jueves, 11 de junio de 2009

BIEN CONOCIDO

Hay un tipo de ave marítima en el ártico que vive en peñascos rocosos de la costa donde miles de ellas se juntan en pequeñas áreas. A causa de la condición apiñada, las hembras ponen sus huevos uno junto al otro en una larga fila. Es increíble que un ave madre pueda identificar los huevos que le pertenecen. Los estudios muestran que incluso cuando uno de ellos se aleja cierta distancia, ella lo encuentra y lo lleva de vuelta a su lugar original.
Nuestro Padre celestial conoce a sus hijos mucho más íntimamente. Es consciente de todos nuestros pensamientos, emociones y decisiones. De la mañana hasta la noche presta atención personal a nuestros asuntos diarios. Abrumado por esa gloriosa realidad, el salmista exclamó en asombro: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; es muy elevado, no lo puedo alcanzar” (Salmo 139:6).
No sólo provoca esto nuestra alabanza, sino que también debería dar mucho consuelo a nuestros corazones. Jesús dijo a sus discípulos que el Padre sabe cuando un solo pajarillo cae a tierra. Puesto que la gente es de mucho más valor que los pajarillos, los hijos de Dios pueden estar seguros de su cuidado constante.
¡Qué maravilloso es ser una persona tan bien amada y “bien conocida”
El Señor conoce a los que son suyos. . . . –2 Timoteo 2:19.

UNA CURA PARA LA FRIVOLIDAD

Lectura: Miqueas 6:6-8.
"Qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios" Miqueas 6:8
Una vez escuché unas entrevistas a sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial. Los soldados recordaron cómo pasaron un día en particular. Uno se sentó en una madriguera; una o dos veces, un tanque alemán pasó por allí y él le disparó. Otros mataron el tiempo jugando a cartas. Unos cuantos se involucraron en furiosos tiroteos. Mayormente, el día transcurrió como cualquier otro. Más tarde supieron que acababan de participar en uno de los combates más grandes y decisivos de la guerra, la Batalla de las Ardenas. No se sintió decisivo en el momento porque nadie veía todo el cuadro.Las grandes victorias se ganan cuando personas comunes y corrientes ejecutan sus tareas asignadas.Cuando los seguidores de Ignacio (1491-1556) caían en períodos de frivolidad, él siempre recetaba la misma cura: "En momentos de desolación nunca debemos hacer cambio alguno, sino permanecer firmes y constantes en los propósitos y la determinación en los que nos encontrábamos el día antes de dicha desolación". Las batallas espirituales deben lucharse con las mismas armas que son más difíciles de empuñar en ese momento: la oración, la meditación, el auto-examen, y el arrepentimiento".Tal vez sientas que te encuentras estancando espiritualmente. ¡Mantente en tu tarea asignada! La obediencia a Dios -y sólo la obediencia- ofrece la salida a nuestra frivolidad.
Si sientes que tu fe se está deshilachando, vuelve al lugar donde soltaste el hilo de la obediencia.