martes, 18 de noviembre de 2008

HOY..VIVIRE PARA EL DIOS QUE NO CAMBIA

“Porque yo, el Señor no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos” Mal 3:6..
Muchas cosas cambian cada día. No todo el igual. Cambia el clima, cambian los amigos, cambia la familia, cambian las esperanzas y los sentimientos. Lo que ayer parecía duradero, hoy ya parece débil. Cambian los sistemas y cambian los gobiernos.
Cuando veo todos esos cambios y veo cambios en mi mismo, tiendo a preocuparme, porque en lo profundo de mi ser no quisiera que nada y nadie cambiara. Pero todo cambia.. Todo?. No..No…gracias a Dios que no todo cambia. Hay alguien quien jamás cambia.
Dios no cambia, el es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Oh, Que seguridad me da eso. Saber que Dios no cambia.Cuando las cosas cambian, los corazones se estremecen. Cada vez que me informan que cambiaran al jefe, me pregunto que si ese cambio me afectará. Cuando cambian los profesores o los gobernantes, el pueblo y los estudiantes se preguntan y ahora qué.
Pero Dios no cambia. Primero él es el único y no hay otro, de manera que nunca recibiré una noticia que Dios fue cambiado por otro y en segundo lugar además de que él es el único….nunca recibiré la noticia que él ha cambiado de parecer. Porque él nunca cambia y por ello él dice..porque nunca cambio, por eso no habéis sido consumidos.
Que gran lección aprendo del Padre celestial. La lección de inmutabilidad, lo que me transmite confiabilidad. Mientras el mundo a mi alrededor cambia y yo mismo cambio, levanto mi cara al cielo y marcho firme diciendo,,pero yo sé que mi Dios no cambia.
“Señor, gracias por que en este día me recuerdas que tu no cambias. Cuán pronto soy para olvidar esta verdad. Ayer cosas nuevas y hoy ya son viejas y el mundo me ofrece nuevas ideas y nuevos movimientos, pero mi corazón reposa confiado, porque tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. ..Los historiadores nos dicen que aun la iglesia cambia de siglo en siglo y los conceptos morales cambian, pero tu palabra me dice que tu jamás cambias. Tu amor sigue brillando para nosotros al igual que al principio y se que brillará con la misma intensidad mañana. Hoy te agradezco padre, porque aun el cielo y la tierra pasaran pero tú no cambiaras.
Agradecidos estoy por tu inmutabilidad. Amen.

EN LA DIRECCION DE DIOS

Mientras el tren 8017 cruzaba Salerno, Italia, el 2 de marzo de 1944, no daba señales del desastre que se aproximaba. El tren con sus resoplidos no chocó contra nada esa tarde lluviosa. Tampoco se descarriló ni se incendió. Poco después de la una de la mañana, el tren cargado con seiscientos pasajeros se movía con pesadez por la Galleria delle Armi.
Cuando las dos locomotoras que tiraban del tren llegaron al centro del túnel, las ruedas comenzaron a patinar. Arrojaron arena sobre las vías, pero fue en vano. Las ruedas perdieron tracción y el tren se detuvo. Todo lo que sigue es pura especulación ya que los dos maquinistas fallecieron. El monóxido de carbono cobró la vida de casi quinientas personas.
Cuando los investigadores analizaron los restos, descubrieron que la locomotora guía no tenía frenos, sus controles estaban en marcha atrás, pero su acelerador estaba colocado a toda máquina.
Las dos locomotoras halaron y empujaron la una contra la otra, ¡era obvio que para su desgracia los maquinistas tuvieron diferentes ideas sobre lo que había que hacer!
Algunos han especulado que no hubiera habido pérdidas humanas si los maquinistas solo se hubieran puesto de acuerdo en la dirección a seguir.
Haga una decisión hoy con su cónyuge de que los dos se moverán a través de la vida en la misma dirección de Dios, luego manténgase cerca de los controles de la mente.
La dirección de su concepto de la vida puede determinar el curso de su matrimonio.
Proverbios 4:23Por sobre todas las cosas cuida tu corazón porque de él mana la vida.

LA ATROZ MATEMATICA

Lectura: Mateo 18:23-35
El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. —Mateo
Desde la niñez se nos enseña cómo tener éxito en un mundo carente de misericordia. «Recibes conforme a lo que has pagado». «Al que madruga Dios lo ayuda». «Al que le gusta celeste que le cueste». Conozco bien estas reglas porque vivo según ellas. Trabajo por lo que gano; me gusta ganar; insisto en mis derechos. Quiero que la gente reciba lo que merece.
Pero las parábolas de Jesús acerca de la gracia enseñan un concepto radicalmente diferente. En Mateo 18, nadie pudo acumular una deuda tan grande como la del siervo (vv. 23-24). Esto subraya lo que se quiere recalcar: La deuda es imperdonable. Sin embargo, el amo deja al siervo libre y sin castigo.
Cuanto más reflexiono en las parábolas de Jesús que proclaman la gracia, tanto más tentado estoy a aplicar la palabra «atroz» para describir la matemática del evangelio. Creo que Jesús nos dio estas historias para exhortarnos a salir completamente de nuestro mundo inmisericorde y del ojo por ojo y diente, por diente y entrar en el reino de la infinita gracia de Dios.

Si estoy dispuesto a escuchar, oiré un fuerte susurro proveniente del Evangelio diciendo que no recibí lo que merecía. Yo merecía castigo y no perdón. Merecía ira y no amor. Merecía la cárcel del deudor y en vez de ello recibí un historial de crédito limpio. Merecía sermones serios y un arrepentimiento digno de arrastrarme sobre mis rodillas. En vez de ello, se me sirvió un banquete.
Nuestro pecado es grande —la gracia de Dios es más grande.

lunes, 17 de noviembre de 2008

RAZON DE VIVIR

DIOS TE RECOMPENSA

ANA KENIA

Ayer domingo en la iglesia La Paz estuvo predicando nuestra joven hermana Ana Kenia. La verdad que para mi la predicación me fue muy bien.
Esto me recuerda cuando el Apostol San Pablo dice en
1 de
Timoteo 4:12 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espiritu, fe y pureza.

EL DINERO

¿Qué es el dinero?, ¿te has puesto a pensar en ello alguna vez?, olvidémonos de la definición que da el diccionario, piensa ahora ¿qué es el dinero?. No son más que piezas de metal y de papel que nos sirven para comprar.

Estéticamente hablando, no son necesariamente piezas hermosas, sin embargo, difícilmente hay persona en esta tierra que no desee poseerlo, y no importa cuanto llegue a tener, siempre se quiere más y más y más.

Y algo muy curioso, es el hecho que no importa cuanto dinero llegues a tener, éste nunca te será suficiente, somos insaciables, pues el dinero que recibe el más pobre no le alcanza, como tampoco le alcanza al más rico. Mientras el pobre se lamenta por no tener dinero para pagar su pasaje en el autobús, el rico se lamenta porque el mantenimiento de su jett privado cada día le resulta más caro.

Imagina cuan fuerte es la influencia del dinero, que hay gente que mata por obtenerlo, se corrompe y prostituye. Naciones enteras a lo largo de la historia han peleado por el dinero. El dinero da poder a quien lo tiene, es por ello que la gente común día a día lo desea más.

Jesucristo recomendó: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan (Mateo 6:19), ¿significa esto que no debemos desear tener más dinero para satisfacer nuestras necesidades?; definitivamente, no es ese el significado de esta recomendación, lo que sucede es que hay, quienes tienen como único fin hacer dinero, pasando por alto lo realmente importante de la vida, sacrificando a su familia y a ellos mismos, a quienes el Señor Jesús les dice: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”. (Lucas 12:15-21).

Recuerdo un hombre muy rico, que siempre vivió de forma miserable, tratando siempre que las personas a su alrededor no supieran de su riqueza y para lo cual vivía como pobre, en pocas palabras, jamás disfrutó su dinero y finalmente murió. ¿De que le sirvió su fortuna?. “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

El dinero, es un medio creado por el hombre, y debe ser usado con sabiduría. Finalmente no somos más que simples administradores de los bienes de Dios, pues cuando muramos no nos llevaremos absolutamente nada, así que la mejor forma de ganar el dinero es hacerlo de forma honrada: “Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.” (1 Tesalonisences4:10b-12).

El dinero debe disfrutarse bajo una buena administración, cubriendo en principio las necesidades básicas, alimento, vestuario, salud y vivienda. En lo posible considerar la diversión y el ahorro. Una buena mayordomía del dinero exige destinar la parte correspondiente al diezmo y a la ofrenda.

El dinero nunca podrá darte la felicidad que Dios ofrece, y por su lado Dios si puede darte los medios para obtener el dinero suficiente para vivir. Piensa en esto y no le des más valor al dinero que a las cosas espirituales que alimentan tu alma y fortalecen tu espíritu delante de Dios.