domingo, 10 de agosto de 2008

ANUNCIOS POR PALABRAS

En el periódico local de mi cuidad salió el sig anuncio clasificado:
“¿Existe algún lugar en el que podamos pedir prestado a un niñito de tres o cuatro años de edad para las fiestas de Navidad? Tenemos un lindo hogar y nos ocuparíamos muy bien de él, devolviéndolo sano y salvo. Nosotros tuvimos un niñito, pero no pudo quedarse, y lo extrañamos mucho cuando llega la Navidad.” -N. M
Al leer este anuncio, algo sucedió dentro de mí. Por primera vez desde la muerte de mi esposo, pensé en el dolor como si le perteneciera a alguien más. Leí y releí esa carta al editor.
Algunos meses antes, había recibido noticias desde Washington de que a mi esposo lo habían matado mientras estaba de servicio en el extranjero. Llena de dolor, había tomado a mi pequeño hijo y me había mudado al pueblito donde nací.
Empecé a trabajar para ayudar a mantener a mi hijo y el tiempo había ayudado a borrar algunas cicatrices de mi corazón. Pero en ciertas ocasiones, el dolor regresaba y la soledad me agobiaba; especialmente para los cumpleaños, nuestro aniversario de bodas y las fiestas.
Esta Navidad en especial, el antiguo dolor había comenzado a revivir cuando mis ojos avistaron el anuncio en el periódico.
“Nosotros tuvimos un niñito, pero no pudo quedarse y lo extrañamos mucho…”
Yo también sabía lo que significaba el sentimiento de una pérdida, pero tenía a mi pequeño hijo. Sabía cuán triste podía ser el resplandor de la Navidad a no ser que se refleje en los ojos de un niños.
Respondí al anuncio. El remitente era un viudo que vivía con su madre. Había perdido a su adorada esposa y a su pequeño hijo el mismo año.
Esa Navidad, mi hijo y yo compartimos un día alegre con el viudo y su madre. Juntos, reencontramos una felicidad que, dudábamos, podía regresar.
Pero lo mejor de todo eso fue que desde entonces he podido conservar esa alegría a través de los años y durante todas las Navidades: el hombre que escribió esa carta, meses después se convirtió en mi esposo.
N.H.Mueller

Isaías 43:19He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Isaías 41:19Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente.
Isaías 513 Ciertamente consolará El señor a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Dios; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

UN NOMBRE

Lectura: Proverbios 10:1-17
La memoria del justo es bendita, pero el nombre del impío se pudrirá. --Proverbios 10:7.
A mediados del siglo XIX, un ranchero tejano llamado Samuel Augustus Maverick se negó a marcar su ganado con hierro. Cuando los vaqueros vecinos se encontraban con un becerro sin marca, lo llamaban maverick. La palabra entró en la lengua inglesa y llegó a referirse a la persona que adopta una postura independiente y se niega a conformarse a las reglas.
Otros nombres han llegado a ser palabras que describen el carácter y la conducta de una persona: Judas y Benedict Arnold significan "traidor". Un Einstein es un genio, mientras que un Salomón es un hombre sabio.
Pocos de nuestros nombres llegarán a formar parte de una lengua, pero significan quiénes somos y cómo hemos vivido, hoy y durante generaciones venideras. Salomón dijo: "La memoria del justo es bendita, pero el nombre del impío se pudrirá. El que anda en integridad anda seguro, mas el que pervierte sus caminos será descubierto" (Proverbios 10:7,9).
Cuando pensamos en alguien a quien conocemos y admiramos, las palabras que asociamos con el nombre de esa persona son por lo general el rasgo del carácter que nos gustaría tener también. La honestidad, generosidad y el amor a menudo encabezan la lista. Vemos estos rasgos en nuestro Señor Jesucristo, el cual nos permite, como cristianos, llevar su nombre.
Hoy, el Señor quiere obrar en nosotros para que nuestro nombre señale hacia Él.
CUANDO LOS DEMÁS PIENSAN EN TI, ¿PIENSAN EN JESÚS?