sábado, 12 de julio de 2008

EL FRACASO

Fracaso no significa que estemos derrotados:significa que hemos perdido solo una batalla.
Fracaso no significa que no hemos logrado nada:significa que hemos aprendido algo,
No significa que hemos sufrido el descrédito:significa que estuvimos dispuestos a ensayar.
No significa falta de capacidad:Significa que debemos hacer las cosas de una manera diferente.
Fracaso no significa que somos inferiores:Significa que no somos perfectos.
No significa que hemos perdido nuestra vida:significa que tenemos buenas razones para empezar de nuevo.
No significa que debemos echarnos atrás:significa que debemos luchar con mayor ahínco.
Fracaso no significa que jamás lograremos nuestras metas:significa que tardaremos un poco en alcanzarlas.
Fracaso no significa que Dios nos ha abandonado:significa que Dios tiene una idea mejor!!

Filipenses 3:13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,
Isaías 41:10No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:13Porque yo soy tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudaré

DE AMARGO A DULCE

Lectura: Éxodo 15:22-27
. . . el Señor le mostró un árbol; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. . . . --Éxodo 15:25.
El gozo y la tristeza son a menudo compañeros cercanos. Así como los israelitas pasaron de la emoción de la victoria en el mar Rojo a las aguas amargas de Mara sólo tres días después (Éxodo 15:22-23), nuestro regocijo puede convertirse rápidamente en angustia.
En Mara, el Señor dijo a Moisés que echara un árbol en el agua, lo cual las hizo «dulces» y potables (v.25). Hay otro «árbol» que cuando se «echa» en las circunstancias amargas de nuestra vida puede hacerlas dulces. Es el madero de la cruz de Cristo (1 Pedro 2:24). Nuestra perspectiva será transformada cuando contemplemos su muerte sacrificatoria y su sumisión a la voluntad de Dios (Lucas 22:42).
Nuestro dolor puede proceder de la mala voluntad de los demás. O peor aún, de su negligencia. No obstante, nuestro Señor lo ha permitido. Puede que no entendamos por qué, y sin embargo, es la voluntad de nuestro Padre y Amigo cuya sabiduría y amor son infinitos.
Cuando decimos Sí a Dios y a medida que su Espíritu nos revela su voluntad por medio de su Palabra, las circunstancias amargas de nuestra vida se pueden volver dulces. No debemos quejarnos de lo que el Señor permite. Más bien debemos hacer todo lo que Él nos pida que hagamos. Jesús dijo que hemos de tomar nuestra cruz diariamente y seguirlo (Lucas 9:23).
Cuando recordamos la cruz de Cristo y nos sometemos al Padre como Él lo hizo, las experiencias amargas se pueden volver dulces.
DIOS USA NUESTRAS DIFICULTADES PARA MEJORARNOS, NO PARA AMARGARNOS.