lunes, 20 de octubre de 2008

LA EMOCION MAS GRANDE

Cuando era muchacho, me entusiasmaba predicar el evangelio de Jesús en las reuniones al aire libre, en encuentros para niños y en distintas concentraciones. Oraba, estudiaba la Biblia y predicaba, pero me sentía frustrado.
Un buen día decidí que no tenía el don de evangelismo. Era obvio. No importaba con cuánto celo y devoción predicara, nadie recibía a Cristo. Nada de lo que hiciera parecía cambiar las cosas. Me había inspirado en lo que leía y oía de otros evangelistas, pero era evidente que me faltaba algo.
Decidí ponerle un plazo a Dios. Le dije al Señor: "Si a fin de año no me das algún convertido por mi predicación, abandono todo." Traté de convencerme de que podría ser un cristiano obediente aunque pasase por alto la gran comisión y sólo me dedicase a enseñar a otros creyentes. Diciembre llegó y pasó, y cada día mi depresión se hacía más profunda.Los convertidos no aparecían. Estaba decidido. Dejaría de predicar. Para mí era claro que o bien no estaba lleno del Espíritu Santo, o no había sido llamado, o no tenía los dones necesarios.Un sábado durante la primera semana del año nuevo, los hermanos de la iglesia habían organizado un estudio bíblico casero. No tenía deseos de asistir, pero lo hice por lealtad a los líderes. Cantamos varios himnos, esperando al predicador que no llegaba. Como tampoco había predicador suplente, uno de los ancianos finalmente se acercó y me dijo en voz baja:- Luis, vas a tener que predicar tú. No hay nadie más.Yo había estado leyendo el libro EL SECRETO DE LA FELICIDAD, por Billy Graham, que se basa en la Bienaventuranzas. Pedí un Nuevo Testamento, apenas pude suspirar una oración, y leí Mateo 5:1-12. Luego--sin apuntes ni notas de ningún tipo--repetí lo que pude recordar del libro. Leía un versículo y repetía el comentario de Billy Graham. Leía otro versículo, y seguía repitiendo lo que me acordaba. Por fin llegué a "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios", y añadí unos pocos comentarios.De pronto una señora no cristiana del vecindario se puso de pie y comenzó a llorar. Yo no comprendía lo que estaba ocurriendo.-No tengo limpio el corazón --sollozaba--. Eso quiere decir que nunca veré a Dios. Ayúdenme, por favor. Que alguien me explique cómo hacer para tener un corazón limpio.No recuerdo el nombre de la mujer, pero jamás olvidaré sus palabras. Leímos en la Biblia la promesa de Dios: "La sangre de Jesucristo el Hijo de Dios nos limpiará de todo pecado" (1 Juan 1:7 BD) y allí en esa reunión la mujer encontró paz con Dios y se fue a su casa con un corazón limpio, lleno de alegría celestial.El más grande gozo es aquel producido por ganar almas para Jesucristo. Tu graduación es emocionante. El día de tu boda es emocionante. Tu primer hijo es emocionante. Pero la emoción más grande es ganar a alguien para Cristo. Y tiene una particularidad. Cuando uno comienza, ya no quiere parar.
Te desafío a que ores, diciendo: "Señor, quiero tener esa experiencia. Quiero saber por mí mismo lo que es ganar a alguien para el Señor Jesús."Corrie ten Boom, la recordada misionera holandesa que ya está con el Señor, tenía un vehemente deseo de ganar a otros para Cristo. En uno de sus poemas dice:

Cuando llegue a esa hermosa ciudad
Y vea a los santos en Cristo Jesús,
Espero que alguien me diga:
"Quien me habló del Señor fuiste tú."
¿Está dispuesto a tener visión de lo que Dios podría hacer a través de usted para llevar a otros a sus pies? Después de todo, Dios no cuenta con un plan A, un plan B y un plan C para evangelizar al mundo. Dios sólo tiene un plan--y ese plan somos usted y yo.

LA BENDICION DE LOS CONEJEROS

En la porción de hoy se nos invita a reflexionar en dos posibles desenlaces en la historia de un mismo pueblo: la derrota o la victoria. La diferencia entre una y otra no está en la falta de un líder que guíe al pueblo, sino en la falta de consejeros. La existencia de consejeros presupone una apertura por parte de aquellos que están en autoridad a escuchar aquellas opiniones que pueden enriquecer la perspectiva que uno tiene de las cosas.
No libra al líder de la necesidad de tomar las decisiones que cada situación requiere, mas la abundancia de consejeros le permitirá realizar esas decisiones dotado de toda la información pertinente, luego de considerar cuidadosamente cada aspecto de los temas a tratar.
Por esta razón, un buen líder siempre se rodea de consejeros sabios. No obstante, hay una marcada tendencia entre los que tienen autoridad en la iglesia a actuar en forma totalmente unilateral. No cabe duda de que este tipo de liderazgo es mucho menos problemático que aquel estilo que demanda el esfuerzo de escuchar y considerar cuidadosamente las opiniones de los demás. Sin embargo, este primer estilo expone al pueblo a los caprichos y a las limitaciones de una sola persona y acaba por producir situaciones donde toda la congregación flaquea por los mismos costados que el líder. Se presta para el abuso de poder típico de aquellos que no tienen la obligación de rendirle cuentas a nadie.
Para trabajar rodeado de buenos consejeros hacen falta varias cosas. En primer lugar, el líder debe tener un espíritu enseñable. Cuando un líder cree que nadie puede enseñarle nada, porque su sola posición de líder lo convierte en autoridad en cualquier tema relacionado con la iglesia, entonces no le dará ningún valor a la opinión de los demás. En su corazón tendrá una convicción que nadie puede entender ni hacer las cosas como las hace él, y esto lo cerrará a toda comunicación productiva con sus hermanos.
En segundo lugar, un líder deberá rodearse de un grupo de personas que le ofrezcan una variedad de opiniones y perspectivas sobre los asuntos de la iglesia. Muchos líderes han formado un grupo de consejeros que les asesoran, pero para hacerlo seleccionaron solamente a aquellas personas que piensan exactamente igual que ellos. En este grupo, naturalmente, siempre existe unanimidad de criterio porque todos concuerdan absolutamente con el líder. Quizás, sin decirlo, se hace claro en este grupo que solamente hay apertura para escuchar a los que opinan de igual manera que el pastor.
En tercer lugar, para aprovechar bien a los consejeros, el líder deberá escucharlos con atención y mostrar el mayor respeto por sus opiniones, aun cuando estás sean contrarias a sus ideas. Se ganará el respeto de su gente cuando ellos sientan que son parte de un equipo donde se permite la libre expresión de ideas, sin importar cuán diferentes sean a las del líder. La riqueza de tener diversidad de consejeros es que la perspectiva conjunta de todos nos acerca a una visión más realista de las cosas.
Para pensar:Prefiero estar con maestros buenos y fieles que me corrigen y reprenden a estar con hipócritas que me adulen y aplaudan. Martin Lutero.
Proverbios 11:14 Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.
Autor: Christopher Shaw.

ELECCIONES

LEA: Rut 1:11-18
Porque adonde tú vayas, iré yo, y . . . tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. -Rut 1:16
Un amigo me dijo una vez: «Joe, he llegado a darme cuenta que mi vida no está hecha de los sueños que tengo sino de las elecciones que hago». Cuenta con ello: Tendrás muchas elecciones en la vida. Y generalmente se reducen a una elección entre «¿qué es lo que quiero?» y «¿qué es lo mejor para los demás?»
Después de la muerte de sus esposos, Rut y Orfa se enfrentaron a una elección estratégica (Rut 1:11). Su suegra, Noemí, les dijo que debían irse a casa. Ella no quería que sus nueras sintieran obligación alguna por ella, a pesar del hecho de que su pérdida era mucho mayor. Había perdido a su propio esposo y a sus dos hijos.
Orfa y Rut podían irse a casa y comenzar una nueva vida, o quedarse con Noemí para ayudarla en un momento de gran necesidad. Sabían muy bien que la última elección probablemente significaría vivir en un país extranjero como viudas por el resto de sus vidas, ya que muy pocos hombres judíos querrían casarse con una extranjera.
Rut eligió servir a las necesidades de Noemí en vez de servirse a ella misma. Orfa eligió dejar a Noemí por lo que ella pensó sería una vida mejor. Rut continuó desempeñando un papel significativo en la historia judía y llegó a ser una antepasada de Jesús (Mt. 1:5).
Haz la mejor elección. Elige servir a los demás.

CASI SE DESLIZARON MIS PIES

“Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos”.

Salmos 73: 1-3

Asaf era uno de los cantores del Rey David, sin duda tenia que ser un hombre de alabanza pura y de adoración pura delante de Dios, pero en algún momento de su vida, sus pies casi se deslizaron por causa de la enviada hacia los arrogantes.

Al igual que Asaf muchas veces nosotros tenemos enviada del mundo, quizá porque vemos que en algunas ocasiones prosperan “aparentemente” mas que nosotros.

¿Quién de nosotros no ha tenido en momento determinado envidia del vecino, al ver el auto nuevo que acaba de comprar y nosotros no pasamos del mismo 2008 el cual no hemos podido ni siquiera arreglar o pintar?

Sin duda hay momentos en los que el enemigo nos confronta y nos hace preguntas como: ¿Por qué si esta Dios contigo no prosperas?, realmente esa clase de preguntas en la mayoría de veces nos dejan pensativos y mas de alguno ha dicho: “Es cierto, ¿porque este impío prospera y yo no?”.

Definitivamente esa enviada en muchas ocasiones a sido causa de que muchos resbalen y se vayan al mundo, creyendo que de esa manera las cosas se van arreglar para su vida.

Lo que no se dan cuenta es que, desde el momento que entregamos nuestra vida al Jesús el enemigo lanzo una guerra contra nosotros y no nos permitirá estar cómodos, si en el mundo todo te parecía bien es porque el enemigo te tenia como el quería, pero ahora que ese yugo de esclavitud de pecado se ha roto, el te ha declarado la guerra.

Amigo, aparentemente las cosas en tu vida se ven mal, pero tienes que estar seguro de que en los planes de Dios, todo te va salir bien, puesto que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, y si tu eres uno de los que lo aman, entonces, ¿Por qué te preocupas?, ¿Por qué tienes envidia?

Las cosas de este mundo son pasajeras, el mismo Jesús nos mando a que no hiciéramos tesoros acá en la tierra, sino que nos preocupáramos de hacerlos pero en el cielo, ¿Cómo?, pues sirviéndole, viendo las cosas que no son como que si fuera y creyendo y confiando en El, pues si confías en El, El hará.

Ya no es tiempo de estar envidiando al mundo, sino que ellos tendrían que envidiarnos a nosotros al ver como nuestra vida cambio desde el día que entramos al santuario del Señor y decidimos vivir para el.

Jamás tengas envidia del impío, porque ellos recibirán su pago a su tiempo y tu recibirás tu corona de vida si eres fiel hasta el final.

Autor: Enrique Monterroza