domingo, 19 de junio de 2011

UNA HERMOSA MELODIA

Lectura: 1 Pedro 2:9-12.
"… para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" 1 Pedro 2:9
En la primavera de 2009, Susan Boyle subió al escenario de Britain’s Got Talent (Gran Bretaña tiene talento). Comparada con los otros participantes, su aspecto no decía nada. Nadie esperaba mucho cuando colocó el micrófono junto a sus labios. Pero luego, comenzó a cantar. Los jueces quedaron atrapados y sin habla ante la belleza y la potencia de la voz que llenó el auditorio, mientras los deleitados espectadores se pusieron de pie para aplaudir. Todos se sorprendieron de que una canción tan apasionantemente hermosa procediera de una fuente tan insólita.
Todos nosotros podemos ser fuentes insólitas cuando se trata de transmitir con nuestra vida la hermosura de Jesús. Pero Él lo planeó así. Personas comunes como tú y yo nos turnamos en el escenario de la vida, frente a una audiencia escéptica, para que nuestros amigos, familiares y todos los que llenan el auditorio de nuestra existencia vean y escuchen que el amor y la gracia de Jesucristo emanan de nosotros.
Me encanta el recordatorio de Pedro en cuanto a que somos un «pueblo que pertenece a Dios, para que [proclamemos] las obras maravillosas de aquel que [nos] llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2:9 NVI). Tal vez pienses que eres una fuente insólita; sin embargo, cuando dejes que el Señor fluya a través de ti, el mundo espectador se pondrá de pie y prestará atención.
La belleza de Jesús puede emanar de las fuentes más insólitas.

CRISTO REDENTOR

Nunca podría confundir tu amor.
No existen palabras que puedan describir
la belleza de un sentimiento tan transparente
donde solo lo puro, lo verdadero puede llegar.

Conocí de ti en mi hora mas difícil,
en mi momento de menos poder ofrecer.
Cuando vine a ti, vine sin nada en mis manos,
mas tu abriste las puertas de tu casa
y me recibiste como si yo fuese de ahí.

Recuerdo que no tenia amor para darte,
pues mas que amor, era necesidad
lo que aquel día te presente.

Mas tu, sin mirar mi excusa,
sin preguntarme que tenia,
me vestiste de tu gloria,
me perfumaste de tu unción,
y cuando te pregunte por su costo,
me diste un beso,
me dibujaste una sonrisa.

Tal vez, después de tanto tiempo
en la luz de tu esplendor,
piense que ya no es igual.

Mas, me miento a mi mismo,
porque los años a mi me han cambiado,
pero tu no, tu eres inmutable,
el mismo de siempre.

Mi Dios, mi Creador,
mi Cristo Redentor.