viernes, 5 de diciembre de 2008

AL REVES

Lectura: Marcos 7:9-23
. . . del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, . . . las maledicencia, la soberbia, la insensatez. -Marcos 7:21-22
Comprar un melón es una tarea difícil. Sin importar su aspecto, ¡es difícil decir si el melón está bueno o no! Así que le doy de golpecitos, lo golpeo más fuerte, y, si nadie está mirando, lo aprieto -y luego me lo llevo a casa sólo para descubrir que está malo por dentro.
Cuando los fariseos se irritaron porque los discípulos de Jesús no se lavaron las manos ante de comer -una violación a una de sus tradiciones- Jesús de inmediato les desafió. «Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición» (Mr. 7:9). Incluso les llamó «hipócritas» y explicó que lo que sale del interior de una persona es lo que le «contamina» y no al revés.
Si no tenemos cuidado, podemos llegar a obsesionarnos con tener una buena apariencia exterior y olvidarnos de lo que realmente importa. De hecho, cuando llegamos al punto de guardar todas las reglas «correctas», puede que nos enorgullezcamos de nosotros mismos y que seamos sentenciosos con los demás. Pero albergar amargura, aferrarnos a actitudes de crítica, y tenernos en demasiada estima son el tipo de contaminación que nos hace culpables del cargo de «hipócritas» que Jesús pronuncia.
Así que no pierdas el verdadero objetivo. Recuerda, son las cosas del interior -tu corazón, tus pensamientos, tus actitudes- las que realmente importan.
Lo que Le importa a Jesús es lo que está en el interior.

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