miércoles, 13 de agosto de 2008

NO TE RINDAS NUNCA

Una vez más, la joven maestra leyó la nota adjunta a la hermosa planta de hiedra.
“Gracias a las semillas que usted plantó, algún día seremos como esta hermosa planta. Le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotras. Gracias por invertir tiempo en nuestras vidas”.
Una amplia sonrisa iluminó el rostro de la maestra mientras por sus mejillas corrían lágrimas de agradecimiento. Como el único leproso que manifestó gratitud hacia Jesús cuando fue sanado, las chicas a quienes les había dado clase en la escuela dominical, se acordaban de agradecer a su maestra. La planta de hiedra representaba un regalo de amor.
Durante meses la maestra regó fielmente la planta en crecimiento. Cada vez que la miraba, recordaba a esas adolescentes especiales y eso la animaba a seguir enseñando.
Pero al cabo de un año, algo sucedió. Las hojas empezaron a ponerse amarillas y a caerse; todas, menos una. Pensó en deshacerse de la hiedra, pero decidió seguir regándola y fertilizándola. Un día, al pasar por la cocina, la maestra vio que la planta tenía un brote nuevo. Unos días después, apareció otra hoja, y luego otra más. En pocos meses, la hiedra estaba otra vez convirtiéndose en una hermosa planta.
Henry Drummond dice: “No pienses que no pasa nada, simplemente, porque no ves tu crecimiento, o no escuchas el zumbido de los motores. Las grandes cosas crecen silenciosamente”.
Hay pocas alegrías más grandes que la bendición de invertir fielmente amor y tiempo en las vidas de otras personas. ¡Nunca, nunca te des por vencido con esas plantas!
Gálatas 6:9No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

LA CRUZ HABLA

Lectura: Hechos 2:22-39
. . . Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras . . . y . . . resucitó al tercer día. . . . --1 Corintios 15:3-4.
Las cruces decoran las torres de las iglesias y designan tumbas. A veces marcan el lugar donde ha muerto alguien en un accidente de carretera. Y a menudo la gente la usa en joyería.
Las cruces recuerdan a la gente a Jesucristo. Yo me di cuenta de esto cuando un hombre de negocios, al ver una pequeña cruz de oro en mi solapa, me preguntó: "¿Por qué cree usted en Cristo?" Me alegré de la oportunidad de compartir mi fe con él.
Jesús murió en la cruz por nosotros, pero no adoramos a un Salvador muerto. El cuerpo de nuestro Señor fue bajado de la cruz y colocado en una tumba. Y al tercer día, Él salió en un cuerpo glorificado.
La cruz nos habla del cuadro completo: la muerte expiatoria de nuestro Señor para pagar el precio por nuestros pecados, así como su gloriosa resurrección para librarnos del poder de la muerte.
Si no fuera por lo que Cristo hizo en la cruz, todos seríamos culpables delante de Dios y no tendríamos esperanza ante la muerte. Pero por medio de la fe en Él recibimos el perdón de todos nuestros pecados y la seguridad de que la muerte no puede retenernos.
¿Has mirado la cruz y puesto tu confianza en Aquel que murió allí? Es el único remedio seguro y perfecto para la culpa y el temor.
LA CRUZ DE CRISTO ES LA ENCRUCIJADA ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO.