jueves, 28 de marzo de 2013

¿DÓNDE ESTABAS TÚ CUANDO YO TE NECESITABA?

Solemne, transcurría el funeral. Yacía en la caja un eminente clérigo que había dedicado toda su vida a servir a la humanidad. Largas filas de personas que habían recibido de él algún consejo sabio, alguna ayuda espiritual, incluso algún beneficio material, testificaban cuándo, cómo y en qué circunstancias el reverendo les había ayudado.
En eso se acercó al ataúd un joven de unos treinta años de edad. Estaba mal vestido, sucio, con barba de una semana y con todas las trazas de alcohólico. Miró detenidamente al cadáver en la caja y, con emociones encontradas como de tristeza mezclada con resentimiento y odio, dijo: «Papá, ahora me doy cuenta dónde estabas tú cuando yo más te necesitaba.»
Esta historia verídica, con profundo sentido humano, de un pastor eminente que dedicó toda su vida a proveer ayuda espiritual y consejo profesional a miles de personas, pero que no tuvo tiempo de prestarle atención a su propia familia, nos deja una tremenda lección.
El proverbista Salomón, entre sus sabias máximas, escribió la siguiente: «Me obligaron a cuidar las viñas; ¡y mi propia viña descuidé!» (Cantares 1:6). Qué fuerte reprensión es ésta a los padres que cuidan de todo y de todos, pero se olvidan de ser amigos, consejeros y verdaderos padres de sus propios hijos.
El pastor de la historia aconsejó a miles, hasta tener en su archivo más de tres mil tarjetas con nombres de personas a quienes había ayudado psicológica y espiritualmente. Pero entre esas tarjetas no aparecía la de su hijo.
¿Quiénes deben tener prioridad en el corazón, en los sentimientos y en el calendario de un esposo y padre? Su esposa y sus hijos. Nadie tiene más derecho que ellos a la atención, al amor, al cuidado y a la protección de ese padre.
A cada uno de los que somos padres nos conviene examinarnos en este sentido. ¿Les hemos dado a nuestros hijos la atención, el tiempo y el interés que ellos tanto necesitan de nosotros? Nuestra responsabilidad primaria es, sin excepción, la familia: esposa e hijos. Nadie ni nada en este mundo debe ser más importante que nuestra familia.
Jesucristo, que es el Señor de la vida, puede hacer de un hombre, desde el más sencillo hasta el más ilustre, un gran padre. Él quiere ayudar a cada uno. Basta con que nos postremos ante Él y le digamos con toda sinceridad: «Señor, me entrego a ti. ¡Ayúdame!» 

Hermano Pablo

miércoles, 27 de marzo de 2013

GRITOS DEL ALMA EN MOMENTOS DE DOLOR

“Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y me conmuevo, a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impio; porque sobre mi echaron iniquidad, y con furor me persiguen. Mi corazón está dolorido dentro de mi, y terrores de muerte sobre mi han caido, temor y temblor vinieron sobre mi, y terror me ha cubierto. Y dije: Quien me diese alas como de paloma, volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto. Me apresuraría a escapar del viento borrascoso, de la tempestad” Salmos 55:1-8
Esta plegaria describe el dolor intenso de una prueba horrible, y su clamor desesperado puede palparse desde que uno está dando lectura a este salmos.

Su vida ha caído en un grave peligro, una tremenda crisis que ha golpeado todo su ser. Emocionalmente está acabado y podríamos pensar que su estado mental ya no da más.

Es tanta la presión, que desea huir de la guerra que ha caido sobre él, desea estar solo, olvidar su tierra, olvidar su misma vida terrenal.
Pide a gritos, lo que su alma anhela en ese momento, y pide alas de paloma para irse al desierto.

Sobre el siervo de Dios, ha caido golpe tras golpe de maldad, abuso, engaños, traiciones y fraudes. Por su mente no pasa el deseo de estar en el palacio, o saboreando un rico platillo de carnero de Bazan,

Tampoco está pensando en escribir salmos, o cantar alabanzas con el arpa. El dolor es tan intenso, que su mismo corazón se siente morir, y por esa razón, siente que los terrores de muerte lo cubren.

En este mismo instante hay en el mundo, millares de hombres y mujeres, pasando por la misma situación de David, quemándose en el calor de las pruebas, sufriendo en cuerpo y alma la angustia del bombardeo de las guerras del enemigo, que lanza disparos uno tras otro, y a veces en la misma herida, la vuelve a golpear.

El dolor es tan intenso que no hay quien pueda mitigarlo, no hay lecturas, no hay canciones, no hay paños tibios en la frente, no hay medicina alguna que calme el dolor de ese momento.

El golpe está dado, el alma sufre, el horizonte se ha perdido, el siguiente minuto dolerá también y la siguiente hora y el siguiente día. El plan de solución parece pendiente o engavetado en la eternidad, y solamente la huída, la escapada, es la que está en la mente, pero no hay a donde ir, y además de eso, la herida es muy profunda.

De un momento a otro, todo se vino encima. El dolor del alma es real, existe, y el que lo sufre, se siente morir, el rostro se pone caliente, el corazón se acelera, no quiere nada de alegría a su alrededor, y la soledad es la única que es su aliada.

Pero aún enmedio de las llamas del sufrimiento, o en la soledad de un extranjero; aún traicionado por el ser que más amas o acabado por el destrozo financiero; aún cuando todos te abandonen, se burlen de ti y una hormiga tenga más precio que tu vida, siempre Dios pensará en ti, sigue clamado, porque Dios vendrá en tu ayuda, aunque sientas que la locura te incluye entre sus miembros, continúa con esperanza en medio de la noche espesa.

Eso está manifestado en el mismo Salmos, ya que luego de tanto sufrimiento y dolor, el mismo salmista lo dice:

“Echa sobre Jehová tu carga, y el te sustentará; no dejará para siempre caído al justo”. Salmos 55:22
Tu vida no es el plan terminado, lo que tenias antes no era todo lo que tendrias en este planeta; la persona que te ha traicionado, no es la unica que queda en la vida. Dios tiene algo mejor para ti, un plan maravilloso, algo que te sorprenderá de por vida, algo que no habías imaginado.

Recuerda que todo el tiempo que Dios ha dedicado a cuidarte, no lo perderá, Dios no desperdicia su tiempo, porque si Él, ha estado trabajando en tu vida desde hace mucho tiempo, no te dejará tirado en el piso, Él no deja abandonados a sus soldados heridos, además de eso, Dios tiene un testimonio que demostrar ante el mundo, ante los ángeles y ante los demonios, y es el hecho de levantar a todos los que claman a Él.

Respira profundo, tienes derecho a expresar como te sientes, dícelo a Dios, David lo dijo, y tu también puedes hacerlo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

martes, 19 de marzo de 2013

YO ELEGI CONFIAR EN DIOS ¿Y TU ?

“No permitas que las crisis se apoderen de ti, comienza a ver las oportunidades y de seguro vas a triunfar”.
Se ha fijado que la palabra más popular de estos tiempos es “crisis”. Leemos la prensa o vemos las noticias en televisión y nos encontramos con la crisis, estamos en el trabajo o en el hogar y lo que escuchamos es crisis, esto por supuesto hace que mucha gente cristiana y no cristiana se paralizen y no avanzen por temor a la crisis. ¿Eres tú de esas personas que se han detenido ante la crisis o eres de las que avanzan en búsqueda de lo extraordinario?

La vida es un asunto de actitud y la actitud es un asunto de decisión, y yo elijo que actitud voy a tomar ante las crisis, los problemas o situaciones que se me puedan presentar, podemos optar por una actitud positiva o una actitud negativa. La actitud positiva hace la diferencia porque busca solucionar problemas, no es que deja los problemas así y no le importa, una persona con actitud positiva busca siempre resolver, disfruta las circunstancias, ve mas oportunidades y vive la vida con entusiasmo.
Una persona con actitud positiva tiene presente lo siguiente:
No eligió las circunstancias que le tocó vivir, pero si eligió cual actitud manifestar.
Se esfuerza por desarrollar una actitud positiva y no soltarla.
Sus acciones están determinadas por su actitud.
La actitud de su gente o entorno es un reflejo de la suya.

“Dios decide por lo que vamos a pasar. Nosotros decidimos como lo vamos a pasar”.

Es tu decisión como decidas pasar el día de hoy, es tu decisión si decides confiar en Dios para todos los asuntos de la vida. Si crees que tu matrimonio tiene solución o no tiene solución es tu decisión. Si crees que puedes salir de esa deuda financiera o no puedas salir es tu decisión, todo está en tus creencias y donde pones la confianza. Los límites los tenemos nosotros en nuestras mentes.

Hay una historia en la Biblia en el evangelio de Mateo 8:5-10,13, donde un centurión romano se acerca a Jesús a pedir por sanidad para su sirviente que sufría muchos dolores y no podía moverse. Jesús le dice que él ira a sanarle pero el centurión le dice que no es digno de que El entre a su casa, que solamente ordene la palabra y el enfermo sanará. Wow, Jesús se asombra y dice que ni en Israel había conocido a alguien que confiara tanto como este extranjero y mas adelante Jesús le dice que como creíste así sucederá.

Aquí podemos ver la actitud del centurión, el pudo haber hecho varias cosas: pedir que Jesús fuera a su casa, mandar a un soldado con el mensaje, buscar otro sirviente sin que le importara los dolores del otro, sin embargo el busco soluciones y siendo extranjero se acercó a Jesús, se esforzó en acercarse al maestro y eligió poner toda su confianza en Dios al pedirle que ordenara, que dijera la palabra de sanidad y el enfermo sanaría. Jesús puede elogiar esta actitud con asombro, se maravilla de la fe del extranjero y le afirma que como creíste así va a suceder.

Algunas preguntas que me gustaría hacerte: ¿Qué es lo que estás creyendo para tu vida? ¿Qué es lo que esperas que suceda en tu matrimonio, en tus relaciones, tus negocios, tus finanzas? ¿Eres capaz de asombrar al Maestro? ¿Cómo es tu actitud ante la vida? ¿Estas confiando en Dios para tus problemas, necesidades, tentaciones?

Mi actitud determinará mis acciones. Puedo ser victima o protagonista, puedo ser bendición o maldición, puedo ser esclavo o libre, puedo confiar en Dios o no confiar es mi decisión. Hay una anécdota que lo ilustra muy bien.
Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo que subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.

Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.

En ese momento, suspendido en el aire, gritó: ¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿Que quieres que haga? - Sálvame Dios mío
-¿Realmente crees que yo te pueda salvar? –Por supuesto Señor
-Entonces corta la cuerda que te sostiene…
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda….
Cuenta el equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda… A tan solo un metro del suelo…

¿Cuál es la cuerda a la cual nos aferramos para no recibir las bendiciones que Dios tiene preparado para nosotros en el día de hoy?

Hoy es el mejor día para confiar en Dios y disfrutar de todo lo que nos da, busca tu resultado extraordinario. Yo elegí confiar en Dios ¿y tu?
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lunes, 18 de marzo de 2013

APUESTA DE VIDA O MUERTE

Los dos personajes se sentaron a la mesa de póker. Se miraron a los ojos. Uno de ellos estaba serio, muy serio. El otro lucía una leve y mordaz sonrisa diabólica.
—¿Qué apostamos? —preguntó el primero.
—El alma de ése que se está muriendo —respondió el otro.
Y repartieron las cartas en una atmósfera tensa y pesada.
Uno de los jugadores, el sacerdote Michel Scotto, de Le Mans, Francia, miró sus cartas: tres reyes. Pensó que era una buena mano y que podía ganar, así que puso sus cartas sobre la mesa. El otro, sin dejar de sonreír mefistofélicamente, mostró las suyas: tres ases y dos reinas. Full. Había ganado la partida.
—Me llevo esa alma, que es mía —dijo riendo el diablo.
El padre Scotto, derrotado, vencido y amargado, apenas pudo hacer la señal de la cruz.
Esta alegoría la relata el sacerdote francés Michel Scotto. Pero para él no es alegoría. Para él es realidad. Él dice que se jugó al póker la salvación de un pecador moribundo. El diablo, mucho mejor jugador que él, y además mentiroso, tramposo y engañador, le ganó la partida.
Esta historia, verídica o imaginaria, contiene varias verdades que merecen nuestra reflexión.
En primer lugar, Satanás ciertamente ronda en busca de las almas de este mundo. El apóstol Pedro dice: «Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar» (1 Pedro 5:8). Eso debemos darlo por sentado.
Otra gran verdad que esta historia revela es que Dios también anda en busca de las almas de este mundo. Jesucristo, refiriéndose a sí mismo, dijo: «Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10). Así como Satanás ronda en busca de las almas de este mundo, Cristo, también, anda en busca del pecador que está perdido.
Lo que la historia no revela es que el destino del alma humana no está a merced de ninguna lotería ilusoria. Es más, la salvación eterna del hombre no la deciden ni Dios ni el diablo. El voto determinante lo da el hombre mismo. Jesús dijo: «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16). Cada uno de nosotros decide por cuenta propia si su alma será del diablo o de Dios, si pasará la eternidad en el cielo o en el infierno. El voto determinante es el nuestro. Más vale que nos decidamos por Dios.

Hermano Pablo

RECUPERAR LO QUE TE HAN ROBADO

Juan 10:10 “ El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia“
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Mi experiencia con el robo: en el año 1997 nos encontrábamos en la ciudad de Valparaíso Chile, estábamos dando unos seminarios en una Iglesia allí y compartiendo. Habíamos ido en nuestro auto y al estacionar en la misma calle de la Iglesia donde había un Policía le pregunte si se podía estacionar, lo cual me dijo que sí. Para hacer corto el cuento, cuando regresé al carro nos dimos cuenta que nos había robado algunas cosas que en realidad no era de súper valor, pero para nosotros sí eran de valor, eran esas cosas que tienen un valor emocional aunque también económico.
Qué impotencia sentí, estaba muy enojado y deseaba ir a recuperar mis cosas, pero no sabí a dónde empezar. Una denuncia era una posibilidad pero todos nos dijeron que mejor no, ya que era perder el tiempo.

Si hubiera podido ir a recuperar las cosas hubiera ido eso seguro, pero no sabía dónde estaban.

Dios me dijo claramente que: Satanás nos roba permanentemente cosas las cuales no las recuperamos porque sencillamente no vamos a buscarlas.

Está claro que el Diablo ha venido ,como Jesús lo describe, a Robar, ésta es su naturaleza . La razón de su actitud es que él desea simplemente que nadie logre lo que él mismo no ha logrado y su intención es robar aunque en realidad lo que el roba no lo usa ni lo va a necesitar.

Satanás te roba la alegría pero el mismo no la va a usar, te roba todo lo que tú puedes disfrutar sin embargo él no lo disfrutará, digamos que roba por robar y lo mas interesante es que cuando roba no lo esconde y no lo usa de manera que es muy sencillo recuperarlo.

Cuando él roba tú sientes impotencia, per o lo que siempre ocurre es que tú tienes dos tipos de pensamientos, uno es nunca lo recuperaras y el otro es ya es tarde y nunca mas será lo mismo.

Es así que uno termina aceptando que por alguna causa o discapacidad no vamos a recuperar lo que nos han robado.

La forma de pensar Satánica:

Satanás piensa de una forma práctica y conoce al hombre, sabe perfectamente, sus respuestas son como estás. Desconfiadas, difamadoras, desacreditadoras, rompiendo toda integridad, ridiculizando y dejando en claro que tu no vales nada.

Job 2:4-5
“ Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. 5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia“


La forma de pensar de Dios es:

Dios en primer lugar ver virtudes que están a la vista.
Job 2:3
“ Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has con siderado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.“

¿Cómo piensas tú?

La forma en que tú crees que eres:
Esto depende de a qué tú crees y a quién tú escuchas.

Satanás nos roba y nos saca cosas:

Cuando el Diablo roba, roba de esta manera por ejemplo:

Si a ti te han robado la Felicidad te hace creer que no eres feliz, aunque la felicidad está a tu lado.

Si te ha robado el disfrutar de lo que tienes te hace sentir que estas cosas no valen nada:

Tu bienes no valen. Están a tu lado pero no los valoras.

¿Nunca te pasó que alguien vino y te dijo: ahí si yo tuviera en tu lugar......?

Si te ha robado ser feliz en tu vida intima y tu sexualidad llenándote de complejos, te hace c reer que el sexo y la intimidad son malos y cochinos. Los tienes a tu lado listos para disfrutarlos pero no los ves , no puedes, dices lo que pasa es que yo sufrí esto o lo otro.

Si te ha robado la salud mental, te hace creer que no eres normal que todo esta fuera de tu control.

Si te ha robado la esperanza de comenzar de nuevo tu vida, una familia, te dice estás solo.

Si te ha robado el trabajo te dice nada hay para ti. Eres bruto.

Si te ha robado el amor por los demás te dice Nadie te ama a ti.

Si te ha robado la tranquilidad te dice todos están en contra tuya.

Si te ha robado la esperanza te dice ya no hay esperanza para ti.

Si te ha robado la capacidad de sacarte buenas notas o de lograr tus estudios te dice eres un tonto.

Las cosas que Satanás te ha robado están a tu lado solo tienes que ir a buscarlas.

SI tú dejas que el las conserve consigo nunca recuperaras esto.

Ve a recuperar lo que él te robó.

Mira es muy fácil ven y búscalas y comienza a disfrutarlas de nuevo.

¿Te robo la alegría? Ven y di Satanás escúchame bien esto es mío. No le pidas permiso ni andes con protocolos, pero diselo clarito.

Ahhhhhh pero no te olvides de dejarle lo que te sembró a ti.

O sea le vamos a decir, mira bien Satanás tengo algo que es tuyo y vos TENES algo que es mio, entonces como lo que es mio no es tuyo y lo que es tuyo no es mio, venga para aquí.

Entonces si llegaste así. Triste, te vas sonriendo. Si así mira sonríe.

Si te robo el disfrutar lo que tienes entonces vienes le dejas a Satanás esa mala onda y empiezas a valorar lo que tienes.

Si te ha robado disfrutar en tu sexualidad tu intimidad vas a dejarle esa sarta de complejos y vas a comenzar a disfrutar desde hoy, no es justo que te pierdas esto en la vida.

Si te robó la salud mental le vas a dejar esa locura y vas a reco ger la salud nuevamente.

Si te robó la posibilidad de empezar de nuevo una familia o de renacer la tuya la vas a recuperar ahora mismo.

Y así sucesivamente vas a recuperar todo absolutamente todo lo que Satanás te robo.

Te preguntarás: es verdaderamente posible recuperarlo todo? Si créeme es posible ya que en realidad lo que Satanás hizo fue mentirte y engañarte.

Durante muchos años personas de todas las edades han estado creyendo que todo estaba perdido y que nada era posible y en la cual todo su futuro estaba truncado.
En cosas simples como: Toda la vida a lo mejor nunca supiste escribir sin errores ortográficos o no aprendiste a manejar la bicicleta, o no te animas por temor a manejar el coche.

Hace un tiempo llego un joven a nuestra iglesia me pidió una cita y por casualidad nos encontramos en la entrada de la Iglesia y entramos juntos y yo me dirigí al ascensor de nuestra iglesia y cuando este llego le dije:

Sube..... Se quedó duro y me dijo que por años no subía a una ascensor y que tenía pánico de subir.

Le dije: si quieres vamos por las escaleras, pero te animo a que rompas ahora mismo con ese temor. Le asegure que yo iría con él y que no pasaría nada y subimos, la luz no se prendió del ascensor hasta unos segundos y apreté el botón y salimos para arriba y llegamos en dos segundos.

Estaba feliz me dijo lo pude lograr, si le dije si quieres vamos de nuevo hacia abajo y nos fuimos de nuevo y al siguiente domingo lo encontré tomando el ascensor solo.

Que pasó? Venció......

Hoy podemos vencer todas estas cosas que Satanás nos ha mentido.

Te animo a que hoy recuperes todo.
Bendiciones
Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org

Lic. José Luis Malnis
ElPastor

miércoles, 13 de marzo de 2013

LUCAS 6:45


En este versículo no nos habla del corazón como órgano real de nuestro cuerpo sino de nuestro asiento de diversas actitudes, emociones y de la inteligencia. Asi que cuidado con lo que ves con lo que lees con lo que escuchas o con lo que te cuentan. Porque de eso dependerá tu hablar.

sábado, 2 de marzo de 2013

UNA CARRERA SIN SENTIDO

El joven, de veintidós años de edad, subió a un auto robado, un Chevrolet de ocho cilindros, que encontró en Coalinga, California. Lo puso en marcha y se lanzó hacia el sur, a 160 kilómetros por hora, por la carretera interestatal número 5. Cuando menos pensó, se le acabó el combustible. Así que se bajó del Chevrolet y se robó un Ford, siguiendo siempre rumbo al sur, y siempre a 160 kilómetros por hora.
A estas alturas la policía estatal se dio cuenta del robo y comenzó a perseguir al joven, que otra vez quedó sin combustible. Rápidamente se subió a un Volkswagen que encontró en el camino, y siguió su loca carrera.
Por conducto de su red de comunicación, la policía se dio cuenta de que se trataba de Miguel Stroh. Y Miguel no sólo era ladrón: había matado a un hombre en Coalinga. En eso, otros radiopatrullas se unieron a la cacería.
A la altura de la ciudad de Anaheim, al sur de Los Ángeles, se le acabó el combustible a Miguel por tercera vez, y esta vez los policías lo alcanzaron. Al fugitivo, que no había dejado de disparar sus armas, lo mataron de un solo tiro. La carrera había por fin terminado, después de ocho horas de fuga.
La verdad es que todo para Miguel había llegado a su fin: el combustible de los autos, las balas de sus cuatro armas, su carrera delictiva y sus días juveniles. Hijo de granjeros, pudo haber hecho la vida tranquila de las faenas agrícolas. Pero prefirió el ritmo loco de las ciudades y la velocidad de los autos deportivos. Y lo peor de todo, escogió la droga y el narcotráfico antes que el trabajo honesto del campo. Apenas con veintidós años de edad, llegó al fin de todo: el combustible, las balas de sus armas, la fuga desesperada y su propia vida.
Así, o en forma semejante, terminan sus días los que beben con afán el jugo de la vida. La existencia apresurada, la lucha loca, la carrera sin sentido, le pertenecen al que no tiene propósito en la vida. En cambio, cuando se sabe qué es lo que se quiere, cuando hay metas sanas que son para el bien de la familia humana, cuando se piensa en formación, en responsabilidad y en armonía espiritual, la vida entonces procede con calma, cordura y madurez.
¿Cómo puede hallársele razón a la vida? Hallando al Autor de la vida. Y ¿cómo se halla al Autor de la vida? Pidiéndole con sinceridad, en humilde oración, que entre a nuestro corazón. Esa sincera oración puede cambiar radicalmente el rumbo de nuestra vida. Cristo, el autor y consumador de nuestra fe, sólo espera que acudamos a Él. Él está ahora mismo a la puerta de nuestro corazón. Démosle entrada. Él sólo nos traerá bien.

Hermano Pablo

SALIR DEL SEPULCRO

Un sepulcro me remite a una cueva, a un hueco en una formación rocosa y esto me trae a mi memoria la historia de David huyendo del rey Saúl, cuando dentro de una cueva, tuvo la oportunidad de matarlo y no lo hizo.

Sea cual sea la realidad de tu vida, está claro que la figura de un sepulcro no es agradable: simboliza muerte, oscuridad, tristeza, dolor. ¿A quién le gusta tener un sepulcro en el corazón?

Podríamos pensar que Saúl era la piedra que mantenía a David dentro de un sepulcro ¿Verdad?, y sin Saúl, ya no había piedra y sin piedra, no hay sepulcro. Recordemos la historia en 1º Samuel 24.

Vs. 3 y 4: David se encontraba arrinconado dentro de la cueva, huyendo, como si fuese culpable, como si fuese un ladrón. De pronto Saúl entra y queda a expensas de David, quién tiene la oportunidad de, a ojos humanos, acabar con el, quitar su piedra del sepul cro.

Son tantas las veces que me he sentido arrinconado dentro de mi cueva, huyendo de cosas que sé que no merezco, pienso, “si yo soy bueno, ¿porqué me pasa esto?” entonces, muchas veces son mis ojos humanos los que buscan la salida. A la mirada del hombre, Saúl estaba allí para morir en manos de David, sin embargo, David priorizó por sobre todas las cosas, la mirada divina, poder entender el propósito de Dios ante esa situación. Dios quería algo más para su vida, y matar a Saúl en ese momento, hubiera sido cortar esa bendición allí mismo.

O sea, que tenemos un punto para aprender de este hecho:

1º DEBEMOS OBSERVAR LA SALIDA DEL SEPULCRO A TRAVÉS DE LOS OJOS DE DIOS, NO LOS NUESTROS.

Vs. 6 y 7: David no fue el único en aprender de esta situación, tuvo la oportunidad de enseñar, otras personas estaban con él, lo seguían, y pudieron aprender del testimonio de David. Fue una oportunidad expansiva de la Gloria de Dios, no quedó solo para David, sino que otros capitalizaron enseñanza. Recuerda siempre: seguramente, hay personas observándote dentro de tu cueva, hasta incluso pueden estar acompañándote, o sea que:

2º TU ACTUAR, TU SALIDA VICTORIOSA DEL SEPULCRO DEBE SERVIR DE TESTIMONIO A LOS DEMÁS.

Vs. 8 al 15: David sale tras Saúl y se inclina, pone su rostro en tierra y argumenta a su favor. David comienza a quitar su piedra. Saúl era su rey así que merecía respeto, David lo demuestra. Es interesante observar cómo quitó David su piedra:

• Le muestra cómo las malas influencias de otros prevalecían por sobre la realidad que el mismo podía observar de David.
• Le recalca que JEHOVÁ lo puso en sus manos, David no se hace acreedor de lo que le corresponde sólo a Dios.
• Pone a Dios como juez entre ambos, deriva el problema al Señor, no busca el mismo su solución.

Es interesante notar que David expande la situación a otros, aparte de ellos dos: Saúl lo persigue por malas influencias, pero David actuaba correctamente, es Dios quién debe juzgarlos.

David conocía perfectamente lo que le correspondía a cada uno y derivó las acciones a quién correspondía. David no hizo la fuerza para quitar la piedra, fue Dios mismo quién la hizo.

3º PUSO EL PROBLEMA DE SU PIEDRA EN MANOS DE DIOS.

¿No has sentido muchas veces que no te quedan más fuerzas para luchar con tu problema, con tu piedra? Que por más que intentas e intentas no se quita? Entonces lamento decirte que estás haciendo la fuerza equivocada, porque Dios es el único que tiene el poder de quitarla. Si David hubiera matado a Saúl en primera instancia, sería haber quitado el mismo la piedra, y cargarse una mucho peor, la sangre de su rey, y sólo hubiese sido hundirse en un sepulcro mucho peor.

Vs. 20: Es maravilloso observar la Gloria de Dios en la vida de David. El mismo Saúl reconoce, a través de estos hechos, que estaba frent e al futuro rey de Israel. La piedra fue quitada y para siempre, David salió de su sepulcro, de su cueva, no sólo en paz, sino con el reconocimiento de una victoria mayor.

Es hora de salir del sepulcro, de pedir al Señor una mirada espiritual para conocer la salida, es dejarle nuestra piedra en sus manos, de verdad, es dejar que Él haga la obra, es cuidarnos de los malos consejos que nos desvía la mirada de nuestro Padre, es salir, en victoria, no sólo con el gozo de la libertad, de respirar el aire fresco, sino camino a recibir más aún, porque cuando Dios te saca de la cueva, como a David, es para ponerte a reinar, sobre el lugar que te pertenece, Dios no es un Dios de cuevas y sepulcros, es un Dios de altos montes, porque fue en la cima del monte, clavado a una cruz, donde venció realmente a la muerte, no dentro de un sepulcro.
Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina


viernes, 1 de marzo de 2013

En la versión de dios habla hoy nos dice:
Cuida tu mente más que nada en el mundo,
porque ella es fuente de vida.

Proverbios 4:23
CORAZÓN: Término, muy frecuente en las Escrituras, que se usa muy
raramente con respecto al órgano real de nuestro cuerpo. También se utiliza para expresar diversas actitudes y emociones. Y de la inteligencia expresaba la honestidad de intención.
Y cuando la palabra nos dice que la guardemos más que nada, es porque por ahí viene la vida pero también pude venir la muerte y no precisamente la muerte física.