martes, 7 de julio de 2009

CONTRA TODAS LAS PROBABILIDADES

Ella había emigrado de Irlanda a los Estados Unidos hacía dos semanas; él, hacía sólo una. Ambos, por separado y sin conocerse, habían sido invitados a vivir con parientes.

Los parientes, que sí se conocían, prepararon una fiesta, y los familiares de ella le dijeron: «Ven a la fiesta. Te vamos a conseguir un novio.» Y los familiares de él le dijeron: «Ven a la fiesta. Te conseguiremos una novia.»

Así fue como Sue McFarland, de veintiséis años de edad, y Tom MacGaffey, de veintiocho, llegaron a la fiesta. Se conocieron, se enamoraron y se comprometieron, todo en una sola hora. A los tres días se casaron. Contra todas las probabilidades, Sue y Tom llevaron una vida feliz, llegando a celebrar sus bodas de plata.

Siempre se ha dicho que el matrimonio es una lotería. Y en la lotería lo único que vale es el azar. Ni siquiera la buena suerte tiene lugar. Sólo el azar, ciego, frío e inconsciente.

Comprometerse a casarse con una persona a la hora de haberla conocido quebranta todas las probabilidades de tener un matrimonio feliz. ¿Cómo saber con quién se está casando si una hora antes esa persona era una perfecta desconocida? La probabilidad de acertar es, quizá, de uno en mil. Sin embargo, esa pareja irlandesa acertó.

Los dos resultaron ser personas de hogar, alegres, comprensivos. Los dos tenían fuertes convicciones espirituales y creían firmemente en la fidelidad mutua. Esas son virtudes necesarias para hacer un buen esposo y una buena esposa. ¡Qué maravilloso fuera que cada matrimonio del mundo gozara de ellas!

¿Podría todo matrimonio tener semejantes virtudes? Sí, pero no siempre desde el principio. Por lo general, las parejas que alcanzan esas sagradas normas las obtienen a través de los años. Es la perseverancia, unida a la férrea decisión de amarse hasta la muerte, lo que hace posible que se obtengan tales virtudes.

¿Puede cualquier matrimonio alcanzar esa meta? Sí, siempre y cuando el deseo y la decisión de alcanzarla sea igual de las dos partes. Y siempre y cuando la pareja no admita, por nada en la vida, la posibilidad de divorcio.

Para que esto ocurra, debe haber un profundo deseo no sólo de amarse mutuamente, sino de amar a Dios sobre todas las cosas. Cuando la motivación más fuerte para la unidad matrimonial es el agradar a Dios, se asegura la posibilidad de triunfar en el matrimonio. Toda pareja que quiera triunfar debe someterse, como esposo y esposa, al señorío de Cristo. Eso, más que cualquier otra cosa, asegurará el éxito de su matrimonio.

Hermano Pablo

MUJERES DE PODER




Este pasado domingo tuvo lugar una reunion de mujeres en la iglesia la Paz, con el lema mujeres de poder donde estuvo como predicadora la Pastora jimena "Pastora de la iglesia de Hospitalet".

PASTOR FALÍN Y PARTE DEL CORO





Estas son unas fotos de parte del coro y de nuestro pastor Falín.

HERMANOS











Aqui tenemos algunos hermanos de la iglesia la Paz

lunes, 6 de julio de 2009

PASTOR PANCORBO

El Pastor Pancorbo despidiendo el culto del viernes.

PASTORES JIMENA,PANCORBO, FALIN Y CESAR

Este pasado viernes tuvimos como Pastor invitado a Cesar Ruiz que nos predico sobre un tema muy interesante el titulo es "Cómo ganar el corazón de tus hijos".
En la foto estan la Pastora Jimena con su esposo el Pastor Pancorbo de la iglesia de Hospitalet, nuestro Pastor FalÍn y el Pastor invitado Cesar Ruiz.

¿PARA QUE MOLESTARSE CON LA IGLESIA

Lectura: Efesios 4:1-16.
“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos” Hebreos 10:24-25
Winston Churchill dijo una vez que él prefería relacionarse con la iglesia como un arbotante: La apoyaba desde afuera. (Un arbotante es un apoyo externo que refuerza las paredes de las antiguas catedrales). Intenté esa estrategia por un tiempo, después de llegar a creer la doctrina cristiana sinceramente y de comprometerme con Dios.
No estoy solo en esto. Son menos las personas que asisten a la iglesia los domingos que las que afirman que siguen a Cristo. Algunas se sienten estafadas por alguna experiencia anterior. Otras simplemente «no sacan nada de la iglesia». ¿Para qué molestarse?
Hoy, apenas podría imaginar mi vida sin la iglesia. La iglesia ha llenado una necesidad en mí que no puede satisfacerse de ningún otro modo. Un líder de la iglesia primitiva escribió: «El alma virtuosa que está sola... es como el carbón encendido que está solo. Más que calentarse, se enfriará».

El cristianismo no es una fe puramente intelectual e interna. Sólo puede vivirse en comunidad. A un nivel profundo, percibo que la iglesia contiene algo que necesito desesperadamente. Siempre que abandonaba la iglesia por algún tiempo, descubría que era yo quien sufría. Mi fe se marchitaba, y la costra que era la coraza del desamor crecía sobre mí, cubriéndome. Más que calentarme, me enfriaba.
Y así, mis andanzas lejos de la iglesia siempre me traían de vuelta a ella.
La iglesia no es un circulo selecto para unos cuantos, sino un centro espiritual abierto para todos.