viernes, 6 de febrero de 2009

OBEDECER A DIOS, AUNQUE PAREZCA IRRAZONABLE

Se pregunta a menudo por qué Dios no responde a sus oraciones, o por qué,pese a sus mejores esfuerzos, su vida de oración no es lo que usted esperaba? La respuesta podría estar en su grado de obediencia a Dios.

Si usted ha recibido a Jesucristo como su Salvador y todavía experimenta una gran frustración espiritual, es posible que haya un área de desobediencia en su vida que necesita de su atención.

Quizá usted ha ignorado algo que Dios le ha pedido, o que ha rendido sólo parcialmente. La verdadera obediencia a Dios significa que hay que hacer lo que Él diga, cuando Él lo diga, como Él diga lo diga y durante todo el tiempo que Él diga que hay que hacerlo —sin importar que usted entienda o no las razones.

Hágase esta pregunta: ¿Hay algún área en mi vida en la que me es difícil obedecer la Palabra de Dios? Cuándo leo la Biblia ¿me vienen siempre a la mente un pecado o un asunto en particular? Podría ser que lleve años viviendo esta misma incómoda situación, porque en algún momento eligió hacer las cosas a su manera y no al modo de Dios.

El ejemplo de Noé demuestra la importancia de la obediencia. Dios lo llamó para que hiciera algo extraordinario, algo que parecía imposible e ilógico, pero Noé obedeció sin hacer preguntas ni ser influenciado por la opinión de las demás personas (Gn. 6-9) Cuando decidimos obedecer, debemos prepararnos para recibir reacciones negativas; al igual que Noé, podremos ser criticados y ridiculizados. Pero, pensemos en esto: él eligió el camino de la obediencia en medio de una sociedad tan impía, que Dios decidió destruir todos los seres humanos de la tierra, con la sola excepción de una familia: la de Noé. Durante años, el proyecto del arca debió ser objeto de mucha burla, hasta que comenzaron a caer las primeras gotas.

La clave es ésta:
cuando Dios nos dice que hagamos una cosa, no debemos concentrar nuestra atención en las cosas o en las personas que pudieran distraernos de realizarla. Si Noé hubiera escuchado a sus críticos, no habría construido el arca, y habría sido barrido con todos los demás. Su obediencia significó la diferencia entre la vida y la muerte para su familia. Recuerde que usted no está solo; el poder del Espíritu Santo reside en el interior de todo creyente. Dios no le pedirá que haga algo sin darle también la capacidad de realizarlo.

Génesis 6:9 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.

HOY..DIRE CON FIRMEZA QUE DIOS EXSISTE


“Dice el necio en su corazón: No hay Dios, se han corrompido, hacen obras despreciables, no hay quién haga lo bueno” Salmo 14:1.
Hay que ser valiente y tomar fuerzas del espíritu para decir: “Jesús”. En una ocasión había un profesor de filosofía quién era un ateo comprometido. Su meta primaria en la clase era gastar un semestre entero intentando probar que Dios no existe. Sus estudiantes siempre estaban asustados y no se atrevían a argumentar a causa de su lógica impecable. Por veinte años él había enseñado esta clase y nadie había tenido el coraje de enfrentársele.
Algunos habían argumentado de vez en cuando, pero nadie se había parado para enfrentarlo fuertemente. Él era un profesor de amplia reputación. Al final de cada Semestre, el último día, él siempre decía a sus 300 estudiantes: “Si hay alguien aquí que al final de este semestre, todavía cree en Dios, que se ponga de pie. En veinte años nadie se había puesto de pie. Luego el decía: Porque si aún hay alguien que cree en Dios, es un tonto.
Seguramente muchos jóvenes cristianos pasaron por esa clase en estos 20 años, pero ellos estaban demasiados asustados para refutar. Un día un estudiante se matriculó en esa clase, él era un cristiano y él había oído todas las historias acerca de este profesor. El tuvo que tomar esa clase, porque era una materia requerida para su carrera. El estaba asustado. Por tres meses él oró cada mañana, que él Señor le diera el coraje necesario para estar de pie frente al profesor, costara lo que costara.
Oró que nada de lo que el Profesor dijera, destrozara su fe. Finalmente llegó el día crucial. El profesor dijo: “Si hay alguien aquí que aún cree en Dios, que se ponga de pie. La clase de 300 alumnos quedó atónita, cuando vieron que este joven se puso de pie. El profesor dijo: “Usted se engaña, si nada de lo que yo he enseñado lo ha convencido que Dios no existe, usted es un tonto. Si Dios existiera, el podría impedir que este pedazo de tiza no se quebrara al yo tirarla al piso. El procedió a tirarla al piso, pero la tiza salió de sus dedos, pegó en la manga de su traje, paso al pliegue del pantalón y de ahí al zapato y de allí al piso y la tiza no se quebró.
El joven entonces abrió sus labios y procedió a hablarle a la clase del amor de Dios. El profesor quedó mudo, mientras este joven, compartía de Jesús. Hoy quiero ser valiente para compartir con otros, a pesar del ambiente que me rodea, el amor dulce del Maestro.
Señor, quiero hoy quiero ser un testigo fiel de tu amor y de tu presencia. Toma mi vida en esta día para dar testimonio de tu existencia a pesar del ambiente que me rodea. Se que si pongo mi vida en tus manos tu la usarás para tu gloria. Amén.

EL MINISTRO BAUTISTA

Tengo un primo que es ministro bautista. En el transcurso de nuestra niñez, sólo nos veíamos un par de veces al año. Ahora, nos vemos menos aún.
Hace algunos años, luego de mucho tiempo sin vernos, de pronto empecé a pensar en él y su familia. Simplemente no podía quitármelos de la mente. Y por alguna razón, me sentía obligado a enviarle un cheque por $100. Lo pensé durante varios días e hice varios viajes inconclusos a la oficina de correos. Finalmente lo envié con una carta diciendo que esperaba no haberle ofendido, pero que creía que el Señor quería que hiciera eso.
Un par de semanas después recibí contestación. Mi primo me decía que nunca dejaba de asombrarle cómo obraba Dios en su vida. Y ahora Dios le había mostrado nuevamente, a través de nosotros, que siempre nos ayudaría en la necesidad. Mi primo dijo que lo único que le preocupaba era que había enviado demasiado dinero. Todo lo que necesitaba eran $97.56.
Lalia WinsettSopa de pollo para el alma del Cristiano.

Mateo 6:26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

APRENDIENDO DE LINCOLN

Lectura: Proverbios 3:1-8
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. —Proverbios 3:6
El día antes de cumplir 52 años, Abraham Lincoln salió de Springfield, Illinois, para convertirse en Presidente de los Estados Unidos. Con la amenaza de la Guerra Civil que se avecinaba, se despidió de los amigos y vecinos que habían venido a despedirle. «Ahora me voy —les dijo—, sin saber cuándo, y si alguna vez, regresaré, con una tarea delante de mí mayor de la que Washington llevó sobre sí. No puedo tener éxito sin la ayuda del Ser Divino que siempre me ha asistido. No puedo fracasar con dicha ayuda. Confiando en Él quien puede ir conmigo y que permanece con ustedes y en todas partes siempre, esperemos confiadamente que todo saldrá bien. Encomendándoles a Su cuidado, así como espero que ustedes me encomendarán en sus oraciones, me despido de ustedes con afecto».
La confianza de Lincoln en Dios para recibir guía y fortaleza refleja la instrucción de Salomón: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas» (Proverbios 3:5-6).
En este segundo centenario del aniversario del nacimiento de Lincoln, celebramos su amabilidad, integridad y valentía. Y también podemos aprender de él cómo enfrentar un futuro desalentador con confiada esperanza en el Señor.
Vivir sin confianza en Dios es como conducir en la niebla.

miércoles, 4 de febrero de 2009

EL CHINO CONVERTIDO

Un chino que se había convertido dijo: Estaba caído en un pozo, casi ahogado por el barro, clamando que alguien me ayudara. En eso apareció un anciano de aspecto venerable que me miró desde arriba y me dijo: -Hijo, este es un lugar muy desagradable.

-Sí que lo es. ¿No puede usted ayudarme a salir?

-Hijo mío, me llamo Confucio. Si hubieras leído mis obras y seguido lo que ellas enseñan, nunca hubieras caído en el pozo.

Y con eso se fue. Pronto vi que llegaba otro personaje, esta vez un hombre que se cruzaba de brazos y cerraba los ojos. Parecía estar lejos, muy lejos.

Era Buda, y me dijo: -Hijo mío, cierra tus ojos y olvídate de ti mismo. Ponte en estado de reposo. No pienses en ninguna cosa desagradable. Así podrás descansar como descanso yo. Mí, padre, lo haré cuando salga del pozo. ¿Mientras tanto?…

Pero Buda se había ido. Yo ya estaba desesperado cuando se me presentó otra persona, muy distinta. Llevaba en su rostro las huellas del sufrimiento, y le grité: -Padre, ¿puedes ayudarme?

Y entonces bajó hasta donde yo estaba. Me tomó en sus brazos, me levantó y me sacó del pozo. Luego me dio de comer y me hizo descansar. Y cuando yo ya estaba bien no me dijo: “No te caigas más”, sino “Ahora andaremos juntos”. Y desde entonces andamos juntos.

Así contaba el chino la historia de la compasión del Señor Jesucristo.

¡Dios les bendiga!
Amén.

martes, 3 de febrero de 2009

LA FRAGANCIA DE TU PRESENCIA


Entre un jardín de flores
Bebí el néctar de tus amores

Me embriagó la fragancia de tu presencia
Que calmó los vacíos de tu ausencia.

Sangraste heridas por mis dolores
Refrescaste mi alma con tus olores

Fragancia divina que da excelencia
Sobrepasa el dinero y toda ciencia.

Patricia J. Olivera Costilla

LLUVIAS

Tenía afición a los días de lluvia. Cuando el cielo se encapotaba de gris y las nubes comenzaban a regar el suelo seco con sus gratas gotas, Moisés Shabatai, israelí de veintinueve años de edad, cambiaba de humor. Se sentía renovado, reconfortado.

Lamentablemente, entonces salía a realizar su ocupación favorita: asaltar a mujeres solas en los parques de Tel Aviv. Pero en el último día de lluvia que escogió para sus fechorías, le cayó una lluvia de policías. Nada menos que treinta representantes de la ley le cayeron encima y lo apresaron.

Después le cayó una lluvia de denuncias y una lluvia de leyes. Como resultado, el juez le aplicó una lluvia de años de condena: nada menos que treinta.

Es cierto que los días de lluvia tienen cierto encanto especial. Son días que invitan a recogerse en el hogar, a leer el libro favorito, a jugar con los niños, a conversar con el cónyuge sobre las experiencias del ayer. Pero para Moisés Shabatai esos días eran días de delitos.

¿Por qué hay personas que transforman lo bueno en algo malo? La vida tiene mucho que es lindo y bueno, que empleado legítimamente conduce a la alegría y la satisfacción. Pero el abuso o el mal uso de lo que es esencialmente bueno lo convierte en malo.

El amor, por ejemplo, ¿acaso no es una de las fuerzas más maravillosas que hay bajo el sol, quizá la más maravillosa de todas? Bien orientado, el amor, como Dios lo manda, es una fuente estupenda de felicidad; pero mal orientado, se vuelve una psicopatía, una aberración.

Con el sexo pasa lo mismo. Esa poderosa fuerza encauzada dentro de las normas divinas es también fontanal de profundo placer. Pero encauzada indebidamente, fuera del matrimonio, fuera de las leyes divinas, es pecado. Y el pecado —ya lo sabemos por la Palabra de Dios— es muerte. Sólo Jesucristo puede darnos la sabiduría necesaria para hacerlo todo bien y en su punto.