domingo, 21 de agosto de 2011
«GAMINES», «GOLFOS», «PUNGAS» Y «VAGOS»
La caravana se organizó sola. Nadie la convocó. Nadie la dirigió. De todas las esquinas y plazoletas, de todos los cines y mercados, de todos los barrios de la ciudad, comenzaron a caminar. ¿Quiénes hacían esto? Niños. Decenas de niños. Niños pobres. Niños desamparados. Niños que caminaban solidarios con un rumbo fijo: «La Nueva Jerusalén», uno de los barrios de la gran ciudad.
Iban para asistir al funeral de un compañero muerto, un chico callejero de doce años de edad llamado Wellington Barboza. Lo habían asesinado los narcotraficantes. Uno más, añadido a la lista de víctimas. Era uno de los chicos abandonados, de ocho a doce años de edad, que viven en las calles de Río de Janeiro.
Todas las grandes ciudades tienen sus niños pobres. Son los huérfanos, los desheredados, los corridos de sus casas sin amor y sin cuidado. Irónicamente el niño Wellington Barboza había sido asesinado en un barrio llamado «La Nueva Jerusalén», el nombre que la Biblia da a la eterna ciudad celestial.
Estos niños brasileños, como sus congéneres de todo el mundo, se dedican necesariamente al delito: al robo y al narcotráfico. Y a veces, por la misma vida que llevan, cometen homicidios.
En Bogotá se les llama «gamines», en España, «golfos», en otras ciudades, «pungas» o «vagos», pero todos por igual son víctimas del desamor y la indiferencia. Y su destino es la droga, la agresión, la cárcel y la muerte.
¿Habrá algo que nosotros, los adultos de este tiempo, podemos hacer? Sí, lo hay. En primer lugar, debemos reconocer la honda herida que motiva este comportamiento. Ellos son quienes son, y hacen lo que hacen, porque son víctimas de una sociedad que los ha herido, desamparado y abandonado.
Luego debemos levantar nuestra voz para hacer que tomen conciencia todos —padres, maestros, clérigos, autoridades— de que no hay modo de justificar el abandono de nuestros niños. La realidad es que son nuestros, y su comportamiento refleja el mal que aflige a nuestra sociedad.
Algo más. Padres, cuidemos con amor y atención a los hijos que todavía tenemos en casa. La Biblia dice: «Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor» (Efesios 6:4).
Pidamos de Dios la sabiduría espiritual para librar a nuestros hijos de la ruina moral. Si Cristo es nuestro Señor, hará de nuestro hogar un nido de paz. Invitémosle a que sea el huésped invisible de nuestro hogar. Así aseguraremos a nuestros hijos.
Hermano Pablo
viernes, 19 de agosto de 2011
LIBERTAD
"No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley" Romanos 13:8
Hace mucho tiempo, mi esposa decidió que conducir dentro de los límites de velocidad le da una maravillosa sensación de libertad. Ella me dice: «Jamás necesito un radar que detecte a qué velocidad voy, nunca tengo que frenar cuando veo una patrulla policial ni tampoco me preocupo por la posibilidad de tener que pagar una multa por exceder los límites permitidos». Aun en viajes largos, cuando los kilómetros parecen convertirse en una lenta rutina, ella coloca el control de crucero a la velocidad permitida y disfruta del trayecto. «Además —me recuerda—, es la ley».
Romanos 13:1-10 habla de nuestra responsabilidad ante la autoridad del gobierno humano y la de la ley de Dios. Cuando obedecemos a las autoridades gubernamentales, no debemos temer el castigo, y nuestra conciencia está tranquila porque estamos haciendo lo correcto (vv. 3,5).
Pablo instó a los seguidores de Cristo, que vivían en Roma, a darles a las autoridades del gobierno lo que correspondía, fueran impuestos, rentas, respeto u honra (v. 7). No obstante, fue más allá de los reglamentos humanos al escribir: «No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley» (v. 8).
Nuestro deber es obedecer la ley de los hombres y nuestro privilegio consiste en cumplir la ley de Dios al amar a los demás. Además, la Suya es «la ley perfecta que da libertad» (Santiago 1:25 NVI).
Cumplimos la ley humana por obediencia y la ley de Dios por amor.
CAMINANDO EN EL ESPIRITU
“Digo, pues: Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne” Gálatas 5:16
¿Cómo vivir en el Espíritu? No podemos empezar a ser maduras, ni ser mujeres santas en un día. Sin embargo, podemos empezar a intentarlo ahora. Este camino espiritual se empieza aprendiendo como vivir una vida llena del Espíritu.
Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, somos sellados con el Espíritu Santo. Ef.1:13 y El mora en nosotros: Juan 14:16-17
Llenura del Espíritu Santo: ¿Significa que nos llenamos más y más del Espíritu Santo como cuando llenamos una copa con agua hasta que se derrame? No, el Espíritu Santo no viene en trocitos. Él es una persona, y tenemos todo de Él desde el momento en que somos salvos. La llenura o control del Espíritu Santo es la influencia que el espíritu ejerce sobre nosotros cuando nos rendimos completamente a Su control. El Espíritu Santo mora en la vida del creyente, pero no quiere ser solamente un residente… sino también el presidente. ¡Él quiere controlarnos!
Cómo puedo ser controlado por el Espiritu Santo:
1. Persevera en una vida Cristo céntrica. Filipenses 3:10-14, Romanos 8:29. Para ser transformados a la imagen de Cristo debo aprender de su carácter, amar su obediencia para hacer la voluntad del Padre, despojarme de mi misma como Cristo hizo.
2. Persevera en la Palabra de Dios. Santiago 1:22-25. Cuanto tiempo gasto en la Palabra de Dios.
• Tiempo de lectura. Salmos 119
• Tiempo de oración. Salmos 5:1-3
• Tiempo de memorización. Salmos 119:9 Mateo 4
• Tiempo de meditación. Salmos 119:15
3. Persevera e n un espíritu rendido y sometido a Dios. Romanos 12:1 . El único límite a la plenitud del Espíritu en nuestra vida es aquel que yo misma le impongo, en la limitación de tu rendimiento. Lo más absoluto, rápido, irrevocable que cedas en tiempo, talento, posesiones, planes, esperanzas, aspiraciones, propósitos, todo a Cristo poniéndote bajo su autoridad como siervo para hacer Su voluntad, más conocerás la plenitud de las bendiciones que tiene para ti. Una vida vacía de mi misma para que Él la llene de Si mismo. ¡¡Es mi decisión, es tu decisión!!
“Sed llenos” está en modo imperativo, lo que implica una orden, y a la vez, está en tiempo continuo, lo cual podríamos traducir: Persevera cada día procurando estar lleno.
4. Persevera en decir “no” al pecado y “si” a la justicia. Romanos 6:1-2 y Efesios 4:22-24. 1 Tes.5:19 .Frente a la tentación de pecar…. ¿Te escogerás a ti misma o me escogerás a Mi?
Manifestaciones del control del Esp íritu Santo en mi vida.
1. Tendré gozo y deseare una buena comunión con los hermanos. Ef. 5:19
2. Tendré un corazón lleno de alabanza. Ef.5:19
3. Tendré un espíritu de gratitud. Ef.5:20
4. Tendré un espíritu reverente, sumiso a los demás. Ef.5:21
5. Tendré el fruto del Espíritu Santo. (Ga.5:22-24)
Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org
AlejandraL
jueves, 18 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
CUANDO TU PACIENCIA SE PONE A PRUEBA
Carolina estaba exasperada con sus dos hijos, Claudio y Lorenzo. Llamó a su mamá en busca de apoyo moral. Esos chicos se portan como Daniel, el travieso, bufó. Se puso a explicar los acontecimientos del día. Los niños querían deslizarse por el piso de la cocina. Corrieron y patinaron sobre las alfombras con las pegajosas y rojas medias, haciendo un terrible desastre. Más tarde, descubrieron una lata de insecticida, siguió Carolina. Se metieron en el lavadero, se subieron a la secadora y embadurnaron las paredes con ese líquido nauseabundo.
Ayer llenaron el fregadero de agua. Cuando comenzó a botarse, tomaron el cubo de la basura para recoger el agua. Cuando lo llenaron, salpicaron por todos lados mientras se derramaba por el piso.
Para la abuela era fácil ver lo cómico en las travesuras de los niños, pero contuvo la risa. En su lugar, su suave y tranquila voz sobresalió. Su sabiduría le habló al corazón de Carolina. Cariño, mi pastor me dijo una vez que cuando tu paciencia se pone a prueba, es Dios que trata de mostrarte algo en tu carácter. Muchas veces me he tenido que recordar esas palabras.
Mientras limpiaba el último desastre que hicieron sus hijos, Carolina pensaba en lo que le dijo su madre. Consideró los momentos en los que fue menos que perfecta. Pensó en su desgarrador divorcio, en sus problemas con las tarjetas de crédito y en los años que estuvo apartada del Señor.
Padre celestial, susurró, por favor no me abandones ni te canses de ayudarme a limpiar mi vida.
La perspectiva de esta abuela moldeada con el tiempo la capacitó para dar un consejo sabio. Su perspectiva personal ha pasado por años de preparación. Pásela a sus hijos y nietos. Se considera que ciertos rasgos de la personalidad se saltan una generación. Quizá sea por eso que los nietos y los abuelos se llevan tan bien.
Salmo 61:5
Me has dado la heredad de quienes te honran
