sábado, 17 de octubre de 2009

"SI CONFESARES CON TU BOCA Y CREYERES EN TU CORAZON"

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.Romanos 10. 9-10
Jesús vino a esta tierra a darte salvación, cada uno de los castigos que recibió fueron por amor a ti. Sin duda Jesús pensó en ti desde antes de la fundación de la tierra y decidio darte salvación si tú la aceptas.
Una cosa si tienes que tener claro: La salvación que Jesús te ofrece no es obligatoria, no tienes que sentirte obligado a entregarle tu vida si dentro de ti no existe esa intención, porque seria un fracaso.
Pero de lo que si puedo estar seguro es que Dios ya ha tocado tu corazón en mas de algún momento, pero el es caballero y no te obliga a hacer nada de lo que no quieras o no estés dispuesto a hacer. Por esa razón en esta ocasión te quiero mostrar como obtener salvación.
Primero, “Si confesares con tu boca”, tienes que entender que para obtener salvación, tienes que confesar con tu boca, muchos pueden decir: “no es necesario, yo creo en Dios y eso basta”. Pues quiero decirte que la Biblia habla de confesar con tu boca “que Jesús es el Señor”, pero el confesar o entregarle tu vida al Señor no es solo de un momento, el confesar va mas allá de unos minutos, es llevar una vida que con su boca confiese cada día el Poder de Dios, la Soberanía de Dios y el cambio que Cristo puede hacerles a las vidas mas destruidas que puedan haber. Confesar con tu boca tiene que ser constante, a través de las palabras que de ella salgan, en pocas palabras tienes que tener un vida llena de palabras de Fe, palabras que alienten a las personas y palabras que te alienten a ti mismo.
La segunda parte es “Creyeres en tu corazón”, creer tiene que ver con Fe, la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, puesto que aunque no hemos visto en persona a Jesús, creemos en el y aunque aun no estamos en el cielo sabemos que estaremos ahí. Creer también tiene que ver con llevar una vida que demuestre sus creencias, es decir “un buen testimonio”, cuando yo doy un buen testimonio o mantengo una buena manera de vivir, estoy demostrando en quien creo, mis pasos en la vida demostraran en quien he creído.
Estos versículos tan universalmente conocidos, van mas allá de un pequeño momento, son versículos que tendríamos que vivir cada día de nuestro existir, para confesar de Cristo y para Creer en El a través de una vida santa y que demuestre el cambio que Jesús hizo en nosotros.
Nunca te olvides de confesar y demostrar en quien has creído.

LA AMABILIDAD NO PUEDE ESPERAR

Piensa por un momento en aquellas especiales palabras que deseas expresar a alguien que ha sido particularmente amable contigo, o esa nota de estímulo que quieres escribir a un amigo que parece estar un poco desanimado. Tal vez debas realizar esos actos de amabilidad ahora mismo, porque nunca sabes cuándo podría ser demasiado tarde.
Al pensar en tomar acción respecto a nuestras intenciones de ser amables, podemos aprender de Charles R. Haynsworth Jr., un hombre de negocios que animó a sus empleados justo a tiempo.
Aunque él normalmente no firmaba los cheques de sus empleados, lo hizo en septiembre de 1994. Los que firmaban regularmente estaban fuera de la oficina, por lo que se hizo cargo de la tarea. Cuando firmó los cheques, el señor Haynsworth hizo el esfuerzo adicional de incluir una nota en cada uno, agradeciéndoles a sus empleados su servicio.
Al día siguiente, Charles Haynsworth murió repentinamente, pero no sin antes darles las gracias personalmente, por medio de aquellas notas, a cada miembro de su personal.
Tómate hoy el tiempo de escribir una nota de agradecimiento o de ser especialmente amable con alguien que amas. No esperes hasta que sea demasiado tarde para ser amable.
Amaos los unos a los otros con amor fraternal…. Romanos 12:10.

ROMPIENDO EL CICLO DE LAS ALTERACIONES

Lectura: Juan 8:42-47.
“[Satanás] no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él… es mentiroso, y padre de mentira” Juan 8:44
Los políticos son expertos en «alterar» los detalles de una historia para promover sus propios objetivos. Durante una campaña política, los doctores de las alteraciones inflan las historias para garantizar que una luz positiva se proyecta sobre su candidato -a menudo a expensas de la verdad. Esto nos deja con serias preguntas acerca de cuál es la verdad en realidad.
Según Jesús, Satanás es el «doctor de las alteraciones» del infierno, el maestro engañador quien «de suyo habla; porque es mentiroso» (Juan 8:44). Él se proyecta como alguien que quiere darnos libertad y placer sin restricciones, enmascarando cuidadosamente su plan para robarnos, matarnos y destruirnos (Juan 10:10). Incluso altera las leyes amorosas de Dios afirmando que los límites de Dios son restrictivos y que simplemente tienen la intención de quitarle toda la diversión a la vida. Cuando participamos de las mentiras dañinas de Satanás, finalmente nos encontraremos vacíos y quebrantados, marginados en nuestro caminar con Dios.
Menos mal que Jesús nos advierte. Él nos dice que Satanás es el padre de mentira. Y sabemos que Satanás está mintiendo cuando lo que nos dice contradice la Palabra de Dios. Jesús, por otro lado, es la verdad (Juan 14:6). Así que, cuando se trata de ordenar la alteración, nuestra única defensa contra el doctor de las alteraciones del infierno es escuchar constantemente la voz de Jesús cuando oramos y estudiamos Su Palabra. ¡Y esa es la verdad!
La verdad de Dios detiene la alteración de las mentiras de Satanás.

HERMANA CARMEN

viernes, 16 de octubre de 2009

UN CORAZÓN COMPAÑERO

Andaba en busca de un corazón, y en esa búsqueda viajó de Honolulu, Hawai, hasta Los Ángeles, California. Buscaba un corazón que fuera afín al suyo, adaptable a su misma sangre. La necesidad era urgente porque su corazón ya no funcionaba como debía. Se trataba de Jason Pacheco, un niño de dos años de edad. El pequeño sufría un mal congénito. El corazón se le moría dentro de él. Y si no se hallaba otro para el trasplante, Jason de seguro fallecería.

Desde aquel primer trasplante de corazón algunas décadas atrás, la ciencia de los trasplantes ha progresado de manera asombrosa. Miles de vidas han sido rescatadas de las fauces de la muerte gracias a un trasplante.

En el caso de Jason, el corazón tenía que ser, más o menos, de su misma edad, es decir, de unos dos años, y tenía que ser de su mismo tipo de sangre. La raza del donante y el color de su piel no importaban, pero sí tenía que ser un corazón compatible, que se adaptara al cuerpo de Jason, y tenía que ser implantado en su pecho a tiempo. Desgraciadamente Jason no resistió la espera.

Al igual que Jason, aunque no en el sentido físico, todos necesitamos un corazón compañero. Un corazón que simpatice con nosotros, que tenga nuestros mismos sentimientos e ideales, y especialmente nuestra misma fe. Un corazón que no sólo sea compatible, sino que nos ame. Que nos ame con un amor eterno.

Permítame, joven, señorita, dirigirme, hoy, específicamente a usted. Quizá usted está, hoy mismo, en busca de un corazón. La primera atracción al sexo opuesto es una atracción física, y esto es completamente normal. Pero en eso, precisamente, consiste el engaño. Es que la atracción física, sola, no es suficiente para asegurar largos años de matrimonio feliz.

Cuando se case, tenga por seguro que hay por lo menos tres elementos necesarios para un largo y feliz matrimonio. Primero, no sólo ame el cuerpo de su cónyuge, sino también su alma, su corazón, su ser entero. Esa clase de amor asegura la absoluta y eterna fidelidad. Segundo, acepte a su pareja tal cual es. No trate de cambiar a su cónyuge. Esa linda persona que es su pareja será como es, por toda la vida.

Tercero, ríndase de modo absoluto, junto con su cónyuge, al señorío de Cristo. El egoísmo, que es el mayor destructor de matrimonios, no prevalece cuando Cristo es Dueño absoluto. Asegure el éxito de su matrimonio comenzando con Cristo en su corazón. La motivación espiritual es el estímulo más fuerte de esta vida.

Hermano Pablo

¿ERES VERDADERAMENTE LIBRE?


“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:31-32

Muchas personas se sienten hoy agobiadas y atrapadas por la vida que llevan, el trabajo, las obligaciones, la rutina, la falta de motivación, lo que hacen no les agrada y anhelan dedicar su tiempo a otras cosas que nunca llegan. Se sienten esclavos de lo que son y de lo que viven. El concepto de libertad que tienen o bien se relaciona con deshacerse de las obligaciones, o la hacen dependiente del poder económico, si pudiera adquirir esto o aquello, mi vida sería distinta.
Sobre todo los jóvenes, relacionan la libertad con poder hacer todo lo que les viene en gana, no tener que ajustars e a límites ni reglas, decidir sin condicionamientos qué y cuánto.

El mundo nos enseña que si podemos hacer lo que queremos somos libres y nos sentiremos satisfechos con nosotros mismos. El problema es que mucha veces “lo que queremos” al alcanzarlo ni nos da libertad ni nos hace sentir satisfechos. Sucede que muchas veces “lo que queremos” no lo tenemos tan claro y poco tiene que ver con lo que Dios quiere y lo que es bueno para nosotros mismos. “Lo que queremos” muchas veces nos esclaviza y nos llena de frustraciones.

Jesús dijo que si permanecemos en su Palabra, conoceremos la verdad y esa verdad nos hará libres.

Parece ser que existe una verdad, que cambiando la manera de pensar y la motivación para vivir de quién es capaz de apreciarla, tiene poder para conducir a la verdadera libertad.

¿Te interesa conocer esa verdad? Miremos a Jesús, pues nada de lo que Él enseñó o dijo, dejó de ser testificado con su vida.
Jesús fue u n hombre absolutamente libre. Dios decide hacerse hombre y venir al mundo en calidad de siervo y morir por nosotros por elección propia. Nadie le obliga, Él lo decide y lo hace.

En Jesús había un conocimiento que le daba esa libertad. Jesús tenía una motivación: una humanidad reconciliada con Dios.
Había en él un convencimiento. Había entendido a qué venía, había comprendido la razón de su existencia humana, y aunque en su humanidad, el calvario le angustia y entristece (hasta la muerte) lleva obedientemente la voluntad de su Padre hasta el fin. No por obligación sino por convencimiento y propia elección.

Jesús era libre porque eligió hacer lo que debía y eso que debía era en definitiva lo que quería. Somos verdaderamente libres cuando llegamos a entender y hacer nuestro ese sentir que tuvo Jesús, lo que elijo hacer, aunque no es lo que mi naturaleza carnal quisiera, lo hago porque debo y porque entiendo y sé que es lo mejor para mí o para la situ ación que vivo. Vencemos al “yo” carnal solamente cuando Cristo nos libera de él. Juan 8:36: “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres.”

Cuando podemos dimensionar el amor mostrado por Cristo en la cruz es que somos contagiados de ese mismo sentir que le movió a Él. Pues ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí y todo lo que hago lo oriento a agradarle a Él.

Entender que Jesús subió a la cruz para morir por mí, porque me amó a mí, ser conscientes de cuál hubiera sido mi destino si el Padre no nos hubiera amado primero, contemplar la vida de Jesús, el Cristo, y caer de rodillas ante ese hombre lleno de dolores, de simpleza y humildad y darnos cuenta que era Dios mismo poderoso e ilimitado, éstas son algunas de las verdades más importantes que tienen poder para hacernos libres.

Ante este descubrimiento, y ante de la aceptación de Jesús como el Señor de nuestras vidas, no hay cadenas que se resistan, que importa ya “lo yo que quier o”, más importante aún es “lo que quiere Aquél” que se dio completo por mí. Mejor aún cuando descubro que “lo que quiere Aquél” me llena de paz, de satisfacción y me hace verdaderamente libre.

Enviado por: Erica. E

¿QUIEN RECIBE LAS GRACIAS?

Según un artículo de una revista norteamericana, una mujer residente de Costa Mesa, California, encontró un pequeño paquete en el escalón de la puerta que contenía las llaves de un auto y una nota que decía: “Este regalo es para ti porque te amo.” Además incluía un versículo de la Escritura y estaba firmada: “Un ángel del Señor”. En la entrada de su casa había un auto último modelo, justo lo que necesitaba para reemplazar su auto ya viejo, el cual funcionaba mal.
La mujer estaba tan agradecida que colgó un cartel en la puerta de su garaje que decía: “GRACIAS DIOS.” Un niño vecino le preguntó: “¿Dejó caer Dios el auto desde el cielo?” La revista no informó cuál fue su respuesta, pero seguramente que ella no creía que el auto había caído del cielo. Ella simplemente deseaba comunicar su agradecimiento a su amigo anónimo, quien a lo mejor pasaba por allí. Pero su cartel también estaba haciendo una importante declaración: toda buena dádiva viene finalmente de Dios.
David reconoció esta verdad cuando él y su pueblo celebraban las enormes ofrendas que se habían dado para la construcción del templo. Ellos pudieron haberse dado palmaditas de felicitación en las espaldas e intercambiar mutuas alabanzas por la generosidad del otro. Pero no lo hicieron así. David mostró sabiduría y madurez como líder de Israel al agradecerle a Dios todas sus bendiciones. Él sabía que cuando un regalo viene de manos humanas, es el Señor quien merece la alabanza.
1 Crónicas 29:12.
Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo….