sábado, 20 de septiembre de 2008

HOY..HARE Y CUMPLIRE LA FIEL PROMESA

“A causa, pues , de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes” Nehemías 9:38
Hay muchas ocasiones en la experiencia de la vida, cuando nosotros podemos muy acertadamente y para nuestro beneficio, renovar nuestro pacto con Dios. Ezequías tuvo la ocasión de renovar su pacto con Dios luego que él le dio unos años más de vida, de la misma manera nosotros podemos hacer lo mismo.
Después de experimentar un instante de rescate divino de cualquiera de nuestros problemas, nuestro regocijo brota nuevamente como nuevo y allí podemos visitar de nuevo la cruz y renovar nuestra consagración con el Rey.
Cuantas han sido las veces cuando, especialmente luego de apartarme de un pecado que ha contristado el Espíritu Santo o que ha traído deshonra a la causa del Señor, entonces con dolor he mirado nuevamente la sangre de Cristo la cual me puede dejar más blanco que la nieve y me he ofrecido nuevamente a él como una ofrenda nueva.
Hoy, quiero acercarme nuevamente a la cruz de Cristo y renovar mi promesa de serle fiel por encima de todas las circunstancias y dificultades. No solamente quiero renovar mi promesa en medio de los problemas diarios sino también en medio de mis prosperidades.
Hoy necesito preguntarme..He recibido recientemente alguna bendición del Señor que yo no esperaba? Ha puesto el Señor mis pies en lugar espacioso? Puedo cantar con confianza que el Señor me ha perdonado? Entonces hoy es el día para poner mis manos en el cuerno del altar y decir: Hoy, nuevamente Señor me comprometo delante de ti a servirte y amarte con todo mi ser y con toda mi alma.
Hoy no solamente quiero renovar mis votos de consagración al Señor, sino rodearme de gente que puedan recordarme de estos votos y exigirme que los cumpla. Porque soy muy dado a olvidar mis votos.
Señor, cuando veo tus bendiciones que día a día se derraman sobre mi, mi corazón se estremece de amor profundo. No me has pagado conforme mis rebeliones. Cuando contemplo tu fidelidad, lo único que deseo es renovar mis votos de fidelidad ante ti.
Hoy llego ante tu presencia con temor y temblor para decirte que nuevamente quiero poner mi vida en tu altar y que deseo volver a comenzar con el animo que una vez tuve y el fuego que una vez ardió en mi corazón. Ayúdame Señor a caminar fielmente en tus senderos y jamás olvidarme de tu amor y grande misericordia. Amén.

LOS RAYOS X DE CIRO

Ciro se sentó en silencio, con su cabeza dando fuertes latidos. Si le hubiera hecho caso a sus padres y no se hubiera acercado al lugar de la construcción.
-”¿Cómo dijiste que te ocurrió esto?”, le preguntó el doctor Jones cuando terminó de poner los puntos en la frente de Ciro.
-”Iba corriendo a casa y tropecé con una grieta en la acera”, explicó Ciro, esperando que su rostro no revelará la verdad.
-”Bueno, estarás bien”, dijo el doctor Jones. “Pero sí quiero sacar unos rayos X del cráneo, sólo para estar seguro”.
Ciro y su mamá fueron al departamento de rayos X del hospital. La cabeza de Ciro aún latía. Se acostó sobre la falda de la mamá y trató de relajarse. Pensaba cómo sería el sacar rayos X de la cabeza. De repente, Ciro se incorporó.
-”Estos rayos X, ¿van a mostrar mi cerebro y todos mis pensamientos?”, dijo sin pensar. Tan pronto hizo la pregunta sabía que era una pregunta tonta.
-”Hijo, despreocúpate”, dijo la mamá riéndose. “¿Tienes miedo de que quizás muestre pensamientos que no quieres que otros vean?”
Ciro volvió a bajar la cabeza. Se alegraba de que los rayos X no pudieran mostrar sus pensamientos. Entonces todos iban a saber cómo fue de verdad que se hirió la cabeza. Se enterarían de que había mentido.
-”Creo que tú eres el próximo”, dijo la mamá, frotándole la espalda.
-”Lo siento”, dijo Ciro con rapidez. “Mentí. Me lastimé en el lugar de la construcción”.
-”Luego hablaremos de eso”, la mamá dijo con una voz firme, pero aún tranquila. “Vamos con la enfermera”.
Más tarde aquella noche discutieron el problema de Ciro. ” Ciro, nunca te olvides que Dios ve todos nuestros pensamientos así como tú pensaste que le aparato de rayos X pudiera revelar los tuyos, le aconsejó la mamá”.
No hay nada que podamos esconder de Él. ¿Tienes pensamientos que te darían miedo o vergüenza si alguien los supiera?
Compártelos con Dios, Él ya los conoce. Pídele que te ayude a mantener tus pensamientos honestos y puros.
Mateo 9:4Y Jesús conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

MEJOR QUE LO MEJOR

Lectura: Colosenses 1:19-29
Y con este fin también trabajo, esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí. --Colosenses 1:29.
Cuando hace años Juan se hizo vendedor de una compañía de seguros bien conocida, su objetivo era trabajar eficazmente en su firma sin transigir en su integridad cristiana. Pero había quienes lo consideraban ingenuo. Desde su punto de vista, uno podía tener seguridad de empleo o integridad cristiana, no ambas cosas.
Sin embargo, Juan no flaqueó en su compromiso de ser un testigo piadoso en el mundo de los negocios. Aunque tenía un empleo que requería cálculos precisos, tenía una debilidad cuando se trataba de aritmética simple. Esto lo obligaba a depender más de Cristo en todo, lo cual mejoró su testimonio.
Con el tiempo, Juan se convirtió en el vendedor número uno de la compañía, y Dios lo usó para ganar a muchos colegas para Cristo. Posteriormente, en su calidad de gerente de sucursal, Juan y su equipo llegaron a ser la sucursal más grande de la compañía en todo el mundo, todo sin transigir en su integridad cristiana.
¿Te estás esforzando para vivir y trabajar sin transigir en un lugar difícil? ¿Estás haciendo lo mejor que puedes, pero tu mejor esfuerzo no es suficiente? Colosenses 1:29 nos recuerda que la dependencia en el gran poder de Dios que tenemos dentro es lo que nos hace eficaces. Juan, el hombre de negocios, lo resumió de esta forma: "Dios me ayuda a trabajar mejor de lo que puedo."
Dios hará lo mismo por ti.
NO TE GLORÍES EN LO QUE TÚ HACES POR CRISTO, SINO EN LO QUE CRISTO HACE POR TI.