sábado, 20 de diciembre de 2008

NATIVIDAD

El pueblo de Israel esperaba al Mesías que Dios hubiera prometido por medio de los profetas, que vendría a liberarlos de la opresión. !FELIZ NAVIDAD!

MI SUSTITUTO

Cuando yo era niño e iba a la escuela, vi una escena que jamás olvidaré — un hombre amarrado a un carretón, llevado por las calles a la vista de todo el pueblo, y la espalda ensangrentada por los azotes que recibió.

Fue un castigo vergonzoso. ¿Fue por muchas ofensas? No, por una sola ofensa. ¿Acaso alguien de sus conocidos ofreció compartir los azotes con él? No, no había nadie. El que cometió la falta tuvo que sufrir el castigo solo. Era la pena de una ley humana que poco después fue eliminado, siendo aquella la última ocasión que se la aplicó.

Cuando fui estudiante en la universidad, vi otra escena que nunca olvidaré — un hombre conducido al patíbulo, sus brazos amarrados, su rostro pálido como la muerte, y millares de gentes le contemplaban al salir de la cárcel. ¿Acaso hubo algún amigo que hubiera ido para soltarle la soga diciendo a los verdugos:

—Colocadla sobre mí, pues yo moriré en su lugar?

No, nadie se ofreció. El solo sufrió la sentencia de la ley. ¿Murió por muchos delitos? No, por un solo delito. Se había robado una bolsa de dinero de una diligencia y quebrantando la ley en un sólo punto, murió por ello.

Ví otra escena que nunca olvidaré: yo mismo, un pecador a la orilla de un precipicio, y condenado al lago de fuego y al castigo eterno. ¿Fue por una ofensa? No, por muchas ofensas cometidas contra la ley inmutable de Dios. Volví a mirar y he aquí que Jesucristo tomo mí lugar. Llevó en su propio cuerpo todo el castigo de mis pecados. Murió sobre la cruz para poder vivir yo en la gloria.

Sufrió el justo por los injustos para llevarnos a Dios. Me redimió de la maldición de la ley. Yo pecador fui condenado a castigo eterno; el sufrió el castigo y yo fui libertado. Hallé en El no sólo mi substituto, sino también a Aquel que suple toda necesidad de mi vida.

Anhelo deciros de este Salvador, “porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”, (Hechos 4:12).

(Por el Dr. Jaime Y. Simpson, descubridor del cloroformo como anestesia en el siglo pasado.)

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, (Romanos 3:23).

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”, (Romanos 5:8).

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”, (Juan 3:16-17).

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos”, (I Pedro 3:18).

“De ésta dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”, (Hechos 10:43).

No pierdas el tiempo buscando la patria.
El dinero no la requiere y su lengua es usura.

La patria es el habla que heredaste
y las pobres historias que conserva.

Tu abuela, en el zaguán, ciega ya la memoria,
meciendo los años de sufrimiento y desdichas.

Tu madre, entristeciendo de melancolía y pavor,
Limbania, vigilando en prolongados silencios
los rumbos de su hermana,
tu tío, atado a la tierra que habíale regalado,
en plena juventud,
diez memorables sonetos
y Elisa,
sazonando el espíritu del capón,
hirviendo las aguas de aromas,
viéndote crecer como un desconocido.

La patria es también el vasto imperio de tu idioma
y la música de aquellos que la pensaron con amor.

Tu patria son las verbales
y pequeñas batallas de Bolívar,
la culpa, el frío y el hambre de Vallejo,
Neruda y su infinita colección de nombres y cosas,
Los juegos memorables y eternos de tu maestro Borges
y un laberinto de sangre llamado Macondo.

Tu patria serán los libros que des a la tierra
y la felicidad que depares al lector.

No pierdas el tiempo buscando la patria,
la llevas contigo.

Con ella morirás sin haberla pisado.

La patria son un hombre, una mujer
y la lengua que hablan.

HOY..EL SEÑOR ME ENSEÑARA EL CAMINO

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8.
Hoy me deleité leyendo una porción de los escritos de Hannah Hurnard y uno de sus escritos leí lo siguiente: “El Pastor y la oveja temerosa caminaron juntos a través de las arenas candentes del desierto, de pronto llegó un día, cuando inesperadamente el camino fue atravesado por otro sendero. El pastor quietamente dijo a temerosa: Este es el camino por donde tu ahora seguirás. Seguidamente doblaron dejando atrás los lugares altos y llegaron al final del desierto. Finalmente se encontraron en la playa de un gran mar.
El pastor dijo a temerosa: “Recuerda, aún cuando parezca que te encuentras lejos de los lugares altos y de mi, en realidad no hay distancia que nos pueda separar. Yo puedo cruzar las arenas del desierto tan rápido como puedo cruzar las montañas de los lugares altos y pasar por los valles y llegar a ti cuando me llamas. Esta es la palabra que yo ahora te dejo. Créelo y prácticalo con gozo. Mis ovejas oyen mi voz y me siguen”
Si estas dispuesta a obedecerme, Temerosa, y seguir el camino que yo escojo para ti, entonces tu siempre serás capaz de oír y reconocer mi voz y cuando tu oyes mi voz siempre me obedecerás. Recuerda siempre se estar segura de obedecer mi voz, incluso si pareciera que por los caminos por donde te llamo parecen imposible”.
Leí estas palabras y me quede meditando. Me vi reflejado en la oveja Temerosa y sentí que las palabras de ese pastor eran las palabras del Buen Pastor. Estas no son palabras literales de la Biblia, es una alegoría escrita por Hannah, pero el fondo del mensaje si está en la Biblia, porque el Señor habló de ser el buen pastor y jamás un pastor deja a sus ovejas solas.
Hoy se que el Buen pastor me instruirá y me enseñará el camino por donde ir y mi función hoy es oír su voy y obedecerla.Señor, hoy quiero oír tu voz y obedecerla. Se que me instruirás y me enseñarás el camino . Amén

JABON FLOTANTE

En 1879, el producto de mayor venta de Procter and Gamble eran las velas. Debido a que Thomas Edison había inventado el bombillo eléctrico, parecía que las velas se convertirían en algo obsoleto y que la compañía enfrentaría grandes problemas. Sus temores se hicieron realidad cuando el mercado de las velas se derrumbó. El pronóstico económico para la compañía era nada prometedor.
Sin embargo, alrededor de este tiempo, un distraído empleado en una pequeña fábrica en Cincinnati olvidó apagar su máquina cuando fue a almorzar. El resultado fue una ligera masa de espumas llena de burbujas de aire. Por poco tira todo aquel desorden a la basura, pero en vez de ello decidió hacer jabón.
Resulta que el jabón flotó, y fue así como nació el jabón Ivory. Se convirtió en el sostén principal de Procter and Gamble.
El destino había representado un dramático papel al sacar a la jadeante compañía de la bancarrota.
¿Por qué era tan especial el jabón flotante? En aquellos tiempos, algunas personas se bañaban en el río. El jabón flotante nunca se hundía, y como resultado no se perdía. A la larga el jabón Ivory se convirtió en un producto de alta venta en todo el país.
La energía que hace a un niño difícil de dominar, es la energía que más adelante lo convierte en uno que domina la vida.
¡Usa tus energías y creatividad para convertir tus errores en éxitos!.

1 Tesalonicenses 5:11Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros.

REGALOS IMPERFECTOS

Lectura: Santiago 1:2-18
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. -Santiago 1:17
Cuando era niña, me preguntaba por qué tenía que agradecerle a Dios
por una comida que no quería comer. En mi mente inmadura, la gratitud sería la respuesta adecuada si se tratase de la comida que yo quería -como una hamburguesa con papas fritas, no espárragos. Así que, ¿por qué tenía que estar agradecida por algo que no quería?
En la esfera humana, mi pensamiento era lógico. No todo lo que la gente nos da es para nuestro bien. Y por supuesto, no todo lo que queremos es bueno.
Pero la situación con Dios es diferente. Tal y como Cristo nos lo recordó, los padres amorosos no les dan a sus hijos una piedra en vez de pan, o una serpiente en vez de un pescado. Y Dios es muchísimo más amoroso que nuestros padres terrenales (Mateo 7:9-11).
Esto no significa que los hijos de Dios puedan esperar una vida libre de dolor y de tensiones. Santiago no sólo nos dice que toda buena dádiva viene de nuestro Padre celestial (1:17), sino que hemos de «tener por sumo gozo» cuando «[nos hallemos] en diversas pruebas». La prueba de nuestra «fe produce paciencia», y la obra de la paciencia nos hace «perfectos y cabales, sin que nos falte cosa alguna» (vv. 2-4).
Aun cuando recibamos algo que no parece bueno, podemos estar agradecidos porque sabemos que hay más de lo que podemos ver. Lo que parece ser un regalo imperfecto puede ser el medio por el cual Dios nos perfecciona.
Puede que una prueba sea el buen regalo de Dios disfrazado.