lunes, 9 de febrero de 2009

HOY..SE QUE HAY UNA RAZON POR LA CUAL ORAR

“Porque no sabemos orar como es debido, pero el Espíritu mismo gime a Dios por nosotros, con gemidos que no pueden expresarse con palabras “ Romanos 8:26.
Hoy recuerdo la interesante anédocta de un misionero quien servía en un pequeño hospital en Africa. El viajaba cada dos semanas en bicicleta a través de la jungla para buscar provisiones en un pequeño pueblo . Este viaje requería quedarse acampando en la jungla a mitad de camino durante una noche. En uno de esos viajes el vio a dos hombres peleando en la ciudad y uno de ellos estaba seriamente herido, de manera que él lo atendió y le habló de Jesús.
El misionero luego del incidente retornó a casa. Varias semanas más tarde al llegar a la ciudad nuevamente. El hombre que él había atendido lo alcanzó y le dijo: En el pueblo saben que cuando usted viene tiene dinero. Luego del incidente cuando usted me atendió varios amigos del pueblo lo siguieron para esperar que usted acampara y quedara dormido para robarle el dinero y las medicinas, pero ellos no pudieron robarlo porque usted estaba rodeado de 26 guardias bien armados. Quienes eran?
El misionero rió y luego le aseguró que él estaba solo acampando ese día en medio de la jungla. No señor, respondió este hombre. Mis amigos los vieron y yo también los vi y estos guardias no querían dejarlo a usted solo. Cuando el misionero estuvo de visita en Michigan, contó esta historia en la Iglesia y entonces un hermano de la Iglesia casi saltando de su asiento, le preguntó al misionero si él podía dar la fecha exacta de ese incidente. Cuando el misionero dio la fecha exacta este hermano dijo: En ese mismo tiempo, mientras en Africa era de noche, aquí era por la mañana y yo encontraba preparando mi equipo para ir a jugar golf y sentí que el Señor me guiaba a orar por usted y yo contacté a otros hermanos de la iglesia y nos unimos a orar por usted hermano. El numero que nos unimos a orar por usted fue de 26. El número exacto que los africanos vieron que lo guardaban a usted. Creo que Dios envió un ángel por uno de los que intercedíamos por usted.
Hoy quizá no sepa la razón por la que oro por ti.. Pero Dios si la sabe y el Espíritu Santo que mora en mi me guía a orar aún cuando no separa la razón. Hoy quiero ser obediente a ese tipo de oración, porque la Biblia dice que aún cuando no sepamos por que orar o la razón de nuestra oración el Espíritu Santo si la sabe y clama al Padre con gemidos indecibles.
Señor. Gracias por darme la oportunidad de interceder por otras personas. Se que para eso necesito estar dispuesto a responder a tu llamado de oración. Si es posible, hoy quiero conocer la razón por la que me llevas a orar por otros y si no es posibles, de todas maneras quiero orar por otros. Amén.

¿A QUIEN INTENTAS AGRADAR HOY?

Una vez, un joven estudió violín con un maestro de renombre mundial. Trabajó arduo durante varios años para perfeccionar su talento y al fin llegó el día cuando se le pidió que diera su primer importante recital en público, en la gran ciudad donde vivían ambos, él y su maestro.
Luego de cada selección que él presentaba con gran habilidad y pasión, el violinista parecía receloso ante los grandes aplausos que recibía, aun sabiendo que aquellos en la audiencia eran astutos en la música y no dados a aplaudir presentación alguna que no fuera de calidad superior. El joven actuaba como si no pudiera escuchar el aprecio que era derramado sobre él.
En el cierre del último número, los aplausos fueron estruendosos y se escucharon numerosos Bravos. No obstante, el talentoso joven violinista tenía sus ojos fijos en un solo lugar. Al fin, cuando un anciano en la primera fila del balcón sonrió y asintió con su cabeza en señal de aprobación, el joven se calmó y brilló con alivio y gozo.
¡Su maestro había alabado su trabajo! Los aplausos de miles no significaron nada hasta que él ganó la aprobación del maestro.
¿A quién intentas agradar hoy? Nunca podrás agradar a todos, pero sí a Aquel que es más importante, tu Padre Dios. Mantén tus ojos en él y no fracasarás.
Perdonar quiere decir ceder tu derecho de castigar a otra persona.

Gálatas 1:10¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?

PROHIBIDO LLORAR


QUIZAS HOY

Lectura: Mateo 24:36-46
Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. —Mateo 24:44
Hace un año leí un artículo diciendo que millones de aparatos de TV en los Estados Unidos dejarían de funcionar hoy a menos que pudieran recibir señales digitales. Se pusieron avisos en las tiendas de dispositivos electrónicos y el gobierno incluso ofreció un cupón gratis de US$ 40 para la compra de un convertidor.
Sospecho que la mayoría de las personas tomaron los pasos necesarios para asegurarse de que su aparato de TV funcionara cuando lo encendieran hoy. Generalmente respondemos bien a las advertencias que van ligadas a fechas específicas, pero a menudo no logramos prepararnos para un evento que sucederá «algún día».
Cuando los discípulos Le preguntaron a Jesús acerca de la fecha de Su retorno (Mateo 24:3), les dijo que sólo Dios el Padre lo sabe: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre» (v. 36). Luego les instó a estar preparados para que no fueran tomados por sorpresa. «Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis» (v. 44).
No sabemos cuándo regresará Jesús; puede venir en cualquier momento. El Dr. M. R. De Haan, fundador de Ministerios RBC, tenía un lema de dos palabras en su oficina: «Quizás hoy».
Cuando hacemos nuestros planes diarios, ¿somos conscientes de que puede que Cristo vuelva? ¿Estamos preparados para encontrarnos con Él?
Si Cristo viniera hoy, ¿estarías listo para encontrarte con Él?

MIENTRAS NEVEGAMOS A LAS COSTAS DEL CIELO

Kirk Lynn, joven tenor de excelente calidad de voz, paseó la mirada por el auditorio. Habría, calculó, unas 470 personas. El cantante ejecutaba su música en una iglesia en Pittsburgh, Pennsylvania. Ese día cantó el himno cristiano: «Mientras navegamos hacia las costas del cielo».

Once días más tarde, Lynn canturreaba su canción mientras volaba, con otras 130 personas, de Chicago a Pittsburgh en el fatídico vuelo 427 de la compañía Air West. El avión se precipitó a tierra, y todos los que iban a bordo, 131 personas, perecieron.

No podemos saber el destino eterno de cada una de esas personas. Sólo Dios y la persona misma podían saber si su destino era la gloria eterna. ¿Qué podemos imaginar acerca de Kirk Lynn, el joven tenor que cantaba su himno?

Ya que sabemos que Jesucristo ofrece vida eterna al que tiene fe en Él y vive entregado a su señorío, podemos imaginar que Kirk llegó ese día a las costas del cielo y que su Señor y Dios lo recibió con los brazos abiertos.

Kirk había dedicado su vida a cantar para el Señor. El himno que había escogido dice: «Las tormentas surgen de repente en el embravecido mar; pero comprenderemos lo que es su gracia cuando lleguemos al celeste hogar.»

Viajar por el mar de la vida es vivir sometidos a tormentas. Así es esta vida. Cosas imprevistas suceden a cada paso. Tanto es así que la muerte puede estar aguardándonos a la vuelta de la esquina. Nadie tiene asegurada su existencia en este mundo.

Sin embargo, para el que cree en Jesucristo como Señor y Salvador, aun la contingencia más grave de esta vida, la muerte súbita, es un «llegar sanos y salvos a las puertas del cielo».

Si hay algo que confirma el valor de la fe en Cristo, es la absoluta seguridad de que al morir pasaremos instantáneamente a la presencia de Dios. Porque lo que distingue al creyente en Cristo del que todavía no le ha rendido su vida es la absoluta seguridad que el creyente tiene de que su muerte es el paso seguro a la gloria eterna.

Jesús dijo: «… el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida» (Juan 5:24). Esa es la seguridad del creyente en Cristo. Ninguna ideología, ninguna religión, ninguna filosofía, ninguna ciencia, da esta seguridad, sino sólo el Señor Jesucristo.

Hermano Pablo.

JORGE LUIS BORGES - LA MONEDA DE HIERRO


Aquí está la moneda de hierro. Interroguemos
las dos contrarias caras que serán la respuesta
de la terca demanda que nadie no se ha hecho:
¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera?

Miremos. En el orbe superior se entretejan
el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio
y las inalterables estrellas planetarias.
Adán, el joven padre, y el joven Paraíso.

La tarde y la mañana. Dios en cada criatura.
En ese laberinto puro está tu reflejo.
Arrojemos de nuevo la moneda de hierro
que es también un espejo magnífico. Su reverso
es nadie y nada y sombra y ceguera. Eso eres.
De hierro las dos caras labran un solo eco.
Tus manos y tu lengua son testigos infieles.
Dios es el inasible centro de la sortija.
No exalta ni condena. Obra mejor: olvida.
Maculado de infamia ¿por qué no han de quererte?
En la sombra del otro buscamos nuestra sombra;
en el cristal del otro, nuestro cristal recíproco.

CIMIENTOS

La torre más alta del mundo está en Toronto, Canadá. El primer observatorio se encuentra a 340 metros de altura y el segundo a 545 metros.

Las fotografías y los centros de información dentro de la misma torre ayudan a los visitantes a comprender la magnitud del proyecto. Se removieron sesenta y dos toneladas de tierra a una profundidad de quince metros para poder echar los cimientos de este rascacielos.

Desde 1972 hasta 1974, trabajaron en la torre tres mil obreros. Protegidos con sogas de seguridad, algunos operarios colgaban del exterior de la gigantesca construcción para poner los toques finales. Es digno de destacar que ni un solo trabajador sufrió accidentes o murió en la realización de esta construcción.

Actualmente, un veloz ascensor transporta a los visitantes hasta arriba desde donde pueden disfrutar de una asombrosa vista panorámica de la ciudad y los alrededores. Muchos comentan: “Valió la pena el costo, el tiempo y el esfuerzo empleados en la construcción de la Torre CN”.

Nosotros también necesitamos un sólido fundamento para encarar a diario la vida. Al orar y dedicar tiempo para estar con nuestro Padre celestial, fortalecemos nuestros “cimientos espirituales”, nuestra base de sustentación en la vida.

Vemos mucho mejor si nos elevamos al punto de vista de Dios, y no nos sentimos abrumados por las cosas que se presentan en nuestro camino. Cuando sentimos que estamos en el aire, apenas agarrados de la cornisa, podemos alentarnos al saber que Él nos sostiene. Su cimiento es fuerte y seguro, y jamás va a agrietarse o derrumbarse.

Mateo 7:25
Descendió lluvia, y vinieron ríos, y, soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

SEÑALES DE LOS TIEMPOS II PARTE

La segunda parte de la serie de 3 diapositivas en Power Point, donde se muestar de forma detallada los acontecimientos actuales que apuntan a un eminente regreso de Cristo y el fin del mundo.