domingo, 29 de junio de 2008

PANCAKES

El pequeño Luis, de seis años, decidió una mañana prepararle “pancakes” a sus papás para desayunar.Encontró un gran tazón y una cuchara, acercó una silla a la mesa, y trató de alzar el pesado paquete de harina para abrirlo.
La mitad del paquete quedó desparramada entre la mesa, la silla y el suelo. Tomó toda la que pudo con sus manitas y la puso dentro del tazón, después le puso un poco de leche y azúcar, haciendo una mezcla pegajosa que empezaba a chorrear por los bordes. Además había ya pequeñas huellas de harina por toda la cocina, dejadas por él y su perrito.
Luis estaba totalmente cubierto con harina, y estaba empezando a frustrarse. Él quería darle una sorpresa a sus papás haciendo algo muy bueno, pero todo le estaba saliendo al revés. No sabía qué más había que agregar a la pasta, o si había que hornear los “pancakes”, pues ni siquiera sabía cómo usar el horno.
Cuando miró otra vez la mesa, su perrito estaba lamiendo el tazón, por lo que corrió a apartarlo de la mesa, pero por accidente derramó la botella de leche y además se quebraron unos huevos que había sobre la mesa al caer al suelo.Intentó agacharse para limpiar, pero se resbaló y quedó con toda su pijama pegajosa, llena de harina y huevo. En ese momento, vio a su papá de pie en la puerta. Dos grandes lágrimas se asomaron a sus ojos. Él solo quería hacer algo bueno, pero en realidad había causado un gran desastre.
Estaba seguro de que su papá lo iba a regañar y muy posiblemente, castigarlo. Pero su papá sólo lo miraba en medio de aquel desorden. Entonces, caminando encima de todo aquello, tomó en sus brazos a su hijo que lloraba, y le dio un gran abrazo lleno de amor, sin importarle llenarse él mismo de harina y huevo.
“Así es como Dios nos trata. A veces tratamos de hacer las cosas bien, pero sin querer terminamos haciendo un desastre.Discutimos y peleamos en familia, insultamos a un amigo, hacemos mal nuestras obligaciones, y desordenamos nuestra vida.
Otras veces, sólo podemos llorar, porque ya no sabemos qué más hacer.
Entonces, es cuando Dios nos toma en sus brazos, nos perdona y nos demuestra que nos ama, sin importarle que pueda ensuciarse con nuestra suciedad.Pero por el simple hecho de habernos equivocado, no debemos dejar de “preparar pancakes” para Dios o para alguien especial.
Tarde o temprano lo lograremos y Dios estará orgulloso de nosotros, porque no nos dimos por vencidos.”
Dios no ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Salmos 103:10.

¿POR QUE TENGO MIEDO?

Lectura: 2 Reyes 6:8-17
. . . No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos. --2 Reyes 6:16.
El columnista George Cantor contó de cómo lidió con un temor que tenía de niño. Casi todas las noches despertaba en la oscuridad y se imaginaba criaturas tenebrosas acechando en su dormitorio. A menudo sentía tanto miedo que no podía volverse a dormir. A veces se acostaba junto a la puerta del dormitorio de sus padres pensando que siempre que estuviera cerca de ellos, nada le haría daño.
La necesidad de ese niño de tener cierta evidencia física de la presencia de sus padres me recuerda al joven siervo de Eliseo. Una mañana despertó temprano y descubrió que el ejército sirio había rodeado la ciudad. Alarmado y temeroso clamó a Eliseo: «¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?» (2 Reyes 6:15). Después que Eliseo oró, el Señor abrió los ojos del joven siervo. Lo que vio debe haberle llenado de asombro y maravilla. La Biblia dice que «el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo» (v.17). El ejército del Señor estaba allí para protegerlo.
Nosotros también anhelamos de vez en cuando que Dios nos dé algún tipo de seguridad de que Él está cerca, y a veces lo hace. Pero esa es la excepción. Él desea que aprendamos a confiar en Su promesa de que está con nosotros. Por muy aterradora que sea la situación, el pueblo de Dios siempre tiene más a su lado que el enemigo.
LA FE SABE QUE DIOS ESTÁ OBRANDO TRAS BASTIDORES.