domingo, 11 de mayo de 2008

PUENTES

Los puentes son como ciertas personas:Su importancia se valora cuando ya no están, o cuando están rotos y no se los puede usar.......Existe una cantidad impresionante de puentes:Cortos y largos, anchos y estrechos, seguros e inseguros, caros y económicos.....Todos tienen sin embargo, algo en común:Sirven para unir dos orillas......Atravesándolos, uno siente que, de algún modo, lleva un mensaje al otro lado......También las personas estamos llamadas a ser puentes, para facilitar el encuentro, para superar aflicciones, para estimular el perdón......Hacer de puente a veces cuesta, pero cuando da resultado, la gratificación es grande......Quiero ser para ti como un puente sobre el río...Del lado de acá está tu hoy..... Del lado de allá tu mañana......Entre los dos lados, el río de la vida, a veces sereno, a veces turbulento, a veces traicionero y a veces profundo y revuelto......ES NECESARIO ATRAVESARLO......No soy Dios ni pretendo jugar a ser Dios..Sólo Él puede llevarte con seguridad al otro lado......Pero yo quiero ser el puente que haga más fácil la travesía......Si crees que no es bueno pasar sólo, usa mis hombros...Si me balanceara, no tengas temor...Dios me ha colocado en tu camino para ayudarte a cruzar el río......No dudes en utilizarme, y cuando llegues, déjame, si quieres......Si, me entiendes bien, déjame donde estoy. Otros han pasado por medio de mi, igual como tu pasaron......Pero quiero que continúes tu marcha......Soy tu puente para muchas travesías de la vida, pero aún tengo otro nombre......SOY UN PUENTE LLAMADO AMISTAD .......Proverbios 17:17 En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia..Mateo 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.1 Pedro 3:8-9 “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”

UNA FE CENTRADA EN CRISTO

Lectura: Colosenses 2:1-10
Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en Él. --Colosenses 2:6.
Algunos cristianos tratan de vivir de una experiencia dramática y extática a la otra. Su relación con el Señor se basa en sus sentimientos de ese momento. Van de conferencias bíblicas a seminarios, a estudios bíblicos, tratando de mantener una gran emoción.
El escritor Creath Davis, refiriéndose a las primeras etapas de su vida cristiana escribió: «Yo pensaba que si no estaba sucediendo algo espectacular, mi fe se estaba debilitando. Como resultado de ello, me perdía de la mayor parte de lo que sucedía en los valles, esperando regresar a la cima de la montaña.»
¿Cuál es un antídoto eficaz para una fe que se centra en los sentimientos? Según el apóstol Pablo en Colosenses 2, la respuesta es centrarse en Cristo. Habiendo recibido a Cristo Jesús por fe, se nos instruye a continuar «andando en Él» por fe (v.6) en los altibajos de la vida. Al andar en estrecha comunión con Él cada día llegamos a estar «arraigados y edificados en Él y confirmados en [nuestra] fe» (v.7). Crecemos firmemente hacia la madurez a medida que nos centramos en Cristo y en lo que Él ha hecho por nosotros, y no en nuestros sentimientos.
Las experiencias de grandes emociones pueden ser beneficiosas, pero nada es más beneficioso que una vida de fe centrada en Cristo.
LA VERDADERA FE NO NECESITA SENTIMIENTOS SOBRE LOS CUALES DESCANSAR.