viernes, 5 de febrero de 2010

SOLO HAY UNO

SUELTALO

Esta divertida historia escrita por Billy Graham lleva por título “Suéltalo”.
Un pequeño niño estaba jugando un día con una vasija muy valiosa. Metió su mano en ella y luego no podía retirarla. Su padre también intentó ayudarlo, pero todo fue en vano. Ambos estaban pensando romper la vasija cuando el padre dijo: Vamos, hijo mío, inténtalo una vez más. Abre tu mano, extiende tus dedos tal y como lo hago yo, y entonces saca la mano.
Para sorpresa suya el pequeño le dijo: “Oh no papá. No podría extender mis dedos como dices, porque si lo hago voy a perder mi centavo”.
Esta historia tiene un importante significado para todos los que trabajamos con niños. Un niño considera lo que le rodea desde una perspectiva muy diferente de como lo hacen los adultos. La posibilidad de perder su centavo es para él mas importante que la pérdida de una valiosa vasija. El niño conoce el valor que el centavo tiene para él en su vida cotidiana.
Los niños continuarán sorprendiéndonos a todos nosotros con el proceso de sus razonamientos, pero si somos pacientes y no olvidamos “sentarnos en el piso”, lograremos entenderlos un poco mejor.
“Al lidiar con un niño, no pierdas los estribos y siéntate en el piso”.
Colosenses 4:5
Aprovechen ustedes bien las oportunidades.

«DE TODOS MODOS, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!»

José Canepa miró la fecha en el calendario: 7 de diciembre, día de su cumpleaños. Pero no toda ocasión de cumpleaños trae felicidad. Canepa sonrió y se encaminó al baño. Quiso encender un cigarrillo, pero había una fuga de gas en el baño, y hubo una explosión que lo dejó con quemaduras graves.

Llamó una ambulancia, pero en el camino al hospital la ambulancia chocó con otro vehículo. José sufrió la fractura de una pierna, así que lo subieron a otra ambulancia. Al llegar al hospital, se resbaló de la camilla y se dislocó un tobillo. Estas fueron las aventuras de José Canepa en su día especial.

El médico que tuvo que curarle las quemaduras, enyesarle la pierna y vendarle el tobillo le dijo: «De todos modos, don José, ¡feliz cumpleaños!»

Hay fechas en el año que obligan a hacer un saludo tradicional. Por eso decimos: «¡Feliz cumpleaños!», o «¡Feliz Navidad!» o «¡Feliz Año Nuevo!» Aunque ese día nos vaya tan mal como cualquier otro, de todos modos damos el saludo porque es lo correcto.

Sin embargo, lo cierto es que los días de nuestra vida están llenos de sorpresas, y éstas no discriminan entre días especiales y días ordinarios. El día menos pensado puede sonar la alarma, trayendo el sobresalto y la desventura. Nadie sabe, al levantarse en la mañana, de qué modo llegará al descanso nocturno. El día puede depararnos bienestar o calamidad.

¿Qué nos dice todo esto? Que debemos vivir con fe. Que como la vida es tan incierta, tan insegura, debemos tener cada momento de cada día nuestra fe y confianza puesta en el que lo tiene todo bajo control. Esa persona es Jesucristo: Señor, Salvador, Maestro y Amigo.

No obstante, debemos reconocer que el poner nuestra vida en las manos de Cristo no nos pone necesariamente a cubierto de problemas. Pero sí nos libra de la desesperación. Nuestro problema no es la desventura; es la desesperación. Es, en otras palabras, la manera como reaccionamos.

Cuando Cristo es nuestro Señor y Dueño, podemos confiar en que Él, a la larga, todo lo hace bien. No siempre comprenderemos el porqué de la desventura, pero podemos, siempre, tener fe en el amor y en la sabiduría de Dios. Más vale que recordemos que ninguno de nosotros tiene previo conocimiento. El único que conoce el futuro es Dios, que todo lo sabe y tiene nuestra vida en sus manos. Cristo es el Señor de toda circunstancia. Pongamos nuestra confianza en Él.

Hermano Pablo

EN TU PRESECIA HAY PLENITUD DE GOZO

“En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu
diestra para siempre”


Salmos 16:11


¿Cómo puedo tener gozo en medio de las pruebas? La vida está frecuentemente llena de estrés, conflictos y ansiedad que pueden llegar a robarnos el gozo.
El gozo es parte del fruto del Espíritu, por lo tanto, no es algo natural en mí sino la evidencia de la presencia de Dios en plenitud y al control de mi vida.

El pecado también roba nuestro gozo, por lo cual, la confesión y arrepentimiento nos restaura a una relación de comunión con el Señor (Salmos 51:1,2 y 1ª Juan 1:9).

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, as í tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer… Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” Juan 15:5-6, 10-11


La permanencia en el Señor en una vida de comunión y el estar en Su presencia es la fuente del gozo, la cual es inagotable porque no depende de mí… sino de Dios.

La felicidad es causada por las cosas que suceden a mí alrededor y las circunstancias pueden estropearlo, pero el gozo brilla a través de los problemas, es una luz en la oscuridad. El gozo es la sonrisa del alma que no se afecta por las personas o circunstancias.

El verdadero cristianismo es inseparable del gozo pro fundo. La felicidad depende de los acontecimientos, pero el gozo depende de nuestra relación con Jesucristo.


“Estad siempre gozosos” 1ª Tesalonicenses 5:16

Enviado por: Alejandra. L

LA BUSQUEDA DE LA PAZ

Lectura: Filipenses 4:4-12.
"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos con Cristo Jesús" Filipenses 4:7
En la cúspide de su popularidad, creatividad y riqueza, los Beatles produjeron un controvertido proyecto llamado «El Álbum Blanco». Éste señaló la desintegración del grupo al aparecer en él piezas que eran fundamentalmente de naturaleza individual en vez de ser el producto de una colaboración conjunta.
También reveló un mayor desencanto con todo lo que su fama había producido. En su canción «I’m So Tired» («Estoy tan cansado»), John Lennon expresó el vacío de su vida exitosa y adinerada, con estas profundas palabras: «Te daría todo lo que tengo por un poquito de paz mental». Todo lo que tenía, todo lo que había logrado y todo lo que había llegado a ser no podía satisfacer esta sencilla, aunque profunda, necesidad personal.
El mundo en que vivimos no puede ofrecer paz. Sólo ofrece malas opciones. El placer, el poder y las posesiones no son sustitutos para la paz en el corazón y en la mente.
Pablo les recordó a los creyentes en Filipos: « Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 2:14-16). Es una paz que hemos de compartir con un mundo que está desesperado por ella.
La paz —la verdadera paz— sólo se encuentra en una relación con Jesús. ¿Has recibido Su paz?
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. —Jesús