sábado, 26 de julio de 2008

EN LA CIMA

Un Joven alpinista iba acompañado por dos fuertes y experimentados guías, en su primer intento por escalar los Alpes Suizos, y se sentia seguro de tener un guía en la delantera y otro detrás de él.
Escalaron varias horas. Sin aliento y exhaustos, lograron por fin llegar a las rocas que entre la nieve sobresalían justo antes de llegar a la cima. Al faltar solo unos metros para llegar a la cima, el guía que iba al frente se echó a un lado para que el joven alpinista pudiera ver el paisaje por primera vez, una maravillosa vista panorámica de picos cubiertos de nieve y un brillante y despejado día en el cual no se veía una sola nube.
Aferrandose a las rocas mientras escalaba, el joven dió un último salto hasta la cima.
El guía rapidamente lo asió y tiró de él hasta bajarlo. El joven no sabía que a menudo fuertes vientos soplaban sobre las rocas de la cima, cuya velocidad podía hacerlo caer.
Al instante, el guía le informó de tal peligro diciendole: ¡Tiene que arrodillarse señor! ¡Nunca estará mas seguro acá arriba que de rodillas!
Este joven descubrió que aunque pensó estar bien preparado para escalar, aún había mucho más por aprender. La vida está saturada de errores y el peligro mayor radica en no aprender de ellos.
\”LO QUE ERES, ES EL REGALO DE DIOS PARA TI. LO QUE HACES DE TI MISMO, ES TU REGALO PARA ÉL.\”

Santiago 1:4…Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seaís perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna…

" NO CELEBRADO "

Lectura: Romanos 16:1-16
. . . ella también ha ayudado a muchos y aun a mí mismo. --Romanos 16:2.
James Deitz ha producido pinturas de aviones y sus tripulaciones que son tan reales que parecen fotografías. Sus obras se exhiben en muchas galerías de aviación de los Estados Unidos, incluyendo la Institución Smithsonian.
Una de las pinturas de Deitz, titulada Unsung [No celebrado], presenta una tripulación de cuatro mecánicos que están trabajando en un avión de bombardeo en picada. Ellos se encuentran muy por debajo de la cabina de mando de una aeronave en algún lugar del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Los hombres, de apariencia pálida, seria y manchados de grasa, trabajan incansablemente para lograr que el avión vuelva a la batalla.
Nosotros también podríamos estar realizando tareas que nadie nota como apoyo a la obligación de la Iglesia de divulgar el evangelio y capacitar creyentes. Sin muchos voluntarios, no hay iglesia ni misión que pueda hacer su ministerio eficazmente.
Cuando el apóstol Pablo terminó su carta a los creyentes de Roma mencionó a varias personas que no se mencionan otra vez en las Escrituras. Por ejemplo, Pablo se refirió a Febe y dijo que "ha ayudado a muchos" (16:2). Febe y los demás fueron esenciales para la vida y obra de la iglesia primitiva.
¿Estás trabajando "debajo de la cabina de mando"? Recuerda, tu servicio para Cristo es esencial. Incluso si nadie muestra aprecio por tu arduo trabajo, puedes estar seguro de que un día el Señor te recompensará (Colosenses 3:23-24).
NO HAY SERVICIO PARA CRISTO QUE ÉL NO NOTE.