domingo, 20 de febrero de 2011

HACER LO CORRECTO

Una tarde, un niño y su padre se encontraban pescando en un lago en las montañas y era el día previo para el comienzo de la temporada de róbalo, así que usaban gusanos de carnada para atrapar percha y pez sol. El niño decidió practicar su lanzamiento usando un pequeño cabo plateado, al momento que el cebo cayó del agua, su vara se dobló por completo. El y su padre reconocieron al instante que algo enorme se había pegado al anzuelo. Cuando por fin logró subir al bote el pez más grande que había visto en toda su vida, una gigantesca luna había salido sobre el lago, sólo había un problema, el pez era un róbalo.

El padre del niño le echó un vistazo a su reloj y vió que eran las 10:00 p.m., justo dos horas antes del comienzo oficial de la temporada de róbalo.

Hijo, vas a tener que echarlo al agua – dijo el padre.

El protestó diciendo :
Pero nunca lograremos atrapar otro pez tan grande como éste.

Miró a su alrededor y vió que nadie más estaba en el agua para observar la situación, pero por el tono de su padre, el sabía que no era un asunto que podía discutirse. Cuidadosamente quitó el anzuelo de la boca del pez y con mucha delicadeza lo regresó al agua.

El niño estaba en lo cierto, nunca ha vuelto a pescar un róbalo tan grande, pero lo que si recuerda es la lección que su padre le enseñó aquella noche :

LO CORRECTO HAY QUE HACERLO NO SÓLO CUANDO ALGUIEN TE ESTE MIRANDO.

Los ojos de Dios están en todo lugar, mirando a los buenos y a los malos. Proverbios 15:3.

ESTACIONADO, POR AHORA

Lectura: Números 9:19-23.
"Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor" Salmo 40:1
Estacionar mi automóvil siempre me ha resultado complicado. En realidad, no era una prioridad para mi instructor de conducir; por eso, hace poco, después de muchos años, aprendí a estacionar dando marcha atrás. También pasó por alto otras lecciones relacionadas con el tema del estacionamiento, y todavía evito hacerlo, a menos que haya espacio para dos o tres coches.
También tuve problemas para entender una frase que escuché cuando era una creyente nueva: «Dios no puede conducir un automóvil estacionado». Eso me desafió a poner mi vida en movimiento para que, en el camino, Dios me guiara en la dirección correcta. Es un concepto interesante, pero el Señor no siempre obra así. En ocasiones, Él sí quiere que «permanezcamos estacionados» por un tiempo.
A veces, estando Moisés en el desierto, Dios mantenía a los israelitas en un lugar. Los guiaba mediante una nube y, cuando esta estaba quieta por muchos días, «los hijos de Israel […] no partían» (Números 9:19). Esperar no siempre es fácil, pero, a veces, el Señor quiere que nos quedemos donde Él nos puso. El salmista nos recuerda: «Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón» (27:14).
Quizá sientas que estás atascado y que tus cubiertas sólo giran en el lugar en tu servicio para Dios. No obstante, mantén el corazón atento a Su guía. Entonces, estarás listo para «poner primera» cuando lo escuches decir: «Vayamos por aquí».
Dios nos ordena que paremos y también que andemos.