levantes tu mirada al cielo y te aferres a esta promesa de parte de Dios para tu vida; me asombra e impresiona la vida de Job como en el momento más oscuro de su vida desde el hoyo en el cual estaba exclamo diciendo “aunque él me matare en El esperare”.

Eso es lo que Dios está buscando de ti que te aferres a su palabra no importando lo que puedas estar viviendo ; “si Dios lo ha dicho YO LO CREO “, no me interesa lo que digan las noticias , lo que digan mis parientes , lo que digan aquellos que están a mi alrededor ; a mí me interesa aquello que Dios ha declarado porque él lo ha de cumplir; ya basta de estar deprimido , un día por arriba del enemigo y otro día debajo de él , un día por las alturas y otro por las cavidades más profundas de la aflicción, desanimo y desaliento; cuando caminas tu desierto, prueba y etapas de la vida aferrado a la palabra de Dios eres INQUEBRANTABLE, de modo que no te rendirás y mucho menos pensaras en volver atrás .

En el momento que Jesús nos atrajo a sus pies, fue el instante que irrumpió con poder a arrebatarnos de las manos de Satanás y si con poder te saco de las garras del enemigo, con poder cumplirá lo que prometió. Este es el día de que te levantes, este es el día de que te fortalezcas en el poder de la Palabra de Dios ya que es vida, este es el día de que te aferres a su promesa y nunca más andes por allí como derrotado siendo que tienes de tu lado la victoria que Jesús te dio, que tal si oramos a nuestro Dios y así levantamos nuestra vista espiritual y contemplamos lo que Dios ha de hacer.

“Padre Nuestro que estás en los cielos, en este momento levanto a ti mi alma, espíritu y cuerpo, me entrego a ti, gracias te doy porque así como me sacaste de este mundo con poder, de igual manera te has de manifestar en todas mis necesidades; gracias te doy porque me aferro a tu palabra y me determino a caminar toda clase de proceso aferrado a ella para poder permanecer firme y flexible en el Nombre de Jesús Amén.”

LA ORACION DE JULIE

Lectura: Juan 14:12-14.
"Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo" Juan 14:13
En el 2008, el equipo de la película Day of Discovery (Día de Descubrimiento) viajó a China para seguir la misma ruta de la vida del misionero Eric Liddel, el atleta cuya historia se contó en otra película, Carros de Fuego. El equipo incluyó a las tres hijas de Eric, Patricia, Heather y Maureen, que volvieron a visitar algunos de los lugares donde las dos hermanas mayores habían vivido. En el viaje también iba su anciana tía Louise.
En una ocasión, después de llegar a Pequín, todos tuvieron que caminar una buena distancia con su equipaje. Mientras lo hacían, la tía Louise se quedó sin aliento. Julie, un miembro del equipo de la película, se sentó junto a ella, puso la mano sobre su rodilla e hizo esta simple oración: «Querido Jesús, ayuda a la tía Louise para que respire». De inmediato, ella comenzó a recobrar el aliento.
Más tarde, Heather volvió a contar la historia y compartió que la oración de Julie había reavivado su fe. El sencillo acto de fe de Julie le recordó a Heather la continua conexión que tenemos con Jesús —una realidad que había dejado de lado en su vida.
Algunas veces necesitamos recordatorios de que Dios está cerca. Cuando vienen las pruebas y Dios parece lejos, recuerda la oración de Julie y la verdad de que sólo estamos a una oración de distancia para conectarnos con el Dios del universo (Juan 14:13).
Dios se deleita en las oraciones más fervientes de Su pueblo.

LA UNIDAD DE LA FE

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. – Efesios 4:11-13

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe. Lo que este pasaje significa simplemente es esto: Si alguna vez vamos a llegar a ser verdaderamente poderosos en el reino de Dios, si alguna vez vamos a ser una gran amenaza para el diablo, vamos a tener que crecer juntos.

No será suficiente que sólo algunos de nosotros crezcamos y digamos que los demás están mal. Las cosas no son así. Somos parte los unos de los otros. La Biblia dice que somos un cuerpo: el Cuerpo de Cristo.

Déjeme darle un ejemplo. Cuando empecé a enseñar la revelación de Dios sobre los principios de la prosperidad, empecé a tener una oposición increíble. Algunos pastores empezaron a llamarme y a regañarme porque yo no pedía dinero prestado, y me decían otras cosas. Por fin, un día, mientras oraba, Dios me dijo: “No enseñes más acerca de los principios de la prosperidad hasta que yo te diga”.

¿Por qué no?, pregunté.

“Hay contienda en el campamento -me dijo. Hay algunos pastores que están enojados y en disensión contigo”.

No me había dando cuenta de que al nivel en que estábamos en ese momento, iba a afectarnos a todos. No me había dado cuenta de que yo mismo no podía continuar ni funcionar en los otros principios de la prosperidad hasta que el resto del Cuerpo estuviera conmigo.

No somos islas en este mundo. Yo no puedo hacer nada sin que le afecte a usted; y usted no puede hacer nada sin que me afecte a mí. Estamos unidos por Dios pero nos sostenemos los unos a los otros (Efesios 4:16). Sólo podemos crecer juntos.

Aprenda a andar en amor. No sea presa de la división ni del aislamiento. Aliméntese de la Palabra diariamente y alimente a sus hermanos y hermanas para animarlos también, para poder crecer hasta llegar a ser “un varón perfecto [o maduro], a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.