viernes, 6 de junio de 2008

¿SABES COMO CAZAN AL MONO EN AFRICA?

¿Sabes cómo cazan al mono en africa? Tienen una manera muy ingeniosa.
Atan bien fuerte al árbol una bolsa de piel con arroz, la comida favorita del mono.
En la bolsa hay un agujero de tamaño tal que por allí pueda pasar justamente la mano del mono, pero una vez lleno el puño de arroz, no pueda sacarla de nuevo.. ¡Pobre mono! va al árbol, mete la mano en la bolsa y la llena con la exquisita comida.
Sí, pero… no puede sacar el puño a menos. En ese momento sale del escondrijo el cazador; el pobre mono grita, salta, se debate… en vano.
El cazador lo apresa. Y sin embargo, el tonto mono no hubiera tenido más que abrir la mano y soltar el botín, y estaba a salvo.
¡Ah, sí! Pero prefiere el cautiverio, prefiere la muerte, antes que desprenderse del botín.
Cuidado, hijo, que no te aprisione también a ti el amor ávido por las cosas materiales y te arrastren a sus cárceles las negras pasiones.
Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”

ELIMINA LAS BARRERAS

Lectura: 1 Corintios 10:16-22
. . . todos sois uno en Cristo Jesús. --Gálatas 3:28.
Una misionera de Calcuta dijo que había sido profundamente influenciada por un culto de Santa Cena al que asistió durante la Segunda Guerra Mundial. El líder de aquella reunión era un ministro sueco. Entre los presentes había un pastor chino, un maestro japonés, un médico alemán, varios ciudadanos ingleses y unos cuantos creyentes de la India.
La misionera recordaba haber sentido cierta cercanía con cada una de las personas que había en aquella diversa reunión, sobre todo cuando participaron del pan y de la copa. Sintieron un vínculo de comunión cristiana, a pesar de que algunos de ellos eran de países que estaban involucrados en una guerra brutal.
La próxima vez que celebres la Cena del Señor, piensa en tu unidad con todos los que están participando en el servicio contigo. Decide ver más allá de toda distinción cultural y hacer lo que puedas para eliminar las barreras que haya entre tú y los demás.
Sé misericordioso con aquellos que te han hecho mal. Dí a Dios que los perdonas y que los aceptas. Decide que con Su ayuda, vas a mostrar amabilidad a todo el mundo, lo desees o no. Mira a la gente que te rodea como miembros del cuerpo de Cristo.
Este tipo de unidad enriquecerá tu vida y mejorará la influencia de tu Iglesia en el mundo.
CUANDO LOS CRISTIANOS SE ACERCAN A CRISTO TAMBIÉN SE ACERCAN LOS UNOS A LOS OTROS.