miércoles, 21 de marzo de 2012

LOS RESCATISTAS

"...Estos hombres son siervos del Dios altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación" Hechos 16:17
Te dedicas a la espeleología y estás explorando una cueva muy interesante. Pasas horas mirando los túneles y los senderos, introduciéndote cada vez más en la desconocida oscuridad. Los que están afuera, al darse cuenta de que quizá estés perdido, mandan a alguien a rescatarte. De repente, oyes una voz que te llama.
El rescatista te saluda, diciendo: "Sígueme, yo sé donde está la única salida". Tú respondes, protestando: "¿Cómo puedes decir que solo hay una salida? Tiene que haber otras". Él replica: "He explorado esta cueva, y debes ir por el camino que te digo o nunca vas a salir". Tú contestas: "Tienes una mentalidad muy limitada. Vete, yo me arreglo solo".
Suena tonto, pero así responden algunas personas cuando uno menciona que el único camino al cielo es por medio de la fe en Cristo. Supuestamente, tendrían que decir: "¡Hombre! ¡Gracias por la buena noticia!". Pero, en lugar de eso, se podría recibir una reacción similar a la del explorador de cuevas: "Déjame tranquilo. Yo no creo en eso de que solo hay un camino".
Un rescatista ama a los demás, y se preocupa y se arriesga por el bienestar de ellos. El apóstol Pablo era un rescatista al que echaron en la cárcel por tratar de divulgar las buenas nuevas (Hechos 16:23). La gente no siempre aceptará con los brazos abiertos que intentemos rescatarlos, pero eso no debe impedir que mostremos el camino. ¡Sé un rescatista!.
Reflexión: Los que están perdidos necesitan que alguien les muestre el camino.