sábado, 20 de junio de 2009

¡ESFUERZATE!

Hubo una vez un jovencito que vivió una de las vidas más miserables. Huérfano antes de los tres años; fue recogido por extraños. Fue expulsado del colegio, sufrió la pobreza y como resultado de heredar debilidad física, desarrolló un serio problema en el corazón siendo adolescente. Su amada esposa murió al comienzo de su matrimonio. Vivió como un inválido la mayor parte de su vida adulta, y murió a la joven edad de cuarenta años. Según todas las apariencias, él fue derrotado por la vida y sentenciado a ser olvidado por la historia.
Aún así, nunca dejó de intentar expresarse y alcanzar el éxito durante los veinte años de vida de carrera activa. En ese período, él produjo algunos de los más brillantes artículos, ensayos y críticas que se hayan escrito jamás. Su poesía aún se lee extensamente y la estudian casi todos los estudiantes de las escuelas superiores de los Estados Unidos. Sus cuentos son cortos e historias de detectives famosos. Uno de sus poemas, exhibido en la famosa Biblioteca de Huntington en California, ha sido valorado en más de cincuenta mil dólares, mucho más de lo que este joven ganara en toda su vida.¿Su nombre? Edgar Allan Poe.
¡Las circunstancias no afectan tus oportunidades para el éxito tanto como tu nivel de esfuerzo!
La necesidad mayor del mundo es la visión. No hay situaciones desesperadas, solo personas que piensan de forma desesperada.

Josué 1:9¡Se fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.

UNA INVITACION A LA AMISTAD

Lectura: Juan 15:9-17.
“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos” Juan 15:15
Crecí en un hogar lleno de placas colgadas en las paredes. Una de ellas contenía una cita del poeta Claude Mermet que se destaca en mi mente: «Los amigos son como los melones; permíteme decirte por qué: Para encontrar uno bueno, ¡primero hay que probar cien!».La mayoría de nosotros puede identificarse con eso. Es difícil encontrar buenos amigos. Me pregunto si Dios alguna vez se siente así con respecto a nosotros. De todas las personas en el Antiguo Testamento, sólo a uno se le llamó alguna vez Su amigo. En Isaías 41:8, Dios dice que eligió a Jacob, quien era un descendiente de «Abraham, Mi amigo». ¡Un club bastante exclusivo! Así que puedes imaginarte lo sorprendente que fue para los discípulos escuchar decir a Jesús, «ya no os llamaré siervos, ...pero os he llamado amigos» (Juan 15:15).Mejor aún, también nos los dice a nosotros. Así que, ¿cómo es la amistad con Jesús? Comienza con un compromiso. Él dijo: «Vosotros sois Mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando» (v. 14). Luego añadió la dinámica de la comunicación. Prometió decirnos todo lo que el Padre le ha dicho (v. 15). ¿Estás escuchando? Y, como Sus amigos, comenzamos a llevar fruto (v. 16), compartiendo características en común con Él al reflejar Su gloria en nuestras actitudes y acciones (2 Corintios 3:18).¡Jesús te da la bienvenida a recibir el privilegio de la amistad con Él! ¿Eres Su amigo?
Bienvenido al privilegio de la amistad con Dios.

viernes, 19 de junio de 2009

RAKU

Unos amigos nos regalaron una pieza de alfarería Raku. La etiqueta explicaba: «Cada una de las piezas está formada a mano, un proceso que permite que el espíritu del artista hable por medio de la obra acabada de una manera particularmente directa e íntima.»
Una vez que el barro ha sido formado por el alfarero, se coloca al fuego en un horno. Luego, cuando está al rojo vivo, la pieza es echada en una pila de aserrín que arde sin llama adonde permanece hasta que está terminada. El resultado es un producto singular: «único en su clase», insiste en decir la etiqueta de nuestra pieza.
Lo mismo sucede con nosotros. Llevamos la marca de la mano del Alfarero. Él también ha hablado por medio de su obra «de una manera particularmente directa e íntima». Cada uno de nosotros está formado de una manera singular para una obra singular: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Efesios 2:10).
Sin embargo, aunque somos creados para buenas obras, todavía no estamos acabados. Debemos pasar por el horno de aflicción. Los corazones que sufren, los espíritus abogiados y los cuerpos que envejecen son los procesos que usa Dios para acabar la obra que Él ha comenzado.
No temas el horno que te rodea. Persevera en el sufrimiento y espera el producto acabado.
Santiago 1:4Y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
Romanos 12:12Gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento…
Filipenses 1:6El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionariá…

CUERDAS,AROS,COMPLICADOS APAREJOS

Lectura: Santiago 4:1-10.
“Humillaos delante del Señor, y Él os exaltará” Santiago 4:10
Ray Bethell es campeón mundial en vuelo de cometa. Puede hacer múltiples giros y vueltas con tal precisión que él y su cometa se comportan como si fueran uno. Mientras observaba un asombroso video de Ray y sus tres cometas sincronizadas, recordé un poema que leí hacía muchos años.En la biblioteca del Pastor Howard Sugden, me topé con un libro bastante desgastado con la obra de John Newton. Dentro había un poema titulado «La Cometa; o el orgullo debe tener una caída». La cometa en el poema de Newton soñaba con quedar libre de su cuerda: «Si fuera libre, un vuelo daría, / Y las nubes más allá de la vista atravesaría, / Pero, ¡ay! Como pobre prisionero atado, / Mi cuerda al suelo me tiene confinado». La cometa finalmente se las arregla para soltarse de un tirón, pero, en vez de remontarse a los cielos, se estrella contra el mar.La analogía me llama a reconsiderar algunas «cuerdas» que hacen que me sienta obligada. Los votos. Las promesas. Los compromisos. Las responsabilidades. Aunque tales cosas hacen que me sienta atada al suelo, Dios las usa para sostenerme en pie. Tal y como lo enseña Santiago, es nuestra disposición a mantenernos humildes (o a que se nos tenga sujetos) lo que Dios usa para levantarnos (Santiago. 4:10).Antes de cortar alguna cuerda, asegúrate que no sea la que te está manteniendo en alto.
Un cristiano se levanta contra los vientos de adversidad.

¿SE GANÓ LA LIBERTAD?

Daniel Sargent estaba realmente enfermo. Tenía sólo veintisiete años de edad, pero se veía afligido por graves y penosas dolencias. En primer lugar, era diabético, y por ser diabético había sufrido infecciones y la amputación de una pierna. En segundo lugar, estaba semiciego, otra consecuencia de la diabetes. Y en tercer lugar, se mantenía en una silla de ruedas.

Por si eso fuera poco, Daniel estaba preso, cumpliendo una condena de dieciocho años por asalto a mano armada. Y a pesar de tantos inconvenientes y desventajas físicas, Daniel Sargent cortó barras, abrió puertas, pasó alambradas y escaló una muralla de cuatro metros de altura para fugarse de la cárcel de Haewick, Georgia, Estados Unidos.

«¿Acaso no se merece la libertad?», proclamaban los diarios que daban la noticia.

La verdad es que, a simple vista, uno se siente inclinado a pedir la libertad para este desventurado individuo. No fueron pocos los obstáculos que tuvo que vencer para ganar la calle y recobrar la libertad. Tuvo que planear cuidadosamente la fuga. Tuvo que sufrir momentos de intensa espera. Tuvo que realizar esfuerzos físicos extraordinarios. Y tuvo que dominar los nervios en un esfuerzo sobrehumano.

Pero ¿hay que darle la libertad como premio a todos esos esfuerzos personales por obtenerla? No. Cuando lo apresaron a sólo cincuenta metros del penal de donde se había fugado, las autoridades del caso no se la dieron porque las leyes humanas conceden la libertad sólo al que ha cumplido cabalmente con lo que ellas demandan. La hazaña de Daniel Sargent bien pudo ser grandiosa, admirable y hasta conmovedora. Pero no pudo comprarle la libertad, porque ésta se obtiene cuando cumplimos con las leyes, no cuando las violamos.

Lo mismo sucede con la libertad más grande de todas: la libertad sobre el pecado y la corrupción, que nos mantienen en servidumbre y esclavitud. ¿Se obtiene esa libertad con obras, esfuerzos y hazañas humanas? No, de ninguna manera.

La libertad del pecado se obtiene por fe en lo que Cristo hizo por nosotros. Porque las leyes divinas, al igual que las humanas, conceden la libertad sólo al que ha cumplido con lo que ellas demandan, o en su defecto a aquel en cuyo lugar otra persona ha cumplido con sus justas demandas. Fue por eso que Cristo llevó nuestras culpas, sufrió nuestros dolores y murió en nuestro lugar: para satisfacer la demanda de la justicia divina. Él se hizo pecado, se hizo culpable y se inmoló en una cruz para que nosotros, sólo por fe en su obra redentora, sin necesidad de nuestras propias obras, pudiéramos recibir la libertad. De modo que no tenemos que hacer nada para obtener la libertad sin igual que nos ofrece Cristo, nada más que aceptarla.

jueves, 18 de junio de 2009

A TODO LUJO

El apartamento fue especialmente diseñado. Un arquitecto elaboró los planos: dos cuartos bien amplios, dos compartimientos para vestirse, un baño completo instalado a todo lujo y un balcón que miraba a un valle florido. Y todo esto con calefacción para los días fríos y refrigeración para los calientes.

Pero este no sería un apartamento de soltero millonario; ¡había de ser una prisión! Uno de los grandes traficantes de drogas se lo hizo preparar para él mismo al reconocerse convicto de narcotráfico. Era una prisión bellísima, eso sí, pero prisión de todos modos.

Las cárceles siempre han tenido fama de horrorosas. Siempre han sido frías, oscuras, plagadas de ratas, cucarachas, telarañas y murciélagos. Han sido lugares de dolor, de lágrimas, de amarguras, de frustraciones. Todas las cárceles son así, excepto la de este hombre. La de él era cárcel de lujo, cárcel como para vacaciones, cárcel para darse gusto. Pero no dejaba de ser cárcel. Podía ser de lujo. Podía tener de todo. Pero le faltaba lo principal. Le faltaba la libertad.

El ocupante de una cárcel semejante puede mirar cómo vuelan las aves por el valle florido, pero no puede seguirlas en sus vuelos. Puede ver correr el arroyuelo por entre vegas verdes, pero no puede refrescar los pies en él. Puede contemplar los grandes aviones que vuelan por encima, pero no puede, aun con todo el lujo de su cárcel, hacer un solo vuelo. Tal persona está presa, y no hay para ella libertad.

Sin embargo, la carencia de libertad no se limita al interior de una cárcel. Se puede también estar fuera de la cárcel y tener de todo en este mundo, pero ser, como quiera, el prisionero más cautivo que existe.

Aparte de las prisiones más conocidas, como lo son la tribulación de pasar toda la vida en una silla de ruedas, o el tormento de deudas serias por descuidos comerciales, o la amenaza de enemigos políticos por maniobras refractarias, hay otra cárcel todavía más severa. Es la cárcel de la inseguridad espiritual.

Sabemos que hay un Dios. Sabemos también que llegará el día de confrontación con nuestro Creador. Y sabemos que no vivimos preparados para ese encuentro. Esta es una severa cárcel espiritual. Podemos creer que no existe ningún Juez divino, o que no tendremos que comparecer ante Él, o que ese día de juicio está muy lejos. Pero por alguna razón inexplicable, no se nos quita de encima la inquietud.

Ya es hora de que salgamos de esa cárcel. La puerta está abierta. La abrió Jesucristo con la llave de su sacrificio. Sólo tenemos que reconciliarnos con Dios, y se disolverán la culpa, el temor y la ansiedad en la que estamos encerrados. Aceptemos la libertad que nos ofrece Cristo. De hacerlo así, en lugar de conformarnos con una prisión a todo lujo, podremos darnos el lujo de disfrutar de una libertad sin igual.

Hermano Pablo

HOY..MANTENDRE MI POSICION FRENTE AL ENEMIGO

“Por lo demás, hermanos míos. Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis ESTAR FIRMES contra las asechanzas del diablo..para que podáis resistir el día malo, y ESTAR FIRMES. ESTAD PUES FIRMES. Efe 6:10-18.
Frente a Dios mi posición es estar sentado, recibiendo lo que él ya me ha dado en su amor y misericordia. Frente a la vida mi posición es andar a acuerdo a la vocación con que he sido llamado. Pero frente al enemigo mi posición es estar firme.
No puedo estar frente al enemigo ni sentado ni andando, sino firme. Hoy quiero mantener esa posición recordando quien me ha dado la autoridad para mantenerme firme. Hoy, para estar firme necesito saber quien es mi enemigo, cuales son sus armas y cuales los campos de batalla donde ese enemigo declara la guerra para mantenerme firme en esos campos y no dejar que los invada’
El apóstol Pablo me recuerda hoy que debo mantenerme firme. Jamás ceder ni un centímetro de los campos que ya Jesús conquistó en la cruz. Cuales son esos campos que necesito vigilar y cuidar? La mente es área estratégica de ataque. Satanás sabe que si logra tocar mi mente habrá conseguido un gran terreno. El corazón es el área codiciada. Si logra tocar mi mente, podrá llegar al corazón.
La boca es el área crucial. Si toca mi mente llegará fácilmente al corazón. Si llega al corazón, llegará a la boca, Porque de la abundancia del corazón habla la boca, pero de lo que habla la boca se llenará el corazón. La cuarta área que en la cual debo estar firme es la familia, área medular. La familia es terreno codiciado por el enemigo. La quinta área es la iglesia, área potencial…luego se invadirá la región o vecindario, área especial y finalmente nuestro país, área sustancial.
Hoy para estar firme necesito recordar estas cinco cosas: 1.- Hoy debo orar antes de actuar. 2.- Hoy necesito resistir al enemigo y tomar autoridad sobre él. 3.- Hoy, no lucharé contra sangre y carne. Cuando escuche que alguien me critique necesito reflexionar para saber cuanta verdad hay en eso y cuanto es mentira usada por el enemigo. 4.- Hoy no perderé la fe ni caeré bajo condenación. 5.- Hoy mantendré las relaciones bajo todo costo, porque la estrategia vital de Satanás es romper relaciones, porque el saber que la vida fluye a través de las relaciones.

“Señor, Ya entiendo que mi posición frente a ti es estar sentado y ya no podemos hacer nada por llegar a ti, porque tu has llegado a nosotros. MI posición frente a la vida es andar. Andar conforme a la vocación con que tu me has llamado.
Mi posición frente al enemigo es estar firme. Ayúdame a mantenerme firme frente al enemigo. Amen.