lunes, 15 de junio de 2009

DE SECRETARIA A MILLONARIA

La joven secretaria terminó su día de trabajo. Se frotó los ojos, cansada de escribir todo el día. Cerró su máquina de escribir y ordenó sus papeles. Eran las cinco en punto de la tarde.

Se levantó de su silla, recogió sus pertenencias personales y se dirigió hacia la calle. Era sólo una más de las miles de secretarias comerciales que se ganaban la vida en Caracas, Venezuela.

Pero al día siguiente, Olimpia Peña, secretaria de veintisiete años de edad, que trabajaba para la compañía Volkswagen de Venezuela, era una mujer muy diferente.

Ahora era dueña de noventa y tres millones de dólares. ¿Qué milagro se había producido? Uno muy sencillo. Había leído el testamento que dejó su jefe Guido Steinvorth, presidente de la compañía, quien le daba en herencia esa fabulosa suma de dinero.

¡Qué sorpresa más agradable es recibir una buena herencia! Sobre todo cuando esa herencia es del porte de noventa y tres millones de moneda fuerte, totalmente inesperada. En casos así uno cree estar soñando, viviendo una fantasía de telenovela o un cuento de hadas.

¿Qué permitió que Olimpia Peña pasara instantáneamente de ser una secretaria excelente con un buen salario, a ser una de las mujeres más ricas del país? Sencillamente, un capital suficiente para pagar tal herencia; la defunción de un benefactor, y un testamento legal, debidamente firmado. Más el nombre del heredero, por supuesto, y la firma del testamentario.

Con todos esos elementos en regla, ningún tribunal puede negarle la herencia al heredero. Olimpia era dueña absoluta de todos esos millones. Pagados los impuestos necesarios y la comisión al abogado, todo lo demás sería suyo, perfectamente suyo, hasta el día de su muerte.

Lo mismo sucede con la herencia de la vida eterna, la herencia más grande que podemos recibir. No todos podremos heredar de golpe noventa y tres millones de dólares, pero todos podemos recibir esa otra herencia súper fabulosa. Es una herencia que la Biblia llama «indestructible, incontaminada e inmarchitable», que está reservada en el cielo para nosotros (1 Pedro 1:4).

La garantía de pago de esa herencia es la absoluta suficiencia de Dios, un testamento legal, un testador que murió legalmente y una firma perfectamente autorizada, la de Jesucristo. Basta con que nosotros —cada uno de nosotros— agreguemos nuestro nombre, para que la herencia sea nuestra.

JOHN JUS

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HOY..NO SE ESTRECHARAN MIS PASOS

“Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. Cuando anduvieres no se estrecharan tus pasos, Y si corrieres, no tropezaras” Prov 4:11,12.
Muchos caminos en la vida he recorrido, unos buenos, otros malos, unos placenteros y otros llenos de frustración. En todo mi existencia, ningún camino me ha traído más grande satisfacción que el camino del Señor.
Es un camino lleno de sorpresas y de pasos de fe. Hoy se que ese camino, el Señor lo llama el camino de sabiduría.
Dios me ha hecho andar por veredas derechas y jamás mis pasos se han estrechado. Una de las experiencias más emocionantes en mi caminar es entender que el Señor jamás construye un puente de fe delante del caminante excepto cuando esos pies están llenos de fe. El Señor no construye un puente para nosotros mirarlo de lejos, sino que a medida que nos acercamos al abismo, cada paso que damos confiando en el Señor…empezamos a ver que el puente está siendo escasamente levantado….cuando ya llegamos al borde es que podemos maravillarnos al ver el puente totalmente construido.
Como son las puertas que se abren delante del peregrino cristiano? Se parecen esas puertas a las que encontramos en los negocios o supermercados modernos. Son puertas eléctricas con un sensor a distancia. Si el caminante se para a distancia esperando que alguien abra la puerta, ella no se abrirá pero si sigue caminando firme llegará un momento cuando el sensor lo detecta y la puerta se abre sola. Así es en el andar cristiano, sigo caminando confiando en lo que la Palabra dice que mis pasos no se estrecharán entonces el sensor del Señor entra en acción y la puerta se abre.
La manera de atravesar todas las barreras en mi camino del deber hoy es seguir. Sea un río, una puerta o una montaña lo que hoy necesito hacer no es retroceder o quedarme parado mirando con angustia, sino seguir. Si es un río pronto veré que se secará, si es una puerta se abrirá y si es una montaña será arrancada y echada a lo profundo del mar. Solo seguir obedeciendo lo que Dios ha dicho…que mis pasos no se estrecharán y si corriere no tropezaré,.

Señor. Gracias por abrir camino delante de mi en este día. Mis pasos los encomiendo en sus manos.
Se que como buen Padre jamás me abandonaras. Ayúdame a entender que lo más importante es dar pasos de fe en el más tortuoso camino de la vida. Si estas conmigo, jamás temeré. Si no hay puentes los construirás, si la puerta está cerrada, la abrirán y el río se interpone, el se secará, no por mi esfuerzo sino por tu poder y tu mano. Hoy, tampoco se acortará tu manos para salvar. Amen.

EL MAYOR DE LOS REGALOS

Ted Turner, exitoso empresario de la TV, hizo una pregunta desafiante a su buen amigo Vartan Gregorian, presidente de la Corporación Carnegie: «Tú eres un gran recaudador de fondos. ¿Cuál es la mayor donación que has recibido?» Gregorian le dijo que fue una donación de 500 millones de dólares que Walter Annenberg hizo al sector de la educación.
Turner contestó: «¿Qué te parecen 1.000 millones? Esta noche voy a dar 1.000 millones de dólares.» Y lo hizo, prometiendo dar 100 millones al año para financiar los programas de las Naciones Unidas durante los siguientes diez años.
La impresionante filantropía de Turner recibió la atención y el aplauso del mundo entero. Después de todo, era la mayor donación registrada a nivel mundial. ¿Seguro? ¿Y la que registra la Biblia del regalo de Dios al mundo de su «Hijo unigénito»? (Juan 3:16).
Mil millones de dólares es una donación inusitadamente grande, difícil de imaginar para la mayoría de nosotros. Pero disminuye a cero cuando pensamos en el pesebre de Belén y la cruz del Calvario. El valor del regalo de Dios al hombre es inestimable. En absoluto asombro, Pablo dio las gracias a Dios por su «don inefable» (2 Corintios 9:15).
¿Cuál es el regalo más valioso de todos? Es el regalo de Dios de su Hijo unigénito a un mundo pecador. Por medio de la fe en Él podemos tener el perdón absoluto de nuestros pecados y la vida que nunca termina (v.16). ¿Has recibido el regalo de Dios?
Juan 3:16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…

UN PADRE PERFECTO

Lectura: Proverbios 20:3-7.
“Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él” Proverbios 20:7
Mi padre una vez tuvo un momento de sinceridad conmigo y me dijo: “Durante tu niñez pasé mucho tiempo fuera de casa”.No lo recuerdo. Además de su empleo a tiempo completo, algunas noches salía para dirigir la práctica del coro en la iglesia, y ocasionalmente viajaba por una o dos semanas con un cuarteto de hombres. Pero en todos los momentos importantes (y muy pequeños) de mi vida él estuvo presente.Por ejemplo, cuando yo tenía ocho años, tuve un pequeño papel en una obra de teatro una tarde en la escuela. Todas las madres vinieron, pero sólo un papá -el mío- vino. De muchas maneras pequeñas, él siempre nos ha hecho saber a mis hermanas y a mí que somos importantes para él y que nos ama. Y ver cómo se ocupó tiernamente de mi mamá durante los últimos años de la vida de ella me enseñó exactamente cómo es el amor desinteresado. Papá no es perfecto, pero siempre ha sido un padre que me da un buen ejemplo de mi Padre celestial. Y lo ideal es que eso es lo que debe hacer un padre cristiano.A veces, los padres terrenales decepcionan o hieren a sus hijos. Pero nuestro Padre en el cielo es “misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia”(Salmo 103:8). Cuando un padre que ama al Señor corrige, consuela, instruye y provee para las necesidades de sus hijos, les ofrece un modelo de nuestro perfecto Padre en el cielo.
Una vida vivida para Cristo es la mejor herencia que les podemos dejar a nuestros hijos.