miércoles, 9 de julio de 2008

PARA QUE SIMULAR

Hace mucho tiempo, un emperador convocó a todos los solteros del reino pues era tiempo de buscar pareja a su hija. Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo: “Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de seis meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija, y por ende el reino”. Así se hizo, pero entre ellos hubo un joven que plantó su semilla y no llegó esta nunca germinar. Mientras tanto, todos los demás participantes del singular torneo no paraban de hablar y de mostrar las hermosas plantas y flores que iban apareciendo en sus macetas.
Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. Nuestro héroe estaba demasiado triste pues su semilla nunca llegó a dar señales de vida, por lo que ni siquiera quería presentarse en el palacio. Sin embargo, sus amigos y familiares lo animaron e insistieron tanto que tomando valor decidió culminar el torneo mostrando con sinceridad el fruto de su semilla a lo largo de ese tiempo.
Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla. Fue en ese momento cuando el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey. Todos hicieron su respectiva reverencia mientras el soberano se paseaba entre todas las macetas admirando los resultados.
Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces: “Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dió una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas, pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece”.Cuando nos acerquemos al Señor mostrémonos tal como somos. De todos modos, Él ya nos conoce. ¿Para qué simular?
Marcos 4:22 “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.”

¿LIMITACION O VENTAJA?

Lectura: 2 Corintios 12:1-10
. . . Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. . . . --2 Corintios 12:9.
Se nos ha dicho que cuando pedimos algo a Dios por medio de la oración, su respuesta puede ser Sí, No o Espera. Se nos dice que incluso No es una respuesta, aunque obviamente, no la que deseamos. Ciertamente que no era la respuesta que Pablo quería cuando suplicó a Dios tres veces que quitara su «aguijón de la carne» (2 Corintios 12:7-8).
Cualquiera que fuera el aguijón de Pablo, lo debilitaba. Puesto que él quería ser firme en su ministerio, Dios contestó su oración diciendo a Pablo: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (v.9). La fortaleza suficiente de Cristo se convirtió en el nuevo motivo de jactancia de Pablo.
El escritor J. Oswald Sanders resumió la actitud de Pablo hacia su aguijón de esta forma: «Al principio lo veía como una limitación, pero después llegó a considerarlo una ventaja celestial.» Por tanto, Pablo podía testificar: «Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias . . . porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (v.10).
¿Has orado para que Dios te libere de algo que te debilita y la liberación no llega? Recuerda, la gracia de Dios es suficiente para ti. Él puede transformar tu limitación en tu «ventaja celestial». NUESTRA DEBILIDAD ES UNA BENDICIÓN CUANDO NOS APOYAMOS EN LA FORTALEZA DE CRISTO.