Extracto de “Ganando con Gente”, por John Maxwell
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Sal 126:5
Oye, papá del cielo,
me gustaría que vinieras,
pero de verdad,
no solo para besarme después de apagar la luz,
o para jugar al escalestric
cuando nadie nos ve.
De verdad,
aunque nadie aquí me hable bien de tí,
y nadie crea que puedes hacerme felíz.
Papá, papá del cielo,
me gustaría que...
...que...
...que salieses en la tele,
para que te viera mamá,
o que tuvieses un teléfono
de esos para llevar en el bolsillo,
para que te conociera papá.
Serían felices
con tu beso de cada noche,
y con tu bendición de cada mañana...
Gracias papá,
porque me quieres.
Quiérelos a ellos también,
y no hagas caso
de todo eso malo que dicen de tí...
Me llamaste desde la montaña
y me dijiste: "¡eres águila, ven, vuela!".
Yo, sin darme cuenta, subía con mis piernas,
con mi esfuerzo y cargada de palabras
que no vienen de Ti,
ellas hablan sobre Ti, pero no son Tuyas.
Tú has hecho que me dé cuenta y he decidido
que soltaré la carga que me impide volar...
Y vuelo hacia Ti, y oigo Tu voz
que sale de dentro de mí
y me dirige.
Ahora planeo, sin esfuerzos propios...
A través del aire que Tu has creado,
que Tú has puesto para mí.
Llévame a la roca, escóndeme bajo Tus alas.
Enséñame Tus Palabras
Háblame con Tu Dulzura
Solos Tu y yo, que nadie nos estorbe...
Volemos juntos una vez más,
enséñame Tu mundo desde Tu óptica.
Quiero ver como Tu ves
Deseo volar para siempre contigo...
Y si así es Tu Voluntad,
no permitas que jamás vuelva a mirar
hacia el cielo, desde la tierra…
quiero mirar la tierra desde el cielo, contigo.